miércoles, 9 de julio de 2014

Cuatro citas de Terencio


Homo sum, humani nihil a me alienum puto. – Soy hombre, nada humano considero ajeno a mí. Así se expresa el ideal del humanismo, un alegato contra la indiferencia ante el dolor humano. Cita sacada de la comedia Heutontimorúmenos, o El verdugo de sí mismo, verso  77. Es quizá la cita más conocida y repetida de Terencio, en la que se basa el humanismo.

Fiodor Dostoievski (o quizá deberíamos escribir Dostoyesqui)  convirtió la frase en "Satan sum et nihil humanum a me alienum puto". Pertenece a su novela Los hermanos Karamázov, en concreto a la pesadilla de la entrevista entre Iván y el Diablo, que le dice: "Soy Satanás y nada humano me es ajeno."

 


Nullum est iam dictum quod non dictum sit prius. – No hay dicho que antes no haya sido dicho ya. Aparece en el prólogo del Eunuco, verso 41, donde Terencio se defiende de las acusaciones de plagio, lo que nos recuerda de algún modo a nuestro Eugenio d´Ors: "Todo lo que no es tradición es plagio".


Quot homines, tot sententiae. –Cuantas personas, tantas opiniones, o Cuantos hombres tantos pareceres. La cita Terencio en Formión, verso 454, y Cicerón se hace eco de ella recitándola en varias ocasiones.  La frase quiere decir que cada cual tiene una opinión propia, la suya, una “sentencia”, en el sentido etimológico de la palabra, es decir, una manera y de sentir y de pensar, un punto de vista o parecer particulares que se caracteriza por su singularidad. Es como si dijéramos que cada cual tiene su personalidad, con sus gustos propios que lo individualizan. Hay algo, sin embargo, que es común a toda la humanidad, como formuló en griego Heráclito: el logos o razón. Sin embargo, nadie posee la exclusividad de la razón, porque no es una propiedad privada, como las opiniones, como las ideas, sino común. Lo que poseemos es idiotismo, porque todos somos “idiotas”, en el sentido etimológico de la palabra, y por eso hablamos “idiomas”. Se cita a veces para defender que cada cual tenga su opinión, su ideología, como si fuera un derecho humano inalienable, olvidando que las opiniones no son más que un impedimento para la razón común, tras el que se esconde nuestra idiocia, nuestra idiotez. 


Las opiniones, dicen los norteamericanos, son como los culos, todo el mundo tiene uno. O, en palabras de la autora de bestsellers Simone Elkeles: “Opinions are like assholes, everybody' s got one and everyone thinks everyone else's stink.”  Las opiniones son como los ojetes, todo el mundo tiene uno y piensa que el que huele mar es el de los demás.   

Sine Cerere et Libero friget Venus. –Sin pan y vino se enfría la pasión. Sin Ceres y Baco se enfria Venus, es decir, el deseo sexual, la sensualidad. Pertenece al Eunuco, donde Cremes en la quinta escena del acto cuarto (732) le dice a Pitias literalmente con un octonario yámbico: «Verbum, hercle, hoc uerum erit: sine Cerere et Libero friget Venus»; va a ser,  recristo, el refrán verdad de que no hay sin pan ni vino amor. En la versión que doy del verso he resuelto el juramento hercle -¡por Hércules!- por un más moderno "¡recristo!".

En español tenemos las siguientes paráfrasis: Sin Ceres y Baco el amor es flaco; Vulcano ni Venus -es decir, marido y mujer-, sin Ceres y Baco, no valen un caco; sin pan y vino, Venus tiene frío; sin Ceres y Baco Venus se vuelve frígida; sin comer ni beber, no hay del otro placer; sin pan ni vino no hay amor fino; sin buen yantar y  beber, se enfría pronto el placer. 

La frase se convirtió en un motivo típico y tópico de la pintura. Un ejemplo el lienzo de Goltzius, donde vemos a Venus con su hijo Cupido, que porta una antorcha, alimentada la diosa por los dones de Baco, el dios que desinhibe y libera, por eso llamado también Libre por los romanos -Lïbero, en el texto de Terencio-, caracterizado por los cuernos, y por la madre de los frutos de la tierra, Ceres.

 Sine Cerere et Libero friget Venus (Hendrick Goltzius, 1558 – 1617)



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