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viernes, 8 de noviembre de 2019

Oda de Horacio a Taliarco

Se trata de la oda novena del primer libro de los Carmina de Horacio, interpetada por el grupo Tyrtarion, que restituye de este modo a los versos, haciéndolos vivir oralmente, la música y el canto. 


Utiliza Horacio aquí la estrofa alcaica compuesta de dos hendecasílabos, un eneasílabo y un decasílabo que reproduzco rítmicamente en la traducción. 


 

¿Ves cómo de honda nieve el Soracte en pie
 se yergue cano y carga no aguantan ya
 cansados bosques, y los ríos
 cómo han cuajado en agudo hielo? 

Ahuyenta el frío echándole tú al hogar
 más leña en abundancia, Taliarco, y más
 benignamente vierte el vino
 de una tinaja sabina añejo.

 Deja el resto a los dioses, que una vez
 que al viento en pugna con el hirviente mar
 han derrotado, ni cipreses
 ni olmos añosos se zarandean. 
  
Monte Soracte, en la campiña romana. 
 

Lo que ha de ser mañana no indagues tú,
y el día que la suerte te dé en tu haber
apúntalo, y amores dulces,
joven, y bailes tú no desdeñes, 

en tanto que morosa vejez tu edad
en flor no aje. El Campo y las plazas hoy
y el suave susurrar nocturno
vuelvan a ser a citada hora, 

ya, y la agradable risa que del rincón
oscuro a niña oculta la delató, 
y prenda hurtada de sus brazos 
o de su mano sin resistencia.


 Monte Soracte. J-B. Camille Corot ( 1826)

domingo, 29 de septiembre de 2019

Oda de Horacio a Planco

La oda séptima del primer libro de los Carmina de  Horacio, compuesta en dísticos de hexámetro y cuaternario dactílicos, metro llamado alcmaniano en recuerdo del poeta griego Alcmán, aconseja al amigo Planco que no busque en viajes y lugares lejanos el olvido de penas y desengaños, sino que disfrute en la paz de Tíbur, de donde era al parecer oriundo, del momento presente, rompiendo los vínculos con el pasado y despreocupándose por el incierto día de mañana con la ayuda imprescindible del vino. 

Finaliza la composición con una pequeña alusión mitológica, muy al gusto de Píndaro: Teucro, hijo de Telamón, rey de Salamina, la isla situada frente al Ática, fue desterrado por su padre porque había vuelto de la guerra de Troya sin su hermano Áyax, que, como se sabe, se había suicidado. Teucro, el mejor arquero griego de Troya gracias al arco que le regaló Apolo y a su destreza, tuvo que huír desterrado de su patria ahogando sus penas en el divino licor de Baco. En su periplo llegará a las costas de la isla de Chipre, donde fundará una nueva Salamina.

 
Teucro, W. Hamo Thornicroft (1881)
    oOo

Laudabunt alii claram Rhodon aut Mytilenen 
aut Epheson bimarisue Corinthi 
moenia uel Baccho Thebas uel Apolline Delphos 
insignis aut Thessala Tempe; 

Otros celebrarán, clara, a Rodas o Mitilene o Éfeso o muros los de Corinto entre dos mares o Tebas por Baco famosa o de Apolo Delfos, o el valle del Tempe en Tesalia. 

sunt quibus unum opus est intactae Palladis urbem 
carmine perpetuo celebrare et 
undique decerptam fronti praeponere oliuam; 
plurimus in Iunonis honorem 
aptum dicet equis Argos ditisque Mycenas: 

Hay quienes sólo en loar la ciudad de Atenea la virgen ponen empeño con cántico largo y hojas de olivo ciñendo a la frente doquiera cogidas; muchos en alabanza de Juno de Argos que cría caballos dirán y de rica Micenas. 

me nec tam patiens Lacedaemon 
nec tam Larisae percussit campus opimae 
quam domus Albuneae resonantis 
et praeceps Anio ac Tiburni lucus et uda 
mobilibus pomaria riuis. 

Ni la sufrida Esparta a mí ni campos de fértil Larisa me han tanto impresionado como el hogar de Albúnea gruta y Anio cayendo en cascada y bosque tiburnio y las vegas húmedas de los raudos arroyos. 

albus ut obscuro deterget nubila caelo 
saepe Notus neque parturit imbris 
perpetuos, sic tu sapiens finire memento 
tristitiam uitaeque labores 
molli, Plance, mero, seu te fulgentia signis 
castra tenent seu densa tenebit 
Tiburis umbra tui. Teucer Salamina patremque 
cum fugeret, tamen uda Lyaeo 
tempora populea fertur uinxisse corona 
sic tristis adfatus amicos: 

Tal como barre a menudo las nubes del cielo sombrío blanco el Noto y eterna no trae lluvia, así, tú, que eres hombre que sabe, recuerda que tienen fin la tristeza y pesar de la vida, Planco, con dulce vino, cuartel si te tiene de enseñas resplandeciente o tendrá de tu grata Tíbur la sombra espesa. Huyendo Teucro del padre y Salamina, sus sienes de vino húmedas, cuentan, con todo, ciñó con guirnalda de chopo, esto diciendo a sus tristes amigos: 

“quo nos cumque feret melior fortuna parente, 
ibimus—o socii comitesque, 
nil desperandum Teucro duce et auspice Teucro: 
certus enim promisit Apollo 
ambiguam tellure noua Salamina futuram. 
o fortes peioraque passi 
mecum saepe uiri, nunc uino pellite curas; 
cras ingens iterabimus aequor.” 

“Donde nos quiera, mejor que mi padre, llevar la fortuna, socios y compañeros, iremos, no hay con la guía y auspicios de Teucro, que desesperarse: pues prometió el inequívoco Apolo que otra en nuevo solar Salamina sería creada. Hombres que habéis lo peor afrontado bravos conmigo a menudo, ahogad hoy en vino las cuitas: mar surcaremos inmenso mañana.”

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Quid bellicosus Cantaber...?

Qué trama el cántabro guerrillero y qué el 
escita que el mar de Adria alejó de aquí
deja de preguntarte, Hirpino 
 Quincio, y no tiembles ante la idea

 de vida que bien poco te pide, atrás
 quedan la tierna edad y su flor, a fuer 
de la árida vejez que amores 
 mata lascivos y el sueño fácil. 

 No siempre primavera en las flores hay 
 ni siempre brilla rubia en su misma faz
 la luna, ¿a qué fatigas tu alma 
 mínima que es con eternas cuitas? 

¿Por qué, tumbándonos bajo el alto aquel 
plátano o pino así, sin porqué, y loción
 de rosa echando a nuestras canas, 
mientras se puede, y con nardo sirio 

ungidos no bebemos? Disipa el dios 
del vino hambrientas penas. ¿Qué mozo va
 más pronto a rebajar las copas
 de arduo falerno con agua fresca? 

¿Quién va a sacar a Lide la meretriz 
fina de casa? Dile que venga aquí, 
 con lira de marfil, peinada 
a la espartana su lindo moño.

Quinto Horacio Flaco, Giacomo di Chirico (1800-1810)

El poeta Horacio dedica esta oda, escrita en estrofas alcaicas de cuatro versos de dos hendecasílabos, un eneasílabo y un decasílabo, a un tal amigo suyo Hirpinio Quincio, al que aconseja que no se preocupe por la actualidad del momento: ni por las guerras cántabras en occidente ni por los escitas del oriente, pues esas preocupaciones envenenan los goces presentes. La juventud y la belleza duran poco. 

Reaparecen aquí los temas clásicos horacianos de la brevedad de la vida y el carpe diem.  Frente a esas preocupaciones lo más aconsejable es entregarse a los goces del simposio a la sombra generosa de algún árbol -imagen del jardín de Epicuro-, pues Baco, que es el dios del vino, mata las penas. Y hay que hacerlo no sin la compañía de la música y la poesía, eso es lo que sugiere la imagen de la ebúrnea lira, y el amor mercenario de una cortesana griega. 

Quid bellicosus Cantaber et Scythes,
Hirpine Quinti, cogitet Hadria
diuisus obiecto, remittas
quaerere nec trepides in usum

poscentis aeui pauca: fugit retro
leuis iuuentas et decor arida
pellente lasciuos amores
canitie facilemque somnum.

non semper idem floribus est honor
uernis neque uno luna rubens nitet
uoltu: quid aeternis minorem
consiliis animum fatigas?

cur non sub alta uel platano uel hac
pinu iacentes sic temere et rosa
canos odorati capillos,
dum licet, Assyriaque nardo

potamus uncti? dissipat Euhius
curas edacis. quis puer ocius
restinguet ardentis Falerni
pocula praetereunte lympha?

quis deuium scortum eliciet domo
Lyden? eburna, dic age, cum lyra
maturet, in comptum Lacaenae
more comas religata nodum.



Una muy docta y curiosa traducción que consulto en prosa española debida a un tal padre Urbano Campos, titulada “Horacio español o poesías líricas de Q. Horacio Flaco”, fechada en 1834 en Barcelona, ofrece el siguiente epítome de la oda: No te rompas la cabeza, Hirpino, con impertienentes nuevas: ni te afanes con la vida, que con poco se contenta. Huye la edad florida: apresura el paso la seca y marchita vejez. Sirven casi a un tiempo de cuna y tumba a las flores sus capullos: padece sus crecientes y menguantes la luna. ¿Para qué pues te introduces en la eterna divina providencia? En esta amenidad bebamos ungidas las cabezas. Destierre el vino las molestias. ¿Quién aguará el Falerno?



En el texto latino y en el epítome castellano se ha suprimido la última estrofa que menciona a una prostituta llamada Lide por obvias razones de censura. El reverendo padre lo advierte en el prólogo: “Que falten las odas y versos obscenos de este poeta en esta traducción, nadie lo debe admirar por mi estado, por dirigirse especialmente al uso de la juventud, y por ser el idioma vulgar. A más que ya otros me abrieron tan cristiano camino. Cuando se encuentre algún asterisco al fin de alguna oda, es señal de que lo que falta es menos decente.”   

No le parecía seguramente muy decente al traductor -traduttore, traditore- la mención del amor mercenario de una cortesana griega, "no callejera", como traduce Moralejo el deuium scortum horaciano que otros interpretan como "perdida prostituta" (Alfonso Cuatrecasas) y "descarriada meretriz" (Vicente Cristóbal). 

Hay que advertir que el término neutro "scortum" que se traduce por ramera o prostituta, significa literal y despectivamente "pellejo", y que "prostituta" es literalmente la que se planta (statuo) delante (pro), la que se ofrece al cliente como mercancía. El carácter de hetaira griega, viene subrayado por su nombre Lide, por la mención de la lira de marfil y por el elegante peinado del cabello según la moda espartana.