viernes, 19 de julio de 2013

Quino: Educación en valores

Estos son algunos de los auténticos valores (bursátiles) que forman parte del currículo oculto de preparación de la ciudadanía para la vida moderna y que transmite e inculca nuestro sistema educativo  (con la televisión a la cabeza), según uno de los más geniales humoristas, el entrañable Quino:


(pedes: los pies / ad: para / iter faciendum: hacer el camino)

  (cerebrum: el cerebro, la inteligencia)

(contactus: contacto / humanus: humano)

 (cultura: cultura*)

 (proximus: el prójimo / quem: al que / diligere debes: debes amar)

  (idealismus: los ideales / mores: la moral / honestas: la honestidad)

(Deus: Dios)

(interest: es importante (o es interés, en el sentido económico) / pueri: para el niño (o del niño)
 /  eum: que él / discere: aprenda / quomodo: cómo / omnia: todas las cosas / sint: son )


oOo

*Nota a propósito de CULTURA que el latín era una lengua de campesinos, según la célebre tesis de Jules Marouzeau (Le latin langue de paysans). Es algo que salta  a la vista cuando examinamos palabras como esta misma de CULTURA, que en principio significaba cultivo, como en "agri-cultura",  o labranza del campo. Se refería sobre todo al cultivo de las viñas y de los sembrados de trigo, de donde salen los dos grandes dones de la tierra para griegos y romanos ante Christum natum  (y para los cristianos también después con el paso del tiempo): el vino y el pan, ambos además divinizados, tanto por los paganos (el vino sería el regalo de Baco o Dioniso; y el pan,  el fruto cereal de la madre Ceres o Deméter, que los emperadores romanos siempre procuraban que no le faltara al pueblo, por aquello de pan y circo), como por los cristianos (que consideran que el vino es la sangre,  y el pan,  la carne de Cristo en la eucaristía).  De este significado de "cultivo" del campo se pasa al cultivo de uno mismo y de sus cualidades espirituales o inmateriales, como la sensibilidad, la inteligencia, el sentido crítico y demás, sin olvidar, mens sana in corpore sano,  el culturismo o cultivo físico del propio cuerpo de uno, eso que llaman ahora con más pedantería que acierto educación física, en detrimento del término más honesto que era gimnasia.

Otro vocablo que prueba este origen rural sería el verbo DELIRARE delirar, que en principio significaba salirse del surco que trazaba la reja del arado o caballón, que se llamaba lira precisamente en la lengua del Lacio. De ahí nuestro significado de desvariar, de tener perturbadas las capacidades mentales y hacer despropósitos o disparates,  como desviarse de la línea trazada cuando uno está labrando la tierra.

Otro término que ilustra este carácter rústico de nuestra lengua madre es el adjetivo RIVALIS -E, que deriva del sustantivo RIVUS -I, nombre del arroyo: rival sería etimológicamente el vecino con el que uno se disputa el agua del riachuelo para el regadío. De ahí que rival en principio sólo fuera el ribereño, para pasar después a ser el adversario, contrincante o competidor en la guerra, en el amor o en la vida en general.
 
Esta característica rural de la lengua latina se ve en muchas otras palabras. Quizá una de las más significativas sea el verbo PUTARE,  que en principio quería decir "podar", como demuestra su evolución al castellano (PUTARE>PUTAR>PUDAR>PODAR), y el cultismo amputar,   y que pasó a significar pensar por  comparación o metáfora de la actividad de la poda con la del pensamiento: amputación  de las ideas que no nos sirven, que  desechamos como las ramas desgarbadas e infructuosas de algunos árboles frutales: pensar sería librarse de la rémora de las ideas preconcebidas o inculcadas, de los prejuicios. En relación con este signficado más intelectual de un verbo que en principio significaba "amputar" y "podar" tenemos en español derivados como diputado, reputación y computadora, por ejemplo, y de computar tenemos contar, tanto en el sentido de cuenta, contabilidad o cómputo propiamente dicho como en el de cuento literario. 

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