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domingo, 22 de junio de 2014

Dos Metamorfosis de Ovidio según Picasso

Faetonte: Así ilustró Pablo Picasso la caída de Faetonte (o Faetón) con el carro del Sol. Recordemos que Faetón (o Faetonte) era hijo de Helios, pero había llegado a la adolescencia sin conocer a su padre. Cuando le revelaron su identidad, le pidió al dios que le dejara conducir el carro solar que llevaba la luz cada día a la Tierra. Su padre, que se sentía culpable por haberlo tenido tanto tiempo apartado de sí, se lo concedió imprudentemente. Los caballos se desbocaron y abandonaron su consabido recorrido. Zeus, antes de que desapareciera la vida de la faz del planeta, fulminó al auriga, cuya muerte fue llorada por las ninfas del río Erídano y por sus hermanas las Helíades, que acabaron transformadas en los álamos que crecen a las orillas de los ríos, y sus lágrimas convertidas en gotas de ámbar.


 Aracne: Aracne era una experta tejedora que retó a la diosa Atenea (la Minerva romana) a bordar un tapiz. El tapiz de la diosa mostraba los castigos que habían recibido los mortales que habían retado a los dioses; el tapiz de Aracne, sin embargo, mostraba las metamorfois  en cisne y en toro de Júpiter (el Zeus griego) para seducir a diosas y mujeres, lo que irritó tanto a la diosa que decidió convertir a la joven en una araña, condenada a tejer eternamente. Este tema lo trató magistralmente Velázquez en su cuadro Las Hilanderas. Así lo reflejó Picasso, que nos muestra a Aracne, orgullosa, mostrando uno de sus bordados.


viernes, 6 de junio de 2014

Mitología griega actualizada

El artista gráfico Ryan Mauskopf nos ofrece en su página unas graciosas interpretaciones modernas de algunos mitos griegos. He aquí su trabajo:

La barca de Caronte, que lleva las almas de los muertos al reino de Hades atravesando el Aqueronte,  es sorprendida por el guardacostas.  Para que las ánimas fueran conducidos a la otra orilla, y no permanecieran como almas en pena toda la eternidad, sus familiares y amigos debían colocar una moneda bajo su lengua, un óbolo, como si dijéramos un céntimo,  para pagar el pasaje al barquero por la travesía. Imagináos el tesoro que ha cosechado el rico Caronte a lo largo de la Historia cobrando a cada pasajero esa módica cantidad. Con la cantidad de muertos que ha habido, se habrá hecho multimillonario.

Aquí tenemos al cíclope Polifemo en un cine con gafas tridimensionales; los espectadores que le rodean son las ovejas de su rebaño. Bajo las gafas del gigante, su único ojo. Polifemo vivía en una pequeña isla, donde se dedicaba al pastoreo de cabras y ovejas. Después de comerse a algunos de los tripulantes de Ulises que recalaron en ella, fue cegado por éste, que le emborrachó y clavó una estaca en el ojo. Cuando el cíclope, ciego, le preguntó cuál era su nombre, el astuto Ulises le respondió que Nadie, de forma que al pedir ayuda a sus hermanos los cíclopes, gritando "Nadie me ha dejado ciego", "Nadie se ha burlado de mí" y cosas por el estilo, no le hicieron caso.

Ícaro y el jumbo jet. Ícaro fue encerrado en el Laberinto con su padre Dédalo, que lo había construido para encerrar allí al Minotauro. Para salir de él, Dédalo construyó unas alas que, aplicadas a sus brazos, les permitirían volar a padre e hijo. Durante el vuelo, Ícaro fue tan temerario que se acercó demasiado al Sol, que derritió la cera que unía las plumas de las alas, e hizo que cayera al mar y muriera ahogado. En este caso, lo vemos aproximarse peligrosamente al jumbo jet de Minos Air...


El menú de Crono. Ryan Mauskopf nos presenta al terribe Saturno-devorando-a-uno-de-sus-hijos, el exquisito bebé que "está para comérselo" literalmente,  como si se tratara de un "bon vivant" en un restaurante  no precisamente vegetariano. Una profecía le había predicho al dios que sería destronado por uno de sus hijos, por lo que los iba devorando a medida que nacían. Así había hecho con Hestia, Deméter, Hera, Plutón o sea Hades y Posidón, pero cuando nació Zeus, su madre, irritada porque se veía privada de todos sus hijos,  le dio una piedra envuelta en pañales, que se tragó sin percatarse del engaño. Cuando Zeus creció, le suministró una pócima que le forzó a devolver a todos los hermanos que había comido vivos. Estos se unieron a Zeus y destronaron al tirano, cumpliéndose la vieja profecía y repartiéndose el mundo los tres hermanos varones: Zeus se quedaría con el aire, Posidón con el mar y Hades con la tierra y el mundo subterráneo.

Medusa visita al oftalmólogo para graduarse la vista y, como era de esperar, lo deja de piedra, pues era tal la fuerza de su mirada que petrificaba todo aquello que se le ponía por delante de los ojos.

Tritón ha caído en la red. Tritón era el hijo de Posidón, el díos del mar, y era un ser híbrido de hombre, caballo y delfín. Parece que un peligro mayor que la red de los pescadores le acecha en el fondo del mar...

El Can Cerbero de los Hooligans Hillbillys. Cérbero era el perro guardián, caracterizado por sus tres cabezas,  del reino de los infiernos de Hades: ni dejaba entrar a los vivos en los dominios de sus soberanos, el temible Hades, o sea Plutón, y su esposa a tiempo parcial Perséfone,  ni dejaba salir a las almas de los difuntos encerradas en él. 
 
Hermes perseguido por la policía. Hermes, hijo de Zeus y de Maya, será el rápido y alado mensajero de los dioses. Era también el dios del comercio y también del robo, por lo que Ryan Mauskopf lo presenta huyendo de la policía. 

martes, 3 de junio de 2014

Plan lector 4º de ESO: 10.- Edipo resuelve el caso.

Continaumos, ya para acabar el curso, con nuestro Plan Lector de 4º de ESO, que se ha centrado en la mitología clásica y en la poesía española inspirada en ella. Por aquí han desfilado poetas como Lope de Vega, que da nombre a nuestro instituto, o Gerardo Diego, que presta su nombre al colegio anejo, pero también Quevedo, Unamuno o Jorge Luis Borges entre otros. Ellos nos han traído a Orfeo y Eurídice, Perseo y Andrómeda, Ícaro, el Minotauro y el Laberinto, Prometeo y tantos otros personajes y mitos de la  leyenda dorada. 

Hemos ilustrado, además, los poemas con cuadros alusivos de pintores de todas las épocas,  porque el plan lector no sólo debe contemplar textos escritos, sino también imágenes, que tienen su propio lenguaje gráfico. Y, sin haberlo pretendido, todos los textos literarios han resultado ser, burla burlando, poemas de catorce versos, sí, sonetos, ni más ni menos. Así que ahora os propongo, para concluir la serie, uno más, que será el último. Repetimos también poeta, el argentino Jorge Luis Borges, del que ya hemos leído anteriormente un texto sobre el laberinto que tanto le obsesionó.


La lectura de Borges que os propongo ahora es sobre Edipo. Edipo es un héroe trágico griego que quiere escapar de su destino fatal,  que es, según el oráculo de Delfos, víctima de fuerzas inconscientes irracionales como son el amor y el odio: matar a su padre y engendrar  hijos de su propia madre. El héroe luchará contra su destino,  pero se verá finalmente, mal que le pese, abocado a cumplirlo. A Borges no le interesa aquí la tragedia del héroe, que escribió magistralmente Sófocles, ni el famoso complejo que formulará el padre del psicoanálisis,  Sigmund Freud, sino su faceta menos conocida de intérprete de enigmas.


Así refleja, por cierto, Quino,  el dibujante argentino,  el famoso complejo de Edipo: la competencia por el amor de la misma mujer entre el marido y el hijo varón.
  

Cuando nació Edipo, sus padres Layo y Yocasta, los reyes de Tebas, supersticiosos como eran y temerosos del oráculo funesto que habían recibido, dieron orden de abandonar a la criatura recién nacida en el monte Citerón. Pero el pastor encargado de deshacerse del niño,  en vez de matarlo, se lo entregó a otro pastor amigo suyo que finalmente se lo dio en adopción a los reyes de Corinto. El niño, que no tenía nombre propio todavía, tenía sin embargo hinchados los pies por haber sido colgado de un árbol con unas correas, por lo que será conocido como Edipo, el de los pies hinchados, que eso y no otra cosa quiere decir su nombre parlante en griego. 

Edipo siempre creyó que los reyes de Corinto, Pólibo y Mérope, eran sus verdaderos padres. Por eso, cuando alcanzó la mayoría de edad y conoció la maldición que pesaba sobre su vida, huyó de Corinto y de  los que él creía sus progenitores, no fuera a suceder lo que estaba profetizado. En su deambular por el mundo huyendo de su destino, mató a un hombre tras una trifulca en un cruce de caminos.  Más tarde llegó a Tebas, donde, sin él saberlo,  había nacido años atrás.

En las afueras de la ciudad moraba la monstruosa Esfinge, un ser híbrido que planteaba a los caminantes un enigma, que, si no lo resolvían, provocaba que la bestia los matara. Una tradición, de la que parece hacerse  eco Jorge Luis Borges en el soneto, presentaba a la Esfinge como hija natural del rey Layo y, por lo tanto, hermana del propio Edipo. Nadie nunca había resuelto su acertijo, hasta que llegó Edipo: la Esfinge, la cruel cantora, le planteó la adivinanza: ¿Qué ser cuadrúpedo, bípedo y trípedo, siendo tres sucesivamente en el tiempo, es uno y el mismo sin embargo siempre?   


Edipo le respondió que el hombre, que gatea en su infancia, se alza luego sobre sus dos extremidades inferiores y finalmente se apoya en el bastón de su vejez. La Esfinge se suicidó. Por primera vez alguien había resuelto su misterioso enigma. Los tebanos, como agradecimiento, le otorgaron el trono de Tebas, que había quedado vacante tras el asesinato de su rey Layo en un cruce de caminos. Edipo, pues, accederá al trono casándose con la reina Yocasta, viuda del difunto monarca, con la que llegará al correr de los años a engendrar cuatro hijos: dos varones y dos mujeres

El problema es que ese alguien que es Edipo, encumbrado ahora a la realeza, tendrá que resolver otro caso, el enigma de su vida, si quiere liberar a su ciudad de la epidemia de peste y mortandad que se cierne sobre ella: ¿Quién es el asesino del difunto rey de Tebas, el rey Layo, cuyo crimen ha quedado impune hasta la fecha? También Edipo resolverá ese doloroso misterio: El propio detective es, sin saberlo, el autor del crimen que investiga. Él mismo es el asesino de su padre y, por lo tanto, cohabita con su propia madre, cumpliéndose el funesto oráculo que lo persiguió durante toda su vida...



 «Edipo y la Esfinge» de Jean-Auguste Dominique Ingres, obra fechada en 1808 se encuentra en el museo del Louvre de París. Se ha dicho sobre este cuadro que las manos de Edipo son elocuentes: la mano izquierda parece decirle a la Esfinge «ese que tú dices» y la derecha, apuntando hacia el héroe, «soy yo», por lo que se señala a sí mismo: la respuesta es el hombre, o sea, yo, por ejemplo. 
  
Edipo y la Esfinge de Gustave Moreau fue pintado en 1864. Ambos cuadros guardan algunas similitudes, por ejemplo el pie humano de un cadáver que se ve en la parte inferior de ambos, que revela que la resolución de la adivinanza es el ser humano.
Pero leamos ya el soneto de Borges:

Cuadrúpedo (1) en la aurora, alto en el día
y con tres pies errando por el vano
ámbito de la tarde, así veía
la eterna esfinge (2)  a su inconstante hermano,


el hombre, y con la tarde un hombre vino
que descifró aterrado en el espejo
de la monstruosa imagen, el reflejo
de su declinación(3)  y su destino.


Somos Edipo y de un eterno modo
la larga y triple bestia somos, todo
lo que seremos y lo que hemos sido.


Nos aniquilaría (4) ver la ingente (5)
forma de nuestro ser; piadosamente
Dios nos depara(6)  sucesión y olvido.

(1) cuadrúpedo: Animal que se traslada caminando sobre cuatro extremidades. Del latín quattuor "cuatro" y pes, pedis "pie".
(2) esfinge: Monstruo fabuloso, generalmente con cabeza, cuello y pecho humanos y cuerpo y pies de león. 
(3) declinación: Caída, decadencia, descenso o declive. (Las palabras se declinan en latín y en griego porque son como dados que se tiran al aire y, cuando caen,  presentan diferentes terminaciones o casos).
(4) aniquilar: Reducir a la nada. Destruir o arruinar enteramente. Del latín "nihil" que significa "nada".  
(5) ingente: Muy grande. Del latín "ingens, ingentis".
(6) deparar: Proporcionar, conceder, dar.
¿Con qué asocia Borges el enigma de los pies, al que se refiere en el primer cuarteto, cuando dice "somos Edipo" y "somos la triple bestia", en el primer terceto? ¿Por qué dice el poeta que (todos) "somos Edipo"? ¿Qué crees que quiere decir la última estrofa y la mención de Dios en el último verso "piadosamente / Dios nos depara sucesión y olvido"?

  Espero, como de costumbre, vuestras respuestas y comentarios.

sábado, 17 de mayo de 2014

Monstruos griegos invaden Nueva York


Los monstruos más terroríficos del bestiario de la mitología clásica griega han tomado Nueva York. Seres híbridos, no siempre bien comprendidos, que han inspirado a artistas de todos los tiempos y latitudes, a escritores como William Shakespeare, a pintores de la talla de Rubens, Caravaggio o Picasso, y que han fascinado y siguen fascinando a tantos niños y no tan niños con las historias que protagonizaron, en las que proyectan los temores y deseos más recónditos del alma humana, han recalado ahora en la ciudad de los rascacielos. 

El Grupo de Diseño Beetroot  (que es el nombre de la remolacha en la lengua del Imperio) se fundó en el año 2000 en Salónica, la segunda ciudad más importante de Grecia,  y agrupa desde entonces a varios creadores gráficos que se han formado en Grecia y en Gran Bretaña, y que han participado en numerosas campañas y exhibiciones. Hemos dado cuenta ya aquí de su exposición sobre Cavafis en Cavafis circulando por Atenas. Ahora presentan en los Estados Unidos su trabajo Greek monsters.




Si visitamos la exposición que tiene lugar en el atrio de la Olympic Tower en Manhattan, sede de la fundación Onassis neoyorquina, podemos encontrarnos hasta el mes de julio, con los siguientes monstruos que imitan a su modo las figuras rojas y negras de la cerámica griega:

Comenzando por arriba de izquierda a derecha hallamos al terrible portero del infierno, el perro de las tres cabezas o can Cérbero, que no deja entrar en el Hades a los vivos ni salir a los muertos, la imposible Quimera, que da nombre a nuestros sueños y pesadillas más enloquecidas, a la viperina Equidna, madre del perro de los infiernos, entrre otros, a la hidra de Lerna contra la que luchó infatigablemente Hércules cercenando sus múltiples cabezas, que se multiplicaban cada vez que cortaba una, como cuando nosotros intentamos solucionar un problema y nos surgen otros; y en la fila de abajo, también de izquierda a derecha, nos encontramos como Teseo en el laberinto con el terrible Minotauro, después con Pan, el fauno que toca la flauta y puede causarnos un temor tan grande que se convierte en pánico, como su nombre indica,  la terrorífica Medusa, que nos petrifica con su mirada y horroriza con sus cabellos que son serpientes, y las aves del lago Estínfalo, que preludian a su manera la pesadilla que Hitchcock llevó a la gran pantalla en su célebre Los pájaros.


Otro de los monstruos que nos espera es este gigante con un sólo ojo en la frente que todo lo ve, como el ojo panóptico de Dios o del Gran Hermano de Orwell, el cíclope Polifemo, el hijo del dios del mar,  al que el astuto Odiseo cegó y engañó diciéndole que se llamaba Nadie, y cuyos amores con la ninfa Galatea versificó nuestro Góngora.




De izquierda a derecha nos encontramos, en primer lugar, con los centauros, mitad hombres y mitad caballos, caracterizados por sus dos patas equinas y sus dos brazos humanos, que vivían en montes y bosques, se nutrían de carne cruda y tenían costumbres brutales. A continuación la terrible Esfinge de Tebas, que planteaba enigmas de difícil solución, matando a los caminates que no acertaban su solución, asolando así la región. En tercer lugar halamos a las auténticas sirenas, monstruos marinos, mitad mujer y mitad ave, que encantaban a los incautos marineros con su canto y su divina música atrayéndolos hacia la isla donde les daban la muerte. Sólo Orfeo fue capaz de competir con ellas cantando melodiosamente y lograr que los argonautas no sucumbieran a su hechizo y fascinación. Finalmente, nos encontramos a las terribles Escila y Caribdis, monstruos marinos que, al decir de los viejos lobos de mar en las tabernas, acechaban marineros y navegantes en el estrecho de Mesina: a un lado Escila, el monstruo marino que es una mujer cuyo cuerpo en su parte inferior está rodeado de perros feroces que devoran cuantos náufragos pasan a su alcance; del otro lado, Caribdis, la hija de la Tierra y del dios del mar, que mostraba tanta voracidad que tragaba todo lo que flotaba, incluso los barcos incautos que atravesaban el estrecho. Había un dicho en la Antigüedad para aludir a que una situación podía empeorar e ir de mal o peor, que era "ir de Escila a Caribdis", lo que según la imagen inspirada en la vida de Cristo, ir de Herodes a Pilatos.

También podemos encontrarnos con Pegaso, uno de los monstruos más célebres y amables de la mitología griega, el caballo alado que desempeña un papel tan importante en las leyendas de Perseo y, sobre todo, de Belerofonte.


jueves, 1 de mayo de 2014

Plan lector 4º de ESO: 9.- Prometeo y su buitre.

Seguimos con el plan lector de 4º de ESO, y dedicamos esta vez el poema objeto de nuestra lectura, que es un soneto para no variar, al titán Prometeo. El poema lo escribió don Miguel de Unamuno, uno de nuestros filósofos y escritores más importantes de la generación del 98, y,  aunque no se cita en él el nombre propio de Prometeo, este está latente en la primera persona que utiliza el poeta para hablar de su agonía. Tenéis que tener cuidado con esta palabra "agonía" que tanto utiliza Unamuno, porque la emplea con el significado etimológico griego de "lucha". (Una de sus obras más importantes se titula La agonía del cristianismo, donde la palabra tiene ese sentido).

Prometeo había creado a la humanidad y como su benefactor que era le regaló el fuego, símbolo de la civilización, después de robárselo a los dioses. Zeus castigó al género humano, hasta entonces constituido sólo por el sexo masculino,  enviándole a Pandora (su nombre significa todo-regalo), la primera mujer, que equivale a la Eva de la mitología judeo-cristiana, que abrió la famosa caja -en realidad tinaja- que contenía en su interior todos los males a excepción de la Esperanza, que por eso se dice que es lo último que se pierde y lo único que a veces nos queda, sembrando con ellos la Tierra.

Pero el soberano del Olimpo también castigó al rebelde Prometeo por su desobediencia encadenándolo a una roca del Cáucaso, y haciendo que un águila (o un buitre carroñero, según la versión que recoge Unamuno) le devorara el hígado, que se le regeneraba -y el hígado es nuestro único órgano que al parecer se regenera- para volver a ser devorado al día siguiente en una interminable sucesión de días y de noches.

 
Este buitre voraz de ceño torvo (1),
que me devora las entrañas fiero
y es mi único constante compañero,
labra mis penas con su pico corvo.

El día que le toque el postrer (2)  sorbo
apurar de mi negra sangre quiero
que me dejéis con él, solo y señero (3),
un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía (4),
mientras él mi último despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombría

mirada al ver la suerte que le amaga (5)
sin esta presa que satisfacía
el hambre atroz que nunca se le apaga.

(1) torvo: Dicho especialmente de la mirada: Fiera, espantosa, airada y terrible a la vista.
(2) postrer: (Apócope de postrero): Último en una lista o serie.  
(3) señero: Solo, solitario, separado de toda compañía.
(4) agonía: (En Unamuno) Lucha, contienda.
(5) amagar: Mostrar intención o disposición de hacer algo próxima o inmediatamente. Estar próximo a sobrevenir.



 En el soneto de Unamuno, el poeta habla de su sufrimiento,  un sufrimiento encarnado en el buitre que le "devora las entrañas fiero" y que es su "único compañero". El buitre, según la leyenda, devora las entrañas del titán Prometeo, que se le regeneran para volver a ser devoradas interminablemente, como hemos dicho. De alguna manera el buitre es insaciable. ¿Qué sucederá con el buitre si Prometeo, o Unamuno, el poeta, que es su alimento, muere? ¿Moriría también su dolor, su sufrimiento, su agonía? ¿Qué os parece? ¿Qué significa "triunfo haciendo mi agonía"?

Espero, como de costumbre, vuestros comentarios. 

jueves, 20 de marzo de 2014

Plan lector de 4º de ESO: 8.- Gerardo Diego nos presenta a Venus saliendo del cuarto de baño

Gerardo Diego, poeta santanderino perteneciente a la generación de 1927, recreó en el soneto titulado "Cuarto de baño" el nacimiento de Venus.  El poema está incluido en su poemario Alondra de verdad (libro que vio la luz  en 1941, pero que había sido escrito con anterioridad entre 1926 y 1936). 

Gerardo Diego nos presenta en este soneto una de las más sugerentes recreaciones de este mito: estamos asistiendo al nacimiento de Venus: una mujer que sale de la bañera. Por eso el soneto se titula "Cuarto de baño"


Sirva como ilustración del poema el cuadro que pintó Salvador Dalí en 1977 titulado:  "Dalí levantando la piel del mar Mediterráneo para enseñar a Gala el nacimiento de Venus. "



 
Qué claridad de playa al mediodía,
qué olor de mar, qué tumbos, cerca, lejos,
si, entre espumas y platas y azulejos,
Venus renace a la mitología.


Concha de porcelana, el baño fía
su parto al largo amor de los espejos,
que, deslumbrados, ciegos de reflejos,
se empañan de un rubor de niebla fría.


He aquí, olorosa, la diosa desnuda.
Nimbo (1)  de suavidad su piel exuda (2)
y en el aire se absuelve (3) y se demora.


Venus, esquiva en su rebozo (4), huye.
Su alma por los espejos se diluye,
y solo -olvido- un grifo llora y llora.



(1): nimbo: Aureola en forma de resplandor, disco o círculo luminoso que se figura detrás de las cabezas de las imágenes sagradas.
(2) exudar: Dejar que salga por los poros un líquido
(3) absolver: (aquí) resolver  
(4) rebozo: Modo de llevar la capa o manto cuando con él se cubre casi todo el rostro. Puede ser también una toalla con capucha, antecedente del actual albornoz.


1.- Compara el cuadro de Botticelli con el soneto de Gerardo Diego, y cita algunos elementos comunes.


2.- ¿Qué simboliza Venus en el poema de Gerardo Diego?
3.- ¿Qué elementos propios del cuarto de baño cita el poeta?
4.- ¿A qué puede hacer referencia "El baño fía / su parto al pudor de los espejos".
5.- El desnudo de la Venus de Botticelli es un desnudo púdico o pudoroso. ¿Hay algo en el soneto de Gerardo Diego que aluda al pudor de Venus?



Espero como de costumbre vuestros comentarios.

martes, 25 de febrero de 2014

Plan lector de 4º de ESO: 7.- El Laberinto de Borges

Seguimos con el plan lector y esta vez nos toca adentrarnos, de la mano del poeta Jorge Luis Borges, en el Laberinto donde habita el Minotauro. Os dejo, además, una reflexión de otro de nuestros mejores y sin embargo poco valorados poetas, el maestro José Bergamín, que dijo: "El que sólo busca la salida no entiende el laberinto, y, aunque la encuentre, saldrá sin haberlo entendido". Así que vamos nosotros a intentar entender el laberinto que nos propone el poeta, sin preocuparnos mucho de salir corriendo de él.

No habrá nunca una puerta. Estás adentro 
Y el alcázar(1) abarca el universo
Y no tiene ni anverso ni reverso(2)
Ni externo muro ni secreto centro.

No esperes que el rigor de tu camino
Que tercamente se bifurca(3) en otro,
Que tercamente se bifurca en otro,
Tendrá fin. Es de hierro tu destino

Como tu juez. No aguardes la embestida
Del toro que es un hombre y cuya extraña
Forma plural da horror a la maraña(4)

De interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes. Ni siquiera
En el negro crepúsculo la fiera.

(1) alcázar: fortaleza; casa real o habitación del príncipe, esté o no fortificada.
(2) reverso: parte opuesta al frente de una cosa, parte trasera opuesta a la delantera o anverso, sobre todo en las monedas y medallas.
(3) bifurcar: dividirse en dos ramles, brazos o puntas.
(4) maraña: lugar cubierto de maleza que lo hace impracticable; y situación o asunto intrincado o de difícil salida.



Jorge Luis Borges incluye este soneto, titulado "Laberinto", en su libro de poemas "Elogio de la sombra", publicado en 1969.  

El poema, desde el título, alude al Laberinto de Creta, el palacio de la Doble Hacha, que eso es lo que significa "laberinto" en griego. El poeta se refiere todo el rato a una segunda persona que no sabemos quién es, porque no nos lo dice, por lo que debemos pensar que somos nosotros mismos, los lectores, los destinatarios de estos versos. Si vamos al mito, nosotros, los lectores, seríamos el héroe Teseo que debe enfrentarse a la fiera, a Asterión, que era el nombre propio del Minotauro.


1.-  ¿A qué corresponde la descripción del primer cuarteto? 
2.- ¿Por qué crees que se repite en el segundo cuarteto el verso "Que tercamente se bifurca en otro"? ¿Se tratará de un error o el poeta habrá querido decirnos algo repitiendo el verso, y en este caso qué habrá querido decirnos?  
3.- ¿Que significado tienen los versos de los tercetos "No aguardes la embestida / Del toro que es un hombre... No existe"?
4.- El poeta está en este soneto desmitificando, es decir, privando de algunos elementos míticos, la historia que conocemos del Laberinto, Teseo y el Minotauro, el hilo de Ariadna... Si Teseo es el lector, el Minotauro no existe, a Ariadna ni se la menciona ni tampoco el hilo que nos permitiría salir de allí, ¿queda algo de la historia? ¿qué nos queda? 

Espero, como de costumbre, vuestros comentarios y respuestas:

martes, 11 de febrero de 2014

Plan lector de 4º de ESO: 6. - El vuelo de Ícaro, un poema y una imagen.

Seguimos con el Plan Lector de 4º de la ESO tratando de acercar la mitología a la poesía y a la pintura. Esta vez le toca el turno a la leyenda de Ícaro. El poema que os propongo leer es un soneto titulado precisamente Ícaro del poeta cántabro Francisco Álvarez Hidalgo, residente en Estados Unidos.



Ícaro

Volar, volar, del suelo despegarse,
ser hermano del águila en la altura,
cruzar en desafío la estatura
de las cumbres que empiezan a nublarse.

Y agitando las alas, elevarse
hacia el sol, y sentir su quemadura,
ver la tierra, lejana miniatura,
y las estrellas ante mí apartarse.

Y a mi padre gritando sus consejos
con el temor de que si voy más lejos
al desastre me pueda aproximar...

Si el brío juvenil es invencible,
¿por qué cayendo estoy? ¿Cómo es posible
que en mi descenso me ha tragado el mar?

¿Qué respuesta les darías a las preguntas que se hace el poeta? ¿Por qué está cayendo Ícaro? ¿Por qué se lo ha tragado el mar?

Pasamos ahora a  la lectura de una imagen. Se trata del cuadro de Pieter Bruegel el Viejo titulado Paisaje con la caída de Ícaro. Muchos pintores han pintado a Ícaro alzando el vuelo, volando con su padre Dédalo y algunos han retratado su caída.  Describe el cuadro y localiza dónde está Ícaro.  Sólo se ve de él una pierna, pues, como diría el poeta, se lo "ha tragado el mar". ¿Qué significa eso? 


He aquí un detalle del cuadro:


El siguiente comic resume la historia del padre y el hijo que lograron salir volando del Laberinto. Se trata del relato “Ícaro”, uno de los tres que componen la obra gráfica Greek Myths de Rob Shone (Londres, 2006), publicada por David West Children´s Books, y perteneciente a la colección “Graphic Mythology”, dedicada a la mitología universal en cómic.

  
   ÍCARO



miércoles, 5 de febrero de 2014

Lo que vale un peine

No hay que confundir, como hace el necio,  el valor con el precio, según sentenció Machado. El valor es algo muy distinto del precio que puede alcanzar una cosa en el mercado. De hecho, las cosas más valiosas no tienen precio; y, al revés, las cosas que tienen código de barras no suelen tener mucho valor, no más que el precio que tienen.

Hecha esta advertencia, voy a centrarme en un objeto de uso tan cotidiano y aparentemente tan trivial como es un peine, y voy a mostrar lo que puede valer un peine: cómo este objeto puede convertirse en una pequeña obra de arte que, además de su utilidad práctica de peinar el cabello, puede impregnarnos de sugerencias. Hablo, claro, de un valor inmaterial, de un valor, por así decirlo, cultural y espiritual.


Se trata de un peine de marfil perteneciente al período micénico, siglo XIII antes de Cristo,  hallado en la necrópolis de Espata, Grecia, a unos veinte kilómetros de Atenas. Está decorado en ambos lados del mango con imágenes de esfinges con las alas desplegadas sentadas en dos filas: cuatro laterales y enfrentadas dos a dos y una central, debajo de un  adorno circular que recuerda a un rosetón. Las esfinges tienen cabeza humana, cuerpo, garras y cola de león y alas de ave rapaz.


(Museo Arqueológico Nacional de Atenas).




La palabra esfinge, procedente del griego sphinx, y está en relación con el verbo sphíngo “apretar”, “estrangular”, tal vez por los aprietos en que ponía a los caminantes. Está relacionada con la palabra castellana “esfínter”.

Decimos en castellano a veces de alguien que es o que parece una esfinge. ¿Qué quiere decir? Que la persona que adopta esa actitud se muestra muy reservada, misteriosa o enigmática. El que es como una esfinge tiene una actitud fría y distante, impasible, no muestra al exterior lo que piensa ni trasluce lo que siente.

Cuando hablamos de esfinges pensamos enseguida en dos cosas: por una parte en el colosal monumento de Guiza, en Egipto, el guardián de las pirámides, y por otro en el mito griego de Edipo. Se mezclan así en nuestra imaginación dos aspectos bien distintos: una forma nacida en Egipto en el tercer milenio a. de C., sin relación con ningún mito que conozcamos, y un mito griego muchísimo más moderno, no anterior al primer milenio, sin una forma concreta determinada. ¿Qué es lo que hacemos entonces nosotros? Pues le atribuimos a la esfinge griega la forma de la egipcia,   y a la egipcia, sin querer, la relacionamos con el mito de Edipo. 

Ambas esfinges son muy diferentes: la egipcia, en principio, representaba al faraón, por lo que no es una, sino un esfinge. Era además un dios-león, un guardián del mundo de la noche y de los muertos.   Cierto es que hay en Egipto esfinges femeninas, pero la mayoría son masculinas. La esfinge griega, por su parte, es un monstruo femenino, de rostro y pecho de mujer, cuerpo, zarpas y cola de león, por lo general dotada de alas. El elemento femenino  de la esfinge griega  le confiere a este monstruo  un curioso componente erótico similar al de las sirenas o las harpías, por lo que se ha querido ver en ella una personificación del tópico de la femme fatale.


(Esfinge de Guiza, El Cairo, Egipto)


La primera Esfinge que conocemos, pues, es la egipcia. Extendida enseguida por el Mediterráneo. En Micenas se convierte en un símbolo funerario. Hay quien dice que represetan el poder de los reyes micénicos De hecho hay quien piensa que las dos leonas de la puerta de los leones de la tumba de Agamenón de Micenas no son dos leonas sino dos esfinges que velan el cadáver del rey, dado que sus cabezas están hechas de un material diferente y miraban a los que se acercaban a la puerta. Las esfinges se presentarían así como guardianas de las almas de los difuntos en principio. 

 (Puerta de Los Leones, Micenas)

Pero la esfinge digamos clásica fue la enviada por Hera a la ciudad de Tebas como castigo divino por el asesinato del rey Layo, al que había matado Edipo accidentalmente sin saber ni quién era ni que era su padre que lo abandonó al nacer. La esfinge, sin perder sus connotaciones fúnebres,  vivía en una montaña, cerca de la ciudad y asolaba la región devorando a los caminantes que pasaban junto a su guarida. Les planteaba unos enigmas difíciles de resolver. Si sus víctimas no encontraban la solución, las mataba.


El enigma que le plantea a Edipo es el siguiente: ¿Cuál es el animal que tiene una sola voz, que por la mañana camina a cuatro patas, por la tarde a dos y por la noche a tres? La respuesta, como todo el mundo sabe, que le dio Edipo a la Esfinge fue: el hombre, que de pequeño gatea a cuatro patas, cuando es adulto se sostiene erguido sobre sus dos pies y, en la vejez, camina apoyado en un bastón. 

Se trata de una trinidad, de un ser que es tres en uno, tres generaciones en una: el niño, el adulto, el anciano. Son tres seres distintos y, paradójicamente, uno solo y el mismo. ¿Somos el mismo el niño que hemos sido, el adulto que somos y el anciano que seremos? Algo nos dice que sí, y algo a la vez se rebela contra eso y nos dice que eso no puede ser. 

Tal vez por eso mismo, cuando Edipo resolvió el enigma, la Esfinge se suicidó arrojándose al vacío desde lo alto de una roca. El monstruo y la amenaza mortal que suponía habían muerto. Como premio Edipo obtuvo, además,  el trono de Tebas, que había quedado vacante, casándose con la enviudada reina Yocasta, que resultó ser su madre, una madre que lo había abandonado cuando nació ante el temor de que se cumpliera la terrible profecía que anunciaba que ese hijo mataría, llegado el día, a su padre y yacería con su madre haciéndole hijos, como acabó sucediendo.

(Edipo y la Esfinge, Giorgio di Chirico, 1968)
 

jueves, 9 de enero de 2014

Plan lector de 4º de ESO: 5.- Orfeo y Eurídice según Quevedo

El mito de Orfeo y Eurídice  plantea como tema principal el amor más allá de la muerte, y como contrapunto secundario el poder mágico de la música, que es capaz no sólo de amansar a las fieras, como dice el refrán, sino también de hacer revivir a los muertos. 

Vamos a leer en esta ocasión, continuando con el plan lector de 4º de ESO,  dos poemas de don Francisco de Quevedo sobre la leyenda de Orfeo y Eurídice. Aunque se centran en el mismo mito,  lo tratan de modo muy distinto: el primero (Si fueras tú mi Eurídice, oh señora)  es una versión seria, elevada, como corresponde a un poema de amor que trata de expresar los sentimientos más hondos,  mientras que la segunda es satírica y jocosa  (Orfeo por su mujer, conocido también como Orfeo burlesco).

A) Tratamiento serio:

SI FUERAS TÚ MI EURÍDICE, OH SEÑORA

Si fueras tú mi Eurídice, oh señora,
ya que soy yo el Orfeo que te adora,
tanto el poder mirarte en mí pudiera,
que sólo por mirarte te perdiera;
pues si perdiera la ocasión de verte,
perderte fuera así, por no perderte.
Mas tú en la tierra, luz clara del cielo,
firmamento que vives en el suelo,
no podía ser que fueras
sombra, que entre las sombras asistieras;
que el infierno contigo se alumbrara;
y tu divina cara,
como el sol en su coche,
introdujera auroras en la noche.
Ni yo, según mis sentimientos veo,
fuera músico Orfeo;
pues de amor y tristeza el alma llena,
no pudiera cantar, viéndote en pena.


1ª.- Cuestión:  El poeta se compara con Orfeo, y compara a su dama con Eurídice, pero  ¿por qué él y ella no pueden ser exactamente como el Orfeo y la Eurídice del mito?

b) Tratamiento burlesco:

ORFEO POR SU MUJER

Orfeo por su mujer
cuentan que bajó al Infierno;
y por su mujer no pudo
bajar a otra parte Orfeo.

Dicen que bajó cantando;
y por sin duda lo tengo;
pues, en tanto que iba viudo,
cantaría de contento.

Montañas, riscos y piedras
su armonía iban siguiendo;
y si cantara muy mal,
le sucediera lo mesmo(1).

Cesó el penar en llegando
y en escuchando su intento:
que pena no deja a nadie
quien es casado tan necio.

Al fin pudo con la voz
persuadir los sordos reinos:
aunque el darle a su mujer
fue más castigo que premio.

Diéronsela lastimados;
pero con ley se la dieron
que la lleve y no la mire:
ambos muy duros preceptos.

Iba él delante guiando,
al subir; porque es muy cierto
que, al bajar, son las mujeres
las que nos conducen, ciegos.

Volvió la cabeza el triste:
si fue adrede, fue bien hecho;
si acaso, pues la perdió,
acertó esta vez por yerro (2).

Esta conseja nos dice
que si en algún casamiento
se acierta, ha de ser errando (3),
como errarse por aciertos,

Dichoso es cualquier casado
que una vez queda soltero;
mas de una mujer dos veces,
es ya de la dicha extremo.

(1)   mesmo:   forma antigua por  mismo.
(2)   yerro: equivocación, error.
(3)   errar: equivocarse (errare humanum est)

Cuestiones: 
1ª.-  ¿Qué imagen da el poeta de las mujeres en general y del matrimonio?
2ª.-  ¿Cuál de los dos poemas te gusta más? ¿Por qué?

Espero, como de costumbre, vuestros comentarios aquí mismo o en papel, como prefiráis. 

martes, 26 de noviembre de 2013

Plan lector de 4º de ESO: 4.- Faetón el intrépido

Seguimos con el plan lector, y seguimos con los sonetos de Lope de Vega. Esta vez, uno dedicado al mito de Faetón (o Faetonte), bastante sencillo de leer y fácil para el comentario. Es el número 90 y dice así:

 
Salió Faetón (1)  y amaneció el Oriente
vertiendo flores, perlas y tesoro,
pasó por alto del mar indio al moro
turbado de su luz resplandeciente.

Las montañas de nubes, al poniente,
iban subiendo, y de la Libra al Toro,
cuando cayó, sembrando el carro de oro,
del Erídano (2) claro en la corriente.

Recibióle llorando la ribera,
de su temeridad castigo justo:
que tan alto subir, tan bajo para.

Pero mísero dél, ¿dónde cayera,
si con freno de fuerza, y no de gusto,
la voluntad de una mujer guiara?


(1) Faetón o Faetonte: Hijo del Sol o Helios, en griego, había sido criado por su madre en la ignorancia de quién era su padre, pero se lo reveló al llegar a la adolescencia. Entonces el muchacho rogó a su padre el Sol, identificado con Apolo, que le dejase conducir su carro. El Sol accedió de mala gana, haciéndole muchas recomendaciones. Faetonte siguió el camino trazado en la bóveda celeste, pero pronto tuvo un gran terror producido por el mal de altura. La visión de los animales del Zodíaco le asustó, y abandonó el camino trazado. Descendió demasiado, y por poco incendia la Tierra; volvió luego a subir, esta vez demasiado alto, por lo cual los astros se quejaron a Júpiter, o sea Zeus, y éste, para evitar una catástrofe mayor, lo fulminó precipitándolo en el río Erídano. Sus hermanas, las Helíades recogieron su cuerpo, le rindieron honras fúnebres y lo lloraron de tal modo que fueron transformadas en álamos a la orilla del río.  
(2) Erídano: Nombre de un río mítico, que generalmente se situaba en Occidente (el poniente por donde se pone el sol) y que se ha identificado con el Po en Italia o el Ródano en Francia, donde Faetón encontró la muerte.


 Caída de Faetón, de Van Eyck (1612-1668)

Podéis visitar esta otra página del blog para tener más información sobre la leyenda.  

 Helios, o sea el Sol, guiando su cuadriga o carro tirado por cuatro caballos. 

oOo

Comentario:  

En las tres primeras estrofas el poeta nos cuenta el mito: en el primer cuarteto, tenemos a Faetón conduciendo el carro del Sol; en el segundo cuarteto, después de subir muy alto, cae en la corriente del Erídano; en el primer terceto, nos cuenta el final de la historia, donde la ribera llora su muerte. ¿Qué crees que significa la pregunta que se hace el poeta en la última estrofa, donde da un giro inesperado?  Espero vuestras respuestas.

sábado, 19 de octubre de 2013

Muerte y apoteosis de Hércules

El centauro –ese ser híbrido, caballo mitad hombre o, según se mire, hombre mitad caballo- llamado Neso intentó violar a Deyanira, la esposa de Hércules, por lo que el héroe le dio la muerte de un certero flechazo. Pero Neso, antes de morir, le regaló a Deyanira una túnica envenenada con su propia sangre que le serviría,  llegado el caso, según le mintió, “para recuperar el amor del héroe si alguna vez lo perdía”. 

Cuando Hércules se enamoró de otra mujer, la jovencita Yole,  Deyanira, que ya no era precisamente joven y que no se  resignaba a la costumbre de su marido de tomar amantes, decidió utilizar el supuesto talismán amoroso de Neso como remedio para conservar el perdido afecto de su esposo, y recurrió a la túnica que había guardado celosamente. Nada más vestirla, Hércules fue abatido por unos dolores tan terribles que le hicieron enloquecer y  desear su propia muerte para dejar de sufrir. La túnica de Neso se adhería a su piel de forma que no podía desprenderse de ella sin arrancarse su propia carne.


Según la versión más extendida, subió al monte Eta y en su cumbre preparó una gran pira u hoguera fúnebre sobre la que se encaramó. Terminados los preparativos, ordenó a sus criados que le prendiesen fuego. Sólo el piadoso Filoctetes obedeció y ayudó al héroe a morir, en premio de lo cual recibió el regalo de su arco y sus flechas. Cuando la hoguera ya ardía, resonó un trueno, señal inequívoca del cielo, y el héroe fue arrebatado, produciéndose su milagrosa ascensión a los cielos. 

El héroe había sido salvado de las llamas por Júpiter,  que le subió al Olimpo y le concedió la apoteosis, es decir,  estar junto a los dioses y  gozar por lo tanto con ellos de la inmortalidad. No en vano Hércules era su hijo bienamado, el hijo de un dios y no de un dios cualquiera, sino del rey de los dioses y padre de los hombres, del dios supremo, y había sido concebido de una mujer, Alcmena. Nos encontramos ante una religión politeísta como era la grecorromana en vías de convertirse en una religión monoteísta, dado que uno de sus muchos dioses es jerárquicamente superior a todos los demás, y está abocado a convertirse en Alá, Yahvé o Dios mismo.

Dicen que Deyanira, cuando vio lo que había hecho, se suicidó ahorcándose,  o clavándose una espada en el propio lecho conyugal según otra versión. En lugar de recuperar el amor de Hércules, lo había perdido definitivamente, dando sin querer muerte al héroe con la túnica envenenada de Neso, una muerte que lo haría, paradójicamente, inmortal.


Según otra versión, torturado por la túnica impregnada de la sangre del centauro, el héroe se habría inflamado al exponerse a los rayos del sol, arrojándose enseguida a las aguas de un arroyo para apagar el fuego que lo consumía, donde habría perecido ahogado. Las aguas del riachuelo conservarían su calor, dando origen a las corrientes termales de las Termópilas en Grecia, escenario de la célebre batalla entre los trescientos espartanos y los innumerables persas del ejército de Jerjes. 

En ambas versiones de la leyenda de la muerte de Hércules interviene el fuego como elemento fundamental. El héroe se despoja gracias al fuego del cuerpo mortal que había heredado de su madre Alcmena, tal como Tetis había intentado purificar a Aquiles quemando la parte mortal del héroe que le venía en su caso de su padre Peleo. 

El fuego está considerado como un elemento purificador, que destruye aquello que nos destruye, es decir, nuestro cuerpo enfermo, viejo y abocado a la muerte. De alguna manera, la leyenda de la muerte de Hércules puede relacionarse con la muerte y resurrección del ave Fénix, que renacía de sus cenizas, y viene a justificar en el imaginario colectivo la ceremonia de la cremación o incineración en lugar de la del enterramiento.

En los tiempos más antiguos de Roma, era la incineración la práctica funeraria más usual, recogiéndose las cenizas de los fallecidos en urnas funerarias en forma de campana. En el siglo V a. de C, no obstante, se impuso el enterramiento o inhumación como la forma más utilizada de ritual fúnebre. A finales de la república y comienzos del imperio, sin embargo, volvía a practicarse otra vez la incineración, como en los tiempos más antiguos, aunque conviviendo con la inhumación. De hecho parece que las clases más acomodadas preferían la incineración al enterramiento. A comienzos del siglo II de la era cristiana, sin embargo, volverá a imponerse el enterramiento como consecuencia del cristianismo, cada vez más extendido por todo el imperio romano, dado que esta religión mantenía la creencia de la resurrección del cuerpo para lo que era necesario mantener su integridad no reduciéndolo a cenizas.

Según la filosofía estoica, la deflagración o ecpirosis -la raíz pyr significa "fuego" en griego, como vemos en pirómano, pirotécnico o antipirético- se produce al final de cada año cósmico y es una catástrofe que señala el fin de un ciclo vital y el comiendo de otro, en una especie de eterno retorno nietzscheano. No es, sin embargo, una catástrofe definitiva, sino necesaria para el renacimiento: un fin que se convierte en un principio, como el de la legendaria ave Fénix que renace de sus cenizas.
 
 Así pintó el maestro Zurbarán la muerte y apoteosis de Hércules en 1634 abrasado por la blanca túnica de Neso.