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martes, 10 de junio de 2014

El conflicto en la litetarura, según Grant Snider


Grant Snider vuelve a sorprendernos desde Incidental Comics con su agudeza intelectual en este "Conflict in literature", que me he permitido adaptar al latín sin su permiso (Conflictus in litteratura), un latín que no difiere prácticamente en nada del inglés que él utiliza  lo que viene a demostrar, sin querer, algo que ya sabíamos: que la lengua de Shakespeare  posee un sesenta por ciento de términos latinos tomados bien directamente de la lengua del Lacio o bien, indirectamente, a través del francés de los normados que dominaron Gran Bretaña.  Ahí tenemos, por ejemplo: conflict, in, literature, classical, no, modern, nature, society, technology, reality, author; el neologismo postmodern formado con la partícula latina post, que indica posterioridad, añadida al adjetivo,  modern y el latinismos vs. que es abreviatura de versus); sólo son palabras sajonas, procedentes del germánico en el texto de Snider  man, self y God, que no corresponden a las latinas homo, ipse, deus, que utilizo en la traducción, sino a las alemanas Mann, selbst y Gott.

Este carácter híbrido y bifronte del inglés moderno (por un lado,  lengua germánica,  pero,  por otro,  lengua con un enorme caudal de vocabulario latino) se ejemplifica muy bien, como dice M. Edwards, en el nombre del país: The united Kingdom. El kingdom (germánico) designa la realidad del reino, united (latín) el pensamiento que lo ha unificado. Esto es algo que todavía se incrementa más en el caso de los Estados Unidos de América: United States of America, donde además del united (latín) tenemos states (latín), para denomianr a las nacientes repúblicas independizadas de la corona inglesa.

El mayor tropezón, sin embargo,  que he tenido en la traducción, muy ilustrativo, por otra parte, es que en latín clásico no hay una palabra específica que signifique "realidad", por lo que he tenido que recurrir al anacronismo "realitatem" (creado en el bajo latín y derivado del adjetivo realis -e, que a su vez procede del clásico res rei "cosa"), de donde deriva la moderna Realidad, ese invento del gobierno y de los adultos para que los niños y lo que pueda quedarnos a los mayores de niños nos adaptemos a las duras condiciones de la vida que nos imponemos (la realidad es lo único que hay, la dura y cruda realidad, hay que ser realistas, etcétera).

En cuanto a los conflictos que cita Snider, dentro de la literatura clásica grecolaltina, encuentro que el personaje de Aquiles de la Ilíada de Homero encarna a las mil maravillas el conflicto del hombre contra el hombre, por su rivalidad con Héctor, mientras que el Ulises de la Odisea  homérica encarna el conflicto del hombre contra la naturaleza, principalmente contra el mar, y el conflicto contra los dioses, ya que se ganó la ira de Posidón, que hizo que su viaje de regreso a Ítaca durara diez años y fuera una auténtica odisea.  Si vamos ahora a la literatura latina, Eneas, el héroe del poema épico la Eneida de Virgilio,  representaría muy bien los tres conflictos: la naturaleza (el mar, igual que Ulises), los hombres (sobre todo en su rivalidad con Turno en la segunda parte de la Eneida, al que acaba dando muerte) y los dioses (hijo de una diosa, como es, tiene que sufrir sin embargo la ira rencorosa de la cruel Juno).


jueves, 10 de abril de 2014

Lo que vale un peine (II)


Este peine, labrado en hueso, fue encontrado en la tumba núm 5, la llamada "tumba de Héctor" en Oria,  provincia de Bríndisi, antigua Brundisium, en el sur de Italia,  la Magna Graecia, donde se establecieron numerosas colonias griegas como Nápoles, la "nea polis" o "nueva ciudad", por poner sólo un ejemplo.  Pertenece el peine a la segunda mitad del siglo I después de Cristo. 

Sus dientes tienen distinto tamaño: por la parte superior son más numerosos y finos, y por la parte inferior más gruesos y menos. El mango del peine está decorado con una célebre escena de la Ilíada de Homero: Aquiles arrastra en una cuadriga el cadáver de su rival, Héctor, al que acaba de dar muerte.  Una vez muerto, el cuerpo de Héctor fue lacerado por los griegos, y posteriormente atado por los tobillos al carro de Aquiles, que lo arrastra extramuros a la vista de todos los troyanos. Es de suponer que el dueño de este peine era un admirador de Aquiles, el héroe homérico de los pies ligeros, y de la Ilíada en general. El peine se encuentra ahora en Museo Arqueológico Nacional de Tarento, Italia.

Según la Iliada de Homero, sin embargo, el carro de Aquiles no era una cuadriga  tirada por cuatro caballos, célebres en el imperio romano por las carreras que se celebraban en el circo, sino una biga (carro tirado por dos corceles). En efecto, los caballos del carro de Aquiles eran  dos, y tenían nombre propio: Janto y Balio. Ambos eran hijos del viento Céfiro.   El dios marino Posidón se los había regalado a los que serían los padres del héroe, Tetis y Peleo, con motivo de su boda.  Durante la guerra de Troya, arrastraban el carro de Aquiles y causaban admiración.




Así dice el pasaje de la Ilíada, libro XXII, versos 395-409, en la estupenda y homérica traducción que hiciera Agustín García Calvo en hexámetros dactílicos con una rima asonante que recuerda a nuestros romances medievales (Editorial Lucina, 1995): 

 Dijo; y al célico Héctor le urdía obra de afrentas:
de ambos los pies por atrás le horadó los tendones que llevan
desde el talón al tobillo, y trababa boyunas correas;
y de su carro lo ató, y dejó arrastrar la cabeza.
Y, a la carroza subido, alzando las armas señeras,
dio golpe de látigo; y no de mal grado volaban las bestias.
Y de él polvareda subía al arrastre, y la cabellera
belnegreante se le alborotaba, en el polvo la testa,
graciosa hasta allí; pero Zeus les había ya dado venia
a los enemigos para ultrajarla en su propia tierra.
Tal su cabeza inudríase en polvo. Y la madre en la almena
de su cabello arrancaba; y tiró su rica albanega
lejos y, al hijo mirando, gimió con ansias y quejas;
y sollozó hasta dar lástima el padre; y las gentes en cerca
se enfervecían en llanto y quejumbre por la ciudadela.


Detalle de una jarra de plata para servir vino fabricada en Italia en la primera mitad del siglo I de nuestra era, que muestra a Aquiles sobre su carro, acompañado de su auriga Automedonte, arrastrando el cadáver de Héctor ante las murallas de Troya.
 
ο χτένι από τον τάφο 5, τον λεγόμενο «τάφο του Έκτορα» στην Όρια της Ιταλίας (1ος αι. μ.Χ.). Η λαβή του χτενιού διακοσμείται με μια εξαιρετικά δυναμική παράσταση: ο Αχιλλέας τρέχει με το άρμα του σέρνοντας πίσω τον νεκρό του Έκτορα. Είναι εύλογη υπόθεση ότι ο Αχιλλέας ήταν το ηρωικό πρότυπο του ιδιοκτήτη της χτένας αυτής. Εθνικό Μουσείο του Τάραντα. Πηγή: www.lifo.gr
Οστέινο χτένι από τον τάφο 5, τον λεγόμενο «τάφο του Έκτορα» στην Όρια της Ιταλίας (1ος αι. μ.Χ.). Η λαβή του χτενιού διακοσμείται με μια εξαιρετικά δυναμική παράσταση: ο Αχιλλέας τρέχει με το άρμα του σέρνοντας πίσω τον νεκρό του Έκτορα. Είναι εύλογη υπόθεση ότι ο Αχιλλέας ήταν το ηρωικό πρότυπο του ιδιοκτήτη της χτένας αυτής. Εθνικό Μουσείο του Τάραντα. Πηγή: www.lifo.gr
Οστέινο χτένι από τον τάφο 5, τον λεγόμενο «τάφο του Έκτορα» στην Όρια της Ιταλίας (1ος αι. μ.Χ.). Η λαβή του χτενιού διακοσμείται με μια εξαιρετικά δυναμική παράσταση: ο Αχιλλέας τρέχει με το άρμα του σέρνοντας πίσω τον νεκρό του Έκτορα. Είναι εύλογη υπόθεση ότι ο Αχιλλέας ήταν το ηρωικό πρότυπο του ιδιοκτήτη της χτένας αυτής. Εθνικό Μουσείο του Τάραντα. Πηγή: www.lifo.gr

martes, 1 de abril de 2014

En el aire (Manuel Vicent)




La inspiración de las musas no es más que eso: el don gratuito que tienen algunos seres para rescatar la carga perdida de arte y horror que está en poder del viento.

 (Apolo y tras él el coro de las nueve Musas, vistos por Gustave Moreau)

Permanecen en el aire todavía los versos de Safo y de Píndaro que se perdieron; las melodías que inventaron los pastores de Virgilio soplando una caña o el filo de una hoja seca, música de la naturaleza que se llevó el viento; los cánticos, las danzas rituales, las plegarias a unos dioses que también ignoramos; la filosofía y las tragedias escritas en pergaminos que se pudrieron o se hundieron en el polvo o ardieron en la biblioteca de Alejandría. Permanecen en el aire todavía los cuentos narrados de viva voz sobre las alfombras en las esquinas de Bagdad; los consejos de los sabios budistas, místicos y sufíes, que no encontraron respuesta en el corazón de los discípulos y siguieron viaje en el tiempo. Solo una mínima parte de toda la belleza y sabiduría que se ha creado desde el fondo de los siglos en este planeta ha llegado hasta nosotros, pero el resto de ese inmenso caudal no ha desaparecido. Si fueron rimas, canciones o fábulas están todavía suspendidas en la atmósfera; si las enseñanzas grabadas en tablillas de barro, en papiros, vitelas o pasta de celulosa se convirtieron en ceniza o estiércol habrán fecundado la tierra y ahora dan fruto en árboles llenos de pájaros; si un día naufragaron las naves griegas o latinas, los bajeles sarracenos o los barcos cristianos que transportaban dioses de bronce, ánforas con aceite y vino, monedas de oro o mapas de islas del tesoro, ese sagrado cargamento forma parte del mar que ahora navegamos. También han sido infinitos los crímenes que han quedado sin castigo, los ríos de sangre que se han evaporado, los gritos de dolor que llegaban hasta el horizonte. Los nombres de los asesinos impunes componen un cielo muy estrellado. Existen hazañas y matanzas que nunca fueron contadas, enigmas de la historia que han quedado sin resolver, vicios y perversiones que tampoco han sido confesados. El aire de un arte y un horror desconocidos respiramos, pero ese soplo es el sueño que excita solo la imaginación de los poetas, de los músicos, de los pintores, de todos los artistas y al final se hace carne. Realmente la inspiración no es más que el don gratuito que tienen algunos seres para respirar esa carga perdida de belleza y maldad y rescatarla del poder del viento.

Manuel Vicent
(Columna publicada en El País el 30 de marzo de 2014)

domingo, 16 de febrero de 2014

„Limba română este patria mea”

El territorio que hoy se llama Rumanía fue anexionado al imperio romano por el emperador Trajano. Su nombre antiguo era Dacia. El nombre actual alude precisamente a que se convirtió en una provincia romana. La letra del himno nacional de este país menciona este hecho:  "Ahora o nunca demos pruebas al mundo /de que por estas manos aún corre una sangre de romano, / y de que en nuestro corazón conservamos con orgullo / un nombre que triunfa en la lucha, el nombre de Trajano". 

Su lengua, el rumano, que es también la lengua oficial de la República de Moldavia, es una lengua neolatina o romance que, si bien ha sufrido, como es natural, algunas influencias de las lenguas eslavas de su entorno, ha mantenido el sistema de declinaciones latino mejor que ninguna otra. Dispone básicamente de tres casos: un nominativo-acusativo, un genitivo-dativo,  y frente a ellos un vocativo.




El primer documento escrito en rumano que se conoce es  una carta que data de 1521. La literatura rumana propiamente dicha, sin embargo, no surge hasta el siglo XIX. Su naci­miento está ligado al de la propia Rumanía como estado-nación. Es entonces cuando la vieja lengua romance, que el pueblo hablaba desde hacía mil quinientos años, adquiere la dignidad de lengua literaria y  alcanza su es­plendor con Mihail Eminescu (1850-1889), uno de los gigantes de las letras rumanas y del romanticismo europeo.

La literatura rumana existe desde entonces. El problema es que no ha sido muy conocida fuera de sus fronteras, lo que le ha quitado posibilidades de expansión. La industria editorial fomenta, además,  la literatura anglosajona, que se vende en todo el mundo, relegando las demás a la categoría de secundarias, marginales o minoritarias, pues no llegan a conocer traducción a la lengua del Imperio.

Una de las características de la literatura ruma­na, además, es que quizá sus mejores representantes son poetas, como sucede también con la literatura griega contemporánea, lo que tampoco ayuda mucho a su difusión internacional, dado el carácter minoritario que tiene este género literario que sólo leen los poetas por lo que permanece ajeno al gran público. Esto explica la poca difusión, por ejemplo, que ha tenido la obra del poeta rumano del siglo XX Nichita Stanescu fuera de sus fronteras.

A muchos escritores rumanos su lengua, siendo minoritaria como es, no les servía para alcanzar la difusión  que deseaban de su obra. Es el caso en la primera mitad del siglo XX del poeta Tristan Tzara, uno de los creadores del movimiento dadá –parece ser que el nombre se debe a que “da” es “sí” en rumano-,   Eugen Ionescu (que modificó su apellido a Ionesco),   uno de los grandes del teatro universal, maestro del teatro del absurdo, y de Emil Cioran, el filósofo pesimista y nihilista. El poeta, el dramaturgo y el filósofo son quizá los referentes internacionales más importantes de la cultura rumana, pero los tres cambiaron de país y de lengua afincándose en París y escribiendo en francés.  Otro de los grandes es Mircea Eliade, filósofo y novelista, cuya obra está escrita en rumano, inglés y francés, que también conoció el destino parisino,  y que acabó sus años cruzando el Atlántico como catedrático de historia de las religiones en la Universidad de Chicago.
 
En cuanto a la narrativa propiamente dicha, que es, no nos engañemos, el único género literario que se lee, se ha traducido al castellano El lecho de Procusto, novela de Camil Petrescu escrita en 1933, considerada la cima de la novelística rumana.  Otro de los grandes novelistas rumanos actuales es Mircea Cartarescu (Bucarest, 1956). Se dice que es un autor de primera fila dentro de la actual narrativa europea, pero que no ha obtenido el reconocimiento internacional que merece todavía.   

La autora que sí ha alcanzado reconocimiento internacional es Herta Müller, premio Nobel de literatura en 2009, que ha escrito sobre las duras condiciones de vida en el país bajo la dictadura de Ceaucescu. Herta es rumana de nacimiento, pero perteneciente a una minoría germanoparlante, por lo que su obra está escrita en lengua alemana. Ha dejado dicho que, aunque escriba en alemán, tiene una visión rumana de la vida en su cabeza: “Tengo varias imágenes de una misma cosa debido a que el idioma rumano las ve de otra manera, y con esa imagen trabajo”.
 
El precitado poeta Nichita Stănescu, dejó dicho „Limba română este patria mea”: la lengua rumana es mi patria. Es cierto: nuestra patria es nuestra lengua. Una lengua es mucho más que una cosmovisión o visión de la realidad y del mundo: es nuestra más auténtica patria, nuestra madre patria, nuestra lengua madre.

La penosa situación económica de Rumanía, después de la caída de Ceaucescu y del comunismo, ha hecho que muchos rumanos hayan tenido que emigrar de su país. Muchos han llegado a Italia y a España. Se ha llegado a estimar una cifra de población rumana en España cercana a las ochocientas mil personas.  Una de las razones por las que han elegido España para emigrar, a pesar de nuestra larga crisis económica, es precisamente, la familiaridad lingüística del rumano con el español. Una alumna moldava de nuestro centro afirma que en dos meses de estancia en nuestro país ya entendía perfectamente el español.

Tes "máscaras" protestan en Bucarest, la capital de Rumanía,  por la difícil situación económica exhibiendo unas pancartas en las que se lee en rumano "Rumanía muere de hambre".


viernes, 20 de septiembre de 2013

Irse de casa



En algún País Semanal de hace algunos años, tal vez muchos, no puedo precisarlo, leí esta reflexión de hondo calado que hace Antonio Muñoz Molina sobre el hecho de estudiar lejos de casa, y que os ofrezco; una reflexión que se vuelve muy oportuna ahora que comienza un nuevo curso, y que algunos de vosotros, como el autor de este texto, con apenas dieciocho años cumplidos o todavía por cumplir, van a asomarse a una ciudad desconocida, lejos por primera vez del nido familiar, para iniciar estudios universitarios y otro aprendizaje no menos enriquecedor.

Resulta en otro orden de cosas pero relacionado con eso y con la Odisea de Homero muy interesante también la comparación que hace el artículo con el joven Telémaco, el hijo de Ulises/Odiseo, que fue en busca de su padre, al que no encontró, pero, por contrapartida, en el camino, como dice Muñoz Molina, hizo el descubrimiento inesperado de "su propia identidad de adulto". 

 Telémaco es recibido por el anciano Néstor en Pilos, según E.A. Bourdelle.
Irse de casa es probablemente la primera tarea necesaria en la educación de una persona joven. En la Odisea, que contiene casi todas las narraciones posibles sobre el desarraigo y el regreso, sobre los descubrimientos que aguardan en el entorno más cercano y doméstico y también en los abismos del mar y en las oscuridades del reino de los muertos, el joven Telémaco abandona la isla cerrada y segura de la infancia y el agobio de la casa materna para emprender un viaje en busca de su padre perdido, y en el camino lo que encuentra es su propia identidad de adulto.

Las pruebas y los terrores de la mitología antigua los encuentra cifrados en la vida de Dublín un día de junio de 1904 el moderno Telémaco Stephen Dedalus, que es un autorretrato de James Joyce y también una recapitulación de todos los héroes jóvenes de la literatura, de ese momento en la biografía de cada uno de nosotros en el que se nos presenta la tentación y el desafío, la necesidad de romper con el abrigo y la sombra de nuestros padres y el miedo a una intemperie en la que fácilmente nos podremos perder.

Los mitos, los personajes o relatos literarios, son cristalizaciones poéticas de la experiencia común. Se ha hecho mucha literatura, buena y mala, sobre el regreso a Ítaca, a la patria añorada, pero Ítaca, como aprende Telémaco, es también un lugar del que hay que marcharse a una cierta edad. 

 De la Ítaca de las complacencias infantiles y las rutinas familiares podían marcharse los Telémacos de provincias camino de la Universidad, y su principal aprendizaje no estaba sólo en las aulas o en los libros, sino en la exaltación de estar lejos, de enfrentarse a una ciudad desconocida y generalmente grande y verse forzado a tratar con personas completamente ajenas a la nómina estrecha del vecindario nativo y los lazos familiares. Pocas veces he conocido tan intensamente la felicidad y el miedo como la primera noche que me vi solo en Madrid, en vísperas de cumplir 18 años, cuando dejé mi maleta en el cuarto de la pensión y salí a dar una vuelta por lugares que aún conservan para mí un brillo de noche urbana y mitológica, después de tantos años, la plaza de España, con sus torres de vértigo para la mirada pueblerina del recién llegado, la rampa luminosa de la Gran Vía, con los faros de los coches y los letreros de los cines. 

Otras lecciones, otros saberes se olvidan: pero la emoción de encontrarse uno soberanamente solo en una ciudad donde cada paso le conduce a un nuevo descubrimiento es un aprendizaje que no se acaba nunca, que lo sigue guiando a uno hacia otras ciudades, que se repite con todo su primitivo entusiasmo cada vez que se examina una nueva habitación, se asoma a la ventana, se lanza a la calle.

Las aulas de la Facultad, los corredores, las bibliotecas, no nos atraerían tanto si no estuvieran lejos de nuestro mundo diario, y las mujeres con las que nos cruzamos serían menos deseables si no tuviesen un acento forastero. Desde la Edad Media, las universidades habían ofrecido al mismo tiempo la posibilidad de aprender y la invitación al viaje. Por algún motivo, en la España de las últimas décadas, el aire viajero de la enseñanza universitaria fue dando paso a una gradual parálisis de sedentarismo: habiéndose fundado una universidad casi en cada comarca, y volviéndose cada vez más impermeables las fronteras entre autonomías, el único viaje factible llegó a ser el viaje de estudios, en el que jamás nadie aprendió nada, a no ser los efectos de las primeras resacas y la deprimente monotonía de los claustros románicos y de los olores en los hoteles de tercera. 

A Telémaco ya nada le alentaba a salir de su isla, pudiendo estudiar sin alejarse de la comida casera, y colocarse enseguida en alguna consejería sin los sobresaltos amenazadores del mundo exterior. Ahora se ha creado el distrito universitario único, supongo que para aliviar un poco el paletismo vernáculo, pero parece que sólo una parte mínima de los estudiantes se anima a alejarse de los paisajes vecinales. Se habrá perdido la costumbre, o el instinto juvenil de marcharse, y además dicen los expertos que el dinero para becas es muy escaso, y que no hay muchas familias lo bastante prósperas como para costearle a un hijo los estudios en una capital lejana.

 Regreso de Telémaco, que es recibido por su madre Penélope, según Antonio Canova.

En mi calidad de antiguo becario y antiguo fugitivo, creo que irse a estudiar a una universidad de otras tierras no debería ser sólo aconsejable, sino también forzoso. En cuanto a las becas, ¿no habría dinero de sobra para quien lo mereciera con sólo rebajar una parte del que se tragan cada día, con el único fin de difundir la grosería y la ignorancia, las televisiones oficiales?












Antonio Muñoz Molina
El País Semanal

sábado, 30 de marzo de 2013

El cuervo y la raposa

En uno de los capiteles románicos de San Martín de Frómista (Palencia)  encontramos el motivo del Cuervo y la Zorra: un cuervo, posado en la rama de un árbol, sostiene un queso en el pico; al pie del árbol, una zorra intenta arrebatárselo con astucia, ya que no puede hacerlo por la fuerza; recurre al halago de la voz del cuervo, de forma que éste, herido en su amor propio, se pone a graznar, suelta el queso y la zorra se hace con él. 

 En el capitel se puede observar el momento en que el cuervo suelta el queso, que está en el aire, y la zorra está a punto de arrebatárselo. Así dice la fábula del escritor latino Fedro (que se basa a su vez en el fabulista griego Esopo)  en la que se inspira:

Cum de fenestra coruos raptum caseum
comesse uellet, celsa residens arbore,
uolpes hunc uidit, deinde sic coepit loqui:
O qui tuarum, corue, pennarum est nitor!
Quantum decoris corpore et uoltu geris!
Si uocem haberes, nulla prior ales foret.
At ille stultus, dum uolt uocem ostendere,
emisit ore caseum, quem celeriter
dolosa uolpes auidis rapuit dentibus.

La primera foto de arriba está tomada de la Red, la segunda es mía, que subo también por el detalle de la columna.

La fábula latina de Fedro del cuervo y la zorra (o raposa) dice, más o menos,  así:
  
Al querer zampar un cuervo un queso que robó
de algún alféizar, posado en lo alto de un frutal,
lo vio la  zorra, y le empezó a halagar así:
“¡Oh cuervo, qué plumaje más deslumbrador!
¡Cuánta belleza tienes en tu porte y faz!
Si tuvieras voz, serías de aves tú el primor”.
Mas al hacer de voz el necio ostentación,
soltó del pico el queso, que con rapidez
la astuta zorra a dentelladas devoró. 



Este motivo literario, del que hay una versión en el Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita, fue tratado también por el infante Juan Manuel en El Conde Lucanor o Libro de los Ejemplos:

Hablando otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, díjole así:

-Patronio, un hombre que se dice amigo mío me empezó a elogiar mucho, dándome a entender que yo tenía mucho mérito y mucho poder. Cuando me hubo halagado de esta manera todo lo que pudo, me propuso una cosa que a mí me parece que me conviene.

Entonces el conde le contó a Patronio lo que su amigo le proponía, que, aunque a primera vista se dijera provechoso, ocultaba un engaño, del que Patronio se apercibió. Por lo cual dijo al conde:

-Señor conde Lucanor, sabed que este hombre os quiere engañar, dándoos a entender que vuestros méritos y vuestro poder son mayores que en la realidad. Para que os podáis guardar del engaño que quiere haceros, me gustaría que supierais lo que sucedió al cuervo con la zorra.

El conde le preguntó qué le había sucedido.



-Señor conde -dijo Patronio-, el cuervo encontró una vez un pedazo muy grande de queso y se subió a un árbol para comer el queso más a gusto y sin que nadie le molestara. Estando así el cuervo pasó la zorra y, cuando vio el queso, empezó a pensar en la manera de poder quitárselo. Con este objeto dijo lo siguiente:

-Don Cuervo, hace ya mucho tiempo que he oído hablar de vuestras perfecciones y de vuestra hermosura. Aunque mucho os busqué, por voluntad de Dios o por desdicha mía, no os vi hasta ahora, que hallo que sois muy superior a lo que me decían. Para que veáis que no me propongo lisonjearos os diré, junto con lo que las gentes en vos alaban, aquellos defectos que os atribuyen. Todo el mundo dice que como el color de vuestras plumas, ojos, pico, patas y garras es negro, y este color no es tan bonito como otros colores, el ser todo negro os hace muy feo, sin darse cuenta de que se equivocan, pues aunque es verdad que vuestras plumas son negras, su negrura es tan brillante que tiene reflejos azules, como las plumas del pavo real, que es el ave más hermosa del mundo, y, aunque vuestros ojos son negros, el color negro es para los ojos mucho más hermoso que ningún otro, pues la propiedad de los ojos es ver, y como el negro hace ver mejor, los ojos negros son los mejores, por lo cual los ojos de la gacela, que son más oscuros que los de los otros animales, son muy alabados. Además, vuestro pico y vuestras garras son mucho más fuertes que los de ninguna otra ave de vuestro tamaño. También tenéis, al volar, tan gran ligereza, que podéis ir contra el viento, por recio que sea, lo que ninguna otra puede hacer tan fácilmente como vos. Fuera de esto estoy convencida de que, pues en todo sois tan acabado y Dios no deja nada imperfecto, no os habrá negado el don de cantar mucho mejor que ningún otro pájaro. Pero, pues Dios me hizo la merced de que os viese, y contemplo en vos más perfecciones de las que oí, toda mi vida me tendría por dichosa si os oyese cantar.

Fijaos bien, señor conde, que aunque la intención de la zorra era engañar al cuervo, lo que dijo fue siempre verdad. Desconfiad de la verdad engañosa, que es madre de los peores engaños y perjuicios que pueden venirnos.

Cuando el cuervo vio de qué manera le alababa la zorra y cómo le decía la verdad, creyó que en todas las cosas se la diría y la tuvo por amiga, sin sospechar que esto lo hacía por quitarle el queso que tenía en el pico. Conmovido, pues, por sus elogios y por sus ruegos para que cantara, abrió el pico, con lo que cayó el queso en tierra. Cogiólo la zorra y huyó con él. De esta manera engañó al cuervo, haciéndole creer que era muy hermoso y que tenía más perfecciones de lo que era verdad.

Vos, señor conde Lucanor, pues veis que, aunque Dios os hizo merced en todo, ese hombre os quiere persuadir de que tenéis mucho más mérito y más poder, convenceos que lo hace para engañaros. Guardaos bien de él, que, haciéndolo, obraréis como hombre prudente.

Al conde agradó mucho lo que Patronio le dijo e hízolo así, y de esta manera evitó muchos daños. Como don Juan comprendió que este cuento era bueno, hízolo poner en este libro y escribió unos versos en que se expone abreviadamente su moraleja y que dicen así:

Quien te alaba lo que tú no tienes,
cuida que no te quite lo que tienes.


En este otro capitel de Sitges, se pueden apreciar dos escenas del relato, como si fueran dos imágenes de un cómic o dos fotogramas de una película. En un primer plano vemos el cuervo con el queso en el pico y la zorra a sus pies, en un segundo plano, a la izquierda, el cuervo ha soltado el queso para cantar y la zorra se ha apoderado de él. (La foto pertenece a Ferrán Pestaña).



Posteriormente, hay una versión en la literatura francesa de La Fontaine.  Nuestro fabulista Félix María de Samaniego, por su parte, adaptó este motivo versificándolo en heptasílabos con rima asonante en los versos pares, al modo de los romances,  en -eo,  de la siguiente forma:

En la rama de un árbol
bien ufano y contento,
con un queso en el pico
estaba el señor Cuervo.
Del olor atraído
un Zorro muy maestro
le dijo estas palabras,
a poco más o menos:
"Tenga usted buenos días,
señor Cuervo, mi dueño;
vaya que estáis donoso,
mono, lindo en extremo.
Yo no gasto lisonjas,
y digo lo que siento
que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
juro a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el fénix
de sus vastos imperios."
Al oír un discurso
tan dulce y halagüeño,
de vanidad llevado,
quiso cantar el cuervo.
Abrió su negro pico,
dejó caer el queso.
El muy astuto Zorro,
después de haberlo preso,
le dijo: Señor bobo,
pues sin otro alimento
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras yo como el queso."
Quien oye aduladores
nunca espere otro premio.


Un libro de Carlos García Gual, muy entrentenido y recomendable, repasa estas y otras muchas versiones de la fábula esópica hasta llegar a nuestros días. Se trata de "El zorro y el cuervo" publicado por Alianza Editorial con el número 1712 de la colección "El libro de bolsillo". Os lo recomiendo.

 

jueves, 7 de febrero de 2013

La Odisea de Homer Simpson


Historias del dominio público es un episodio de la serie de dibujos animados de Los Simpsons de Matt Groening, que puede acercaros a muchos, si no lo habéis hecho ya, al mundo mágico de la Odisea de Homero, un libro que no debe faltar en ninguna biblioteca, porque es un clásico que nunca defrauda. Si es así, bienvenida sea esta trivialización de la cultura que supone el episodio de los Simpsons.

La historia empieza cuando Homer (que es Homero en inglés, por cierto) lee a los niños unos relatos clásicos, que pertenecen al acervo cultural popular del dominio público,  entresacados de un libro que estaba en la casa. Los relatos son tres: Hamlet, Juana de Arco y La Odisea, que es el que aquí nos interesa ahora.

El episodio se titula  D’oh, Brother Where Art Thou?, una clara referencia y guiño a la película O Brother, Where Art Thou? de los hermanos Cohen, su primera incursión en la comedia,  basada libremente -tan libremente que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia- en la Odisea de Homero, por cierto también.

Homer es Ulises (u Odiseo, que es el nombre del héroe en griego), que le lleva a Príamo, el rey de Troya (al que da vida Ned Flanders) un caballo de madera, el célebre caballo de Troya, que ha dado nombre a un  destructivo virus informático que se introduce en nuestros ordenadores y los arrasa.

Él y sus hombres, entre los que se encuentran Apu, Jenny, Moe, el profesor Frink y Carl, salen del interior del caballo en el que se habían introducido para entrar en la fortaleza, y matan a todos los troyanos, incendian la ciudad y ganan la guerra.

Sin embargo, Homer en un alarde de soberbia o hybris se niega a sacrificar una oveja  a los dioses Zeus, Dioniso y Posidón, por lo que éstos se enojan con él. Posidón, que tenía poder sobre las aguas de los mares,  arrastra la nave de Ulises hacia la tierra de las Sirenas (encarnadas por Patty y Selma),  y visitan a la hechicera Circe, que convierte a la tripulación en cerdos, a los que Homer come.



Circe, luego, le ordena a Homer/Ulises atravesar el Hades, el Reino de los Muertos, cruzando el río Estigio, para así llegar a su casa y reencontrarse al fin con su fiel esposa, Penélope (Marge) y su hijo Telémaco (Bart). Cuando llega a Ítaca, la isla de la que era rey, después de veinte años, los diez que ha durado la guerra de Troya y los diez que ha durado la Odisea propiamente dicha o recorrido de vuelta a la patria, mata a todos los pretendientes de Penélope y se reencuentra con su fiel esposa e hijo, recuperando su reino y restableciendo su monarquía.  


sábado, 29 de septiembre de 2012

Romance de Rómulo y Remo




El poeta Juan de la Cueva  versificó  y publicó en 1587 la leyenda de Rómulo y Remo que Tito Livio había transmitido en prosa latina en su obra Ab urbe condita (Desde la fundación de la Ciudad),  romanceándola en versos castellanos octosílabos con rima asonante  en -ea en los versos pares del siguiente modo: 

  Con las vírgenes vestales(1) está la hermosa Rea,
Que su tío el rey Amulio allí la tiene por fuerza,
Desterrándole a su padre contra justicia y clemencia,
Por quitarle el reino Albano(2), que era suyo por herencia (…)
La triste Rea quedando huérfana y por fuerza opresa,
La cual consumía su vida lastimada de su ofensa,
Pidiendo venganza al cielo de su estrechez y miseria,
Desesperada del miedo que darle remedio pueda.


 Así pintó Rubens el acoso del dios Marte a la doncella Rea Silvia junto al fuego sagrado de la diosa Vesta.

Estando así en el convento de la religiosa Vesta(3),
Entre su virgíneo coro la virgen vestal profesa,
El hijo del alto Jove(4), que preside en las peleas,
El sangriento horror, dejando las armas y trompas bélicas,
A la terneza de amor todo su furor sujeta,
Viendo la beldad(5) divina de la virgen vestal Rea;
Y forzado al dulce fuego, que al más fuerte señorea,
El poderoso dios Marte ciego y cativo(6) se entrega;
Que en las contiendas de amor ninguna fuerza aprovecha.
 Dio lugar a la memoria el dios fiero de la guerra,
Trabando consigo mismo de las guerras la más fiera,
Entre amor y su deseo, que el uno y otro le apremian,
Dándole el amor esfuerzo,  y el deseo temor y pena;
Natural cosa al que ama,  es temer lo que desea,
Cual al dios Marte, sucede, que lo que desea, recela.
Puesto el tracio dios(7) horrible en esta horrible contienda,
Temiendo y orando a un punto, cosa en el que ama cierta,
Sujeto a su voluntad rompió del temor la cuerda
Dejando al libre deseo suelta a su querer la rienda:
Y así puesto en asechanza a la vestal Rea acecha,
Y hallándola sola un día  a gozar de ella se apresta;
Que no le otorga su fuego, para aguardar más, licencia.
Llegó a ella y por la mano, sin descubrirse quién era,
La asió, y ella pavorosa la voz mal formada arrecia.
Forcejeando, y resistiendo enflaqueció en la defensa;
Que no puede fuerza humana resistir divina fuerza.
Tembló el templo, bramó el cielo, estremecióse la tierra,
De horror volvió atrás el Tíber escondiendo la cabeza,
Y al centro lodoso y hondo se dejó calar de pena,
Turbando las claras hondas revolviendo las arenas,
Dando testimonio en esto del agravio hecho a Vesta.
Habiendo Marte a su gusto gozado de la doncella,
Le dice quién es, y en vuelo se desapareció de ella,
Quedando la vestal virgen sin el don que más se precia.


Y así pinto el encuentro del dios Marte y la virgen vestal Jacques Blanchard en torno a 1630.

 Y de dos hijos preñada, indicio de que era rea (8);
Que las ocultas maldades el mismo mal las revela,
Cual en este ayuntamiento vino a sucederle a Rea,
Quedando por rastro de él la preñez, en que se vea:
La cual aunque quedó oculta, fue, creciendo, manifiesta;
Llegando el tiempo que Juno sacó a ver la luz febea(9)
Dos bellos niños de un parto, no sin confusión y afrenta
De las vírgenes vestales, que al rey el caso le cuentan.
El cual oyendo el suceso, sin que punto se detenga,
Renovando el odio antiguo ordenó, ardiendo en crueza(10),
Cómo padezca la madre, y los dos hijos perezcan:
Y así la mandó poner en una prisión estrecha
Donde acabase la vida en soledad y miseria.
Llamó luego dos criados, de quien confiarse pueda,
Y contándoles el caso los dos niños les entrega
Para que al Tíber los echen adonde ahogados mueran.
Los criados diligentes, las almas de dolor llenas,
Reciben los dos infantes, para darles muerte fiera.
Cumpliendo el real mandato van a ejecutar la pena
En los tiernos inocentes, que en naciendo a morir llevan
Por la culpa de su madre, que a su inocencia condena
Y la tiranía del tío, que en ellos su odio venga,
Aunque el disponer del cielo de ellos otra cosa ordena;
Porque llegados al río donde la triste tragedia
Ha de ser de los dos niños, según orden mortal cierta,
Iba el río tan crecido tendido por la ancha vega,
Que poder llegar al hondo de la corriente les veda(11);
Y así cumpliendo el mandato del rey, los dos niños dejan
Echados dentro del agua, y con esto dan la vuelta.
Mas vuelto a piedad el Tíber por la divina clemencia,
Recogió en sí la creciente, los niños dejando en tierra
Entre las ovas(12)  y lamas(13) llorando su cruda estrella.



 Acudió al llanto una loba, no movida como fiera,
Mas de humano sentimiento, como si aquello sintiera,
Y lamiéndoles el lodo, con regalo entre ellos se echa,
Y a cada niño en su boca la loba aplicó una teta.
En este piadoso oficio esta fiera se recrea,
O guiada de los dioses, o movida de terneza.
Sucedió que como iba y volvía luego presta(14),
Esto hizo tantas veces siguiendo una misma senda,
Que de Faustillo, un pastor, fue vista y tenida en cuenta;
Y así siguiéndole un día por los pasos que iba ella,
La vio tendida en el suelo, y a los niños a sus tetas,
Usando del mismo oficio que si ella los pariera.
Aguardó el pastor Faustillo, que la fiera hiciese ausencia,
Y luego que los dejó a los tiernos niños llega
Movido a piedad humana, tomando ejemplo en la fiera.
Se cargó de los dos niños y a su cabaña los lleva,
Y a Laurencia su mujer todo el suceso le cuenta
Mandándoselos criar como si sus hijos fueran.

Y así pintó Rubens a los gemelos Rómulo y Remo amamantados por la loba. Al fondo a la derecha, el pastor Fáustulo, que los recogerá. A la izquierda la madre de los gemelos,  Rea Silvia,  y una figura masculina que personifica al río Tíber.
  
Éstos son Rómulo y Remo, del romano Imperio cepa(15),
Por quien fue fundada Roma que fue del mundo cabeza.


oOo

Espero vuestros comentarios sobre los elementos dramáticos del romance. Podéis hacérmelos llegar en papel o utilizando el espacio reservado a los comentarios al pie de esta entrada.



 NOTA BENE:
(1) Vírgenes vestales: sacerdotisas de la diosa Vesta a la que consagraban su virginidad mientras duraba su sacerdocio y cuyo fuego ardiente, que simbolizaba el del hogar y posteriormente el espíritu de Roma, debía arder constantemente. Se consideraba un honor al que sólo podían acceder las jóvenes patricias.
(2) reino Albano: el reino de Alba Longa, la ciudad predecesora de Roma, que fue fundada por el hijo de Eneas,  Ascanio, también llamado Julo, por lo que es antepasado remoto de la familia Julia.
(3) diosa Vesta: es la griega Hestia, diosa del hogar, por lo que es hermana de Júpiter y de Juno. Pese a haber sido requerida por Neptuno y por Apolo, obtuvo de Júpiter la gracia de guardar siempre su virginidad. En lugar de ser una divinidad personal, es una encarnación de la idea o personificación del espíritu del hogar. 
(4) Jove: heterónimo de Júpiter, de donde deriva el adjetivo "jovial" -que está poseído por el espíritu alegre de Jove- y el día de la semana consagrado a este planeta/dios: el jueves.
(5) beldad: belleza
(6) cativo: (Según el diccionario de la RAE): Dicho de una persona: Que no tiene cualidades físicas, intelectuales o morales dignas de aprecio.Malo, infeliz, desgraciado.
(7) el tracio dios: alusión a Marte, el Ares griego, dios de la guerra, hijo de Júpiter y de Juno, por lo que pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos. Este dios habitaba en Tracia, país semisalvaje, de clima duro, rico en caballos y recorrido por pueblos guerreros. Personifica la guerra y la violencia. Al violar a la vestal Rea Silvia, se convierte en el padre de Rómulo y Remo, y, por lo tanto, del pueblo romano, que va a estar marcado desde su nacimiento por el estigma de la guerra.
(8) rea: acusada, culpada (juego de palabras con su nombre propio Rea)
(9) luz febea: luz de Febo, heterónimo de Apolo, dios del Sol.
(10) crueza: (palabra que ya no se usa) crueldad.
(11) vedar: prohibir, impedir.
(12) ova: alga verde del mar o de los ríos.
(13) lama: cieno o lodo de algunos ríos.
(14) presto: rápido.
(15) cepa: Tronco u origen de una familia o linaje.

domingo, 2 de septiembre de 2012

La tumba de Nicos Casanchaqui

O de Nikos Kazantzakis. Aunque quizá sea preferible transcribir su nombre a la española, tal como suena: Nicos Casanchaquis. O mejor todavía, sin la s final de su apellido, como a él le gustaba: Nicos Casanchaqui. Escritor griego moderno (1883-1957), autor de novelas llevadas a la gran pantalla con gran éxito de crítica y público con títulos como Alguien debe morir (basada en Cristo de nuevo crucificado), Zorba el griego ó La última tentación de Cristo. 

Cuando llegas en avión a Heraclio, capital de la isla de Creta, cuyo nombre recuerda hoy al héroe griego Heracles o sea Hércules, te encuentras con que el aeropuerto donde aterrizas tiene el nombre del escritor, porque aquí  fue donde nació Nicos Casanchaqui. En aquel entonces la ciudad se llamaba Megalo Castro, que significa  Gran Plaza Fuerte,  y estaba bajo dominio turco. En Heraclio reposan hoy sus restos mortales.



Sobre su tumba se puede leer el siguiente y sublime epitafio (de epi "sobre" y  tafio "tumba"):




Que en griego suena algo así como: den elpiso típota, de fobame típota, ime léfteros. 

O lo que es lo mismo:
No espero nada
No temo nada
Soy libre.