Andrómeda sola frente al mar

Seguimos con nuestra lecturas. En esta ocasión se trata de otro soneto de Lope de Vega, el número 86 de sus Rimas, dedicado a Andrómeda, la doncella a la que liberará Perseo.


Así pintó Tiziano el rescate de Andrómeda por Perseo.


Según una leyenda, Medusa era una joven de hermosos cabellos que, engreída, afirmó que era más bella que la diosa Atenea. La diosa, enojada con ella, convirtió sus cabellos en serpientes e hizo que cualquiera que se atreviera a mirar directamente a los ojos de la joven presumida se convirtiera en una estatua de piedra.

 
Perseo se propuso matar a Medusa. Con la ayuda de Hermes, que le regaló unas sandalias aladas, y la de Atenea, que le ofreció un escudo brillante de bronce, partió a la aventura. Para evitar mirar a los ojos de la Gorgona, utilizó el reflejo del escudo: de este modo pudo cortarle la cabeza mientras dormía. De la sangre derramada de Medusa, nacerá Pegaso, el caballo alado. Perseo, el héroe, el hijo del propio Zeus y de la princesa Dánae, a la que el dios había poseído convertido en lluvia de oro, había logrado liberar a la gente de la mirada petrificadora de Medusa.

La cabeza del monstruo, que guardará en un zurrón, le será últil en posteriores aventuras. Le servirá, por ejemplo, para liberar a Andrómeda, la doncella ofrecida en sacrificio a un terrible monstruo marino que Perseo destruirá dejándolo literalmente de piedra al mostrarle la cabeza de la Gorgona.

Hay dos obras de arte interesantes, relacionadas con este mito, la cabeza de Medusa que pintó Caravaggio, y la escultura de Perseo debida a Cellini.

Hay también dos películas viejas que tratan de la leyenda de Perseo  Furia de Titanes de 1981 y su nueva versión de 2010 que lleva el mismo título, hecha con mejores y más sofisticados efectos especiales. El departamento puede prestaros cualquiera de las dos, si estáis interesados en ellas.

De este soneto que vamos a leer a continuación se ha dicho, y con razón, que es como una fotografía, que no hay acción. Lope se detiene en el momento en que Andrómeda se encuentra sola e indefensa frente al mar, y llora, antes de su liberación.  Sabemos que finalmente aparecerá Perseo y rescatará a Andrómeda, liberándola de la muerte, pero eso no le interesa ahora al poeta, que sólo quiere reflejar la belleza incomparable de Andrómeda.


Una variante del mismo tema, a cargo de Palma el Joven.  
En el escudo de Perseo se puede apreciar la cabeza de la Medusa que petrificará al monstruo.

Muchos pintores, por cierto, han retratado a la bella Andrómeda encadenada, desnuda o semidesnuda, frente al mar y la amenaza de muerte que de allí surgía para ella, por ejemplo el pintor victoriano sir Edward Poynter.




Atada al mar, Andrómeda(1)  lloraba,
los nácares (2)  abriéndose al rocío,
que en sus conchas cuajado en cristal frío,
en cándidos(3)  aljófares(4)  trocaba (5). 

 Besaba el pie, las peñas ablandaba
humilde el mar, como pequeño río,
volviendo el sol la primavera estío,
parado en su cenit(6) la contemplaba. 

 Los cabellos al viento bullicioso,
que la cubra con ellos le rogaban,
ya que testigo fue de iguales dichas, 

 y celosas de ver su cuerpo hermoso,
las nereidas(7) su fin solicitaban,
que aún hay quien tenga envidia en las desdichas.




(1)    La reina Casiopea, madre de Andrómeda, se había jactado de ser más hermosa que las nereidas. Para vengar la ofensa a la belleza de las hijas de Nereo, Neptuno mandó un monstruo marino que sólo sería aplacado si le era sacrificada la princesa Andrómeda.
(2)    Nácar: Según el Diccionario de la RAE: “Capa interna de las tres que forman la concha de los moluscos, constituida por la mezcla de carbonato cálcico y una sustancia orgánica, y dispuesta en láminas paralelas entre sí. Cuando estas son lo bastante delgadas para que la luz se difracte al atravesarlas, producen reflejos irisados característicos”.
(3)    Aquí tiene el sentido de “blanco resplandeciente” que es lo que significaba “candidus” en latín.
(4)    Aljófares: perlas diminutas.
(5)    Trocar: cambiar (o practicar el trueque).
(6)    Cenit: Intersección de la vertical de un lugar con la esfera celeste, por encima de la cabeza del observador.
(7)    Hijas de Nereo, famosas por su belleza. Eran cincuenta ninfas que vivían en las profundidades del mar Mediterráneo, y que subían a la superficie a ayudar a los marineros. Se dice que eran bellísimas. 
 Así reflejó Gaston Bussière a tres Nereidas.
  

1.- ¿Cómo reaccionan el mar y el sol ante la belleza de Andrómeda en la segunda estrofa?
2.-  ¿Qué quieren decir los tres últimos versos del poema   “y celosas de ver su cuerpo hemoso / las nereidas su fin solicitaban / que aún hay quien tenga envidia en las desdichas”?
  
Espero vuestros comentarios.

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