lunes, 16 de junio de 2014

Gasajémonos de hucia



He aquí un villancico, en el primitivo sentido de la palabra, de Juan del Encina (1469-1529) que me he permitido “traducir” y poner en español oficial contemporáneo, dado que contiene algunas palabras que han caído ya en desuso como gasajarse, gasajoso y gasajo, huzia ó hucia, descruciar, cordojo, aburrir (con el sentido de aborrecer) y pensoso.

Las tres primeras las conservamos con a-: agasajarse, agasajoso, agasajo; proceden del germánico gasalho, compañero, que en alemán moderno da origen a  gesellen y Gesellschaft, acompañar y sociedad, respectivamente; descruciar viene del latín ex-cruciare “atormentar con el suplicio de la cruz”, al que se le ha antepuesto el prefijo privativo de(s)-, por lo que pasa a significar todo lo contrario: "liberarse de los tormentos"; cordojo es un compuesto de cor dolio, es decir, dolor del corazón, y pensoso viene de pensum "peso de la lana que la mujer tenía que hilar en un día", de donde pasa a tener un significado más general de "tarea, trabajo, obligación".



Y sobre hucia, hay que decir que procede de fiducia, que en latín significaba ‘confianza’. Por la vía culta la adoptó el castellano sin modificaciones y así fiducia figura todavía en el vigente DRAE, aunque con la apostilla de “anticuada”; más vivo, sin embargo, está hoy su adjetivo derivado fiduciario, término  relacionado con los mundos del derecho y las finanzas. Por la vía vernácula normal, fiducia experimentó sucesivas alteraciones fiducia> fiuzia> fuzia> hucia, hasta llegar al término que utiliza Juan del Encina y que todavía recogía el  Diccionario del ’92 definiéndolo como ‘fianza, aval, confianza’, si bien tildándolo de “anticuado”.


Cuando el español forma verbos a partir de sustantivos, suele aumentar la raíz de éstos con una a- inicial; así se obtiene de crédito,  acreditar. Siguiendo este procedimiento, de hucia se creó ahuciar, con la hache intercalada entre la a y la u, que significa  "esperanzar o dar confianza, y también crédito". Confío en que se vea bien aquí la relación existente entre la fianza (económica) y la vieja fe religiosa "que mueve montañas", de ahí que ahuciar no sólo signifique tener confianza en una persona, sino también darle crédito, en el sentido económico del término.  Para expresar lo contrario sólo hay que anteponer el prefijo privativo des- y ya tenemos des-ahuciar, a imagen y semejanza de des-acreditar, por ejemplo.


Esa es la relación que podemos establecer entre la hucia de Juan del Encina y los modernos desahucios, que no dejan de ser desconfianzas o desacreditaciones que hacen que el dueño, que suele ser una entidad bancaria,  despida al arrendatario, poniéndolo "de patitas en la calle". (Hemos explicado, de paso, el origen de la hache intercalada; hay que tener en cuenta que la grafía *deshaucio (a imagen de deshacer, por ejemplo) es incorrecta, por lo que llevamos visto, ya que es engañosa).   




En cuanto al contenido del villancico, presenta el tema del carpe diem horaciano, tras el que late el espíritu epicúreo y hedonista de disfrutar de los placeres de la vida porque los problemas vienen ellos solos sin que vayamos a buscarlos: ¡Busquemos siempre el placer, / que el pesar / viene sin irlo a buscar!


Gasajémonos de huzia,                           Disfrutemos bien a gusto (con confianza, sin remilgos)
qu'el pesar                                              que el pesar 
viénese sin le buscar.                               viene sin irlo a buscar.

Gasajemos esta vida,                              Disfrutemos de esta vida,
descruziemos del trabajo;                        evitemos su trabajo;
quien pudiere haver gasajo,                     el que tenga un agasajo
del cordojo se despida.                           de congoja se despida.
¡Dele, dele despedida,                             ¡Déle, déle despedida,
qu'el pesar                                               que el pesar
viénese sin le buscar!                                viene sin irlo a buscar! 

Busquemos los gasajados,                        Busquemos el agasajo,
despidamos los enojos;                            despidamos los enojos;
los que se dan a cordojos                         los que se dan a congojos
muy presto son debrocados.                     pronto se vienen abajo.  
¡Descuidemos los cuidados,                      ¡Descuidemos los cuidados,
qu'el pesar                                                que el pesar
viénese sin le buscar!                                 viene sin irlo a buscar!

De los enojos huyamos                             De los problemas huyamos
con todos nuestros poderes;                      con todos nuestros poderes;
andemos tras los plazeres,                         andemos tras los placeres,
los pesares aburramos.                              pesares aborrezcamos.
¡Tras los plazeres corramos,                      ¡Tras los placeres corramos,
qu'el pesar                                                 que el pesar
viénese sin le buscar!                                 viene sin irlo a buscar!  

Hagamos siempre por ser                          Hagamos siempre por ser                   
alegres y gasajosos;                                   alegres y cariñosos;
cuidados tristes, pensosos,                         cuidados tristes, penosos,
huyamos de los tener.                                 evitemos padecer.
¡Busquemos siempre el plazer,                    ¡Busquemos siempre el placer,
qu'el pesar                                                  que el pesar
viénese sin le buscar!                                   viene sir irlo a buscar!


El grupo estonio Hortus Musicus canta el villancico de Juan del Encina a partir del minuto 30,20 del video. Pero el álbum todo no tiene desperdicio: se trata de música renacentista donde se celebra el re-nacimiento del mundo clásico pagano; la Edad Media ha quedado atrás con sus luces y sus sombras.







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