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lunes, 12 de agosto de 2019

De los días de la semana (y II)

San Martín de Braga, que vivió en el siglo VI, predicó que deberían desecharse los nombres paganos que evocaban a divinidades romanas y sustituir los siete nombres de los días de la semana por una nomenclatura cristiana más acorde con su origen judeo-cristiano, costumbre que se impuso en Portugal donde los días se llaman: segunda feira (lunes), terça feira (martes), quarta feira (miércoles), quinta feira (jueves), sexta feira (viernes). La palabra feira significda “feria”, según la liturgia cristiana. El sábado conservó su nombre bíblico (sabbat) y se llama como en castellano sábado. 


El día que tiene * se aparta de la convención.

En efecto, Dios al séptimo día de la creación del mundo descansó y estableció el sábado. El primer día de la semana, que debería llamarse prima feira en portugués, cambió su nombre por ser el “dies dominicus” o “dies Domini”, el día del Señor, en recuerdo del domingo de Resurrección en que Cristo resucitó, por lo que se llamó domingo, como en castellano. 

En griego moderno también se mantiene la nomenclatura eclesiástica para los días de la semana,  y sucede lo mismo que en portugués, que el domingo, que debería  llamarse, por ser el primer día de la semana,  πρώτη (primera), se llama "día del Señor" κυριακή. La forma femenina del adjetivo se debe a que se sobreentiende el sustantivo ημέρα,  "día" en griego. Los siguientes días llevan el ordinal correspondiente: δευτέρα (segunda), τρίτη (tercera) τετράρτη (cuarta) πέμπτη (quinta) παρασκευή (víspera) σάββατο (sábado) κυριακή ("del Señor"). La diferencia más notable con la nomenclatura portuguesa es el viernes que en lugar de llamarse έκτη (“sexta”), como cabría esperar, se llama “víspera” o “preparación”.

En las lenguas romances, a excepción del portugués, que sigue el modelo cristiano que hemos visto,  usamos un sistema mixto para los nombres de los días de la semana: seguimos el cristiano para el sábado y el domingo, origen de la moderna institución del fin de semana, finde, Wochenende o week-end en la lengua del Imperio, que alivia la carga del resto de la semana con la ilusión de su término, y el ptolemaico para los restantes días. 


sábado, 10 de agosto de 2019

De los días de la semana (I)

La única división del tiempo que no tiene ningún fundamento natural, sino puramente convencional, es la semana de siete días que padecemos, y que sin embargo sentimos como si fuera lo más normal y aun preternatural del mundo, tanto que ya existía el primer día antes de la Creación, según la Biblia, y antes de que Dios creara la luz lo primero de todo,  separándola de las tinieblas.

Los romanos y los griegos antiguos no la conocieron ni sufrieron en sus calendarios hasta que Constantino el Grande la estableció en el año 321 después de Cristo. Su fundamento es claramente religioso: su origen, como queda dicho, está en las sagradas escrituras de la cultura judeo-cristiana.

Los días de la semana no tienen nombres de dioses romanos, como podría parecer a simple vista, sino de astros que fueron bautizados con dichos nombres: la Luna, nuestro satélite, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno, cinco planetas de nuestro sistema solar, y el propio Sol como epicentro de dicho sistema. 


¿Por qué? Porque cuando se estableció la semana eran los astros conocidos dentro del sistema establecido por Ptolomeo para describir el universo geocéntrico. Ptolomeo, en efecto, creía que la Tierra era el centro a cuyo derredor giraban la Luna, Mercurio, Marte, Venus, Júpiter, Saturno y el propio Sol. Esta concepción estuvo vigente hasta que en el silgo XVI fue desplazada por la heliocéntrica de Copérnico. 

Los nombres latinos de los días de la semana eran, pues: Lunae dies, Martis dies, Mercurii dies, Iouis dies, Veneris dies, Saturni dies y Solis dies. Nótese cómo en castellano los nombres del martes, jueves y viernes proceden precisamente de las formas de genitivo: Martis, Iovis y Veneris respectivamente. 

Hay cierta polémica sobre cuál es el primer día de la semana, si el domingo, como sugieren algunos calendarios, o el lunes. En 1988 se firmó una convención internacional que establecía, entre otras cosas, que la semana comenzaba el lunes y finalizaba el domingo.​ Sin embargo, en los calendarios litúrgicos y en algunos países, la semana comienza el domingo, como sugieren los nombres griegos y portugueses, lo que no impide que la institución complementaria del Fin de Semana incluya el sábado y el domingo. 

Los nombres con * se apartan del sistema ptolemaico

Si comparamos ahora los nombres ingleses de los días de la semana con los latinos veremos su correspondencia y equivalencia, ya que sustituyen los nombres de los dioses romanos por sus homólogos nórdicos y germánicos.  
-Monday: day of the Moon, traducción del latín Lunae dies, es decir el día de la luna.
-Tuesday: day of Tiw, que es el dios de la guerra, equivalente del Marte romano. 
-Wednesday: day of Woden, que es el dios Wodan entre los pueblos germánicos del norte, más conocido por nosotros como Odín, que es el equivalente del Mercurio romano, en su faceta de acompañante de las almas de los muertos en el último viaje, como Hermes psicopompo en Grecia.
-Thursday: day of Thor, que es el equivalente de Júpiter en la mitología germánica, porque ambos son los dioses del trueno.
-Friday: day of Frigg, diosa de la belleza y del amor en la mitología nórdica, por lo que equivale a la Venus romana.
-Saturday: day of Saturn, se mantiene el nombre romano de Saturno.
-Sunday: day of the Sun, día del Sol, se traduce el nombre latino: Solis dies.

Si pasamos ahora a los nombres alemanes, observaremos la prácticamente total coincidencia de unos y otros debido a su origen germánico común. Cuando los germanos, en efecto, conocieron los nombres latinos los adaptaron a los correspondientes de los astros y dioses germánicos.
-Montag  viene de Mond (luna) y Tag (día): lunes.
-Dienstag viene del dios germánico de la guerra Ziu/Tyr, equivalente de Marte: martes.
-Mittwoch se aparta de la influencia latina ptolemaica, dado que significa mitad (Mitte) de semana (Woche): miércoles, nombre que le cuadra perfectamente si consideramos que la semana empieza el domingo.
-Donnerstag viene del dios del trueno germánico Donar/Thor, equivalente de Júpiter: jueves. 
-Freitag viene de la diosa germanica Frija/Frigg, equivalente de la Venus romana: viernes.
-Samstag se aparta del sistema, igual que Mittwoch, y deriva del Sabbat judío: sábado, por lo que se introduce aquí la influencia cristiana claramente de raigambre judía.
-Sonntag viene de Sonne, que es el nombre del Sol en alemán: domingo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Algunos cabos sueltos


1.- Cuestión de ternura
 
  (ego: yo / sum: soy / tenerior: más tierno / non: no)

(Observa como el sufijo -ior aplicado a un adjetivo como tener, tierno, lo convierte en comparativo de superioridad: más tierno. Un procedimiento similar se sigue en inglés añadiendo el sufijo -er,  que tiene el mismo valor que -ior:  young joven / younger más joven. Esto, que podría parecernos extraño a nuestra lengua, se da también entre nosotros, que hemos heredado este sufijo bajo la forma -or en mejor, peor, menor y mayor, que signfiican respectivamente: más bueno, más malo, más pequeño y más grande. La razón de que en castellano esté mal dicho *Mi hermano es más mayor que yo, es su redundancia, ya que mayor ya significa de por sí más grande, de más edad. Sin embargo, el hecho de que se diga es significativo: revela que se ha perdido la conciencia del sufijo -ior. Conservamos, sin embargo, algunas formas claras como anterior, exterior, citerior (del lado de acá), interior, inferior, posterior, prior,  superior, ulterior (del lado de allá), y los latinismos senior (que es, por cierto,  el origen de nuestro señor)  y iunior que a veces vemos escrito junior).  

2.- Aquiles y la tortuga




Por mucho que digan los matemáticos para resolver la vieja paradoja de Zenón de Elea, cualquiera con más de dos dedos de frente ve que una ecuación como la que ellos proponen  0,9999999...= 1 no puede ser verdad. Aquiles, el de los pies ligeros, igual que la liebre de la vieja fábula, nunca ganará a la tortuga, sino que será ella la que paradójicamente gane la carrera.

3.- Lo que vale un peine (y 3)
Y por último cierro la serie de los peines, con este de oro de un monarca escita. Un objeto de valor artístico excepcional, que parece obra  de un artesano griego porque la forma del peine se asemeja a la fachada de un templo griego: los diecinueve dientes serían las columnas; encima se hallaría el arquitrabe o friso con cinco leones; y sobre éste el frontón triangular que representa una escena de combate entre guerreros escitas con un hombre a caballo en el centro y dos guerreros a pie a sus lados. Un caballo yace por tierra.   En el arte escrita son frecuentes los animales, más rara la representación humana. Este objeto procede de la tumba Solokha, data de los siglos V o IV antes de Cristo y se cree que tal vez perteneció a un monarca amante de la cultura y mundo griegos que fue asesinado por sus hermanos. El peine de oro se halla en el museo del Hermitage de San Petersburgo.  

 

lunes, 4 de agosto de 2014

Dos pluses de Montt

(dominus -i: jefe, amo, señor, dueño / meus -a -um: mío /me: acusativo de ego: yo/  iussit: pretérito perfecto de iubeo: mandar, ordenar / liber -libera -um: libre / esse: infinitivo de sum: ser / dico: decir)

dominus meus: el jefe mío / mi jefe
me iussit: me ha mandando/ ha mandado que yo // me mandó / mandó que yo
liberum: libre
esse dicere: decir que soy // diga que soy.

Observa que hay varias posibilidades de traducción, que además pueden multiplicarse si sustituimos la palabra "jefe" por un sinónimo como "señor" o el verbo "mandar" por "ordenar".

De la forma DOMINUM, que es el acusativo de DOMINUS, derivan las palabras castellanas: dueño (con su femenino dueña), don antepuesto al nombre propio como en donjuán (y doña, y, a través del francés,  dama  de dame  y damisela  de demoiselle), el verbo adueñarse y los cultismos dómina, dominio, dominar, y su variante domeñar,    pre-dominar, dominó,  dominante, dómine -forma ya en desuso en castellano, que era el vocativo de DOMINUS con la que el alumno se refería al maestro o preceptor de gramática latina, y que, despectivamente, aludía también a la persona que  sin mérito para ello adoptaba, no sin pedantería, el tono de maestro, recuérdese el célebre retrato del dómine Cabra  que nos dejó Quevedo en El Buscón-. 

Un día de la semana, el domingo, o día del Señor, deriva también de DOMINUM, a través de su forma adjetiva DOMÍNICUM de la que procede también el adjetivo culto dominical. Y de domingo sale, inevitablemente,  dominguero para referirnos a aquella persona que sólo sale a divertirse los domingos o despectivamente para el conductor que usa poco el automóvil, sólo los domingos y días festivos.

Si el dóminus era el señor de la casa, que en latín se dice"domus" -de donde también nuestro adjetivo doméstico, nuestro verbo domesticar y nuestros electrodomésticos, así como nuestro domicilio y el mayordomo, o sirviente mayor o más importante de la casa-, su diminutivo femenino *dominicellam dio origen a doncella, la señorita de la casa, y el masculino *dominicellum a doncel o señorito.

Resulta curiosísima la etimología de duende que es una abreviación de duen de casa, donde duen es la evolución normal de don, con diptongación en ue de la o breve tónica latina,  por lo que el duende es el espíritu que habita en la casa.

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(legi: he leído / atque: y / condiciones: las condiciones / non accipio: no (las) acepto /
quod: porque / non mihi placent: no me gustan)

martes, 7 de enero de 2014

Seis palabras griegas para empezar el año



...escritas en mayúsculas negras en un mosaico de piedra de 114 cm de largo por 114 de ancho, que representa, dentro de un borde negro cuadrado,  una corona de laurel. A los lados de la inscripción se encuentran una rama negra, a la derecha,  y una hoja de hiedra de color ocre bordeada en negro a la izquierda. El mosaico data del siglo  IV de la era cristiana y fue hallado en 1857 en Halicarnaso, en Asia Menor (actual Bodrum, Turquía), en el suelo de una casa señorial.  Hoy se encuentra en el Museo Británico de Londres. La imagen está tomada de aquí.




HYGÍA significa salud,  y ha derivado en higiene

ZOÉ quiere decir vida, y de ahí el nombre propio de Zoe. La palabra está relacionada con ZOON ser vivo, animal, y de ahí protozoo, zoología, zoolatría…

CHARÁ significa alegría, encanto. Las personas que lo tienen decimos que tienen carisma, y de ahí viene el nombre del sacramento cristiano de la eucaristía o buena gracia.

EIRÉNE quiere decir  paz, y de ahí resultan el nombre propio Irene y el irenismo, que es el término para referirse a la doctrina que preconiza un pacifismo a ultranza.

EUTHYMÍA significa buen ánimo. Tenemos el nombre propio ya obsoleto de Eutimio, que significaría etimológicamente de buen humor. Del prefijo eu-, bueno,  conservamos muchos derivados como eufemismo, eufonía, euforia, eugenesia, eutanasia, e incluso evangelio, más los nombres propios Eugenio y Eusebio. De timio ánimo, tenemos ciclotimia, que es una psicosis maníaco-depresiva que recurre cíclicamente, y lipotimia que es la pérdida súbita y pasajera del sentido y del movimiento; el prefijo lipo-, que indica abandono,  procede del verbo LEIPO, que significa “dejar”.

ELPÍS quiere decir esperanza, y de esta palabra sólo conozco el nombre propio, ya desusado, de Elpidio.

Seis buenas palabras, en todo caso, para empezar el año. Por lo tanto, que no nos falte salud para disfrutar de la vida con alegría y en paz,  buen humor y esperanza.  



sábado, 23 de noviembre de 2013

Un alejandrino

Muchas son las resonancias que el nombre del gran Alejandro puede traernos a la cabeza; una de ellas es una de las ciudades que fundó y que bautizó con su nombre, Alejandría en Egipto, la más importante de la antigüedad, a la orilla del Mediterráneo, en el delta del Nilo, célebre porque en el islote de Faro junto al puerto de la ciudad al que estaba unido por un puente  se alzaba una de las siete maravillas del mundo antiguo: la torre de Faro, un alto torreón que era una referencia imprescindible para la navegación, no sólo de día, sino principalmente de noche, dado que se encendía un fuego cuya luz se proyectaba con cristales reflectantes para orientar a los barcos en la oscuridad.

El faro de Alejandría no se conserva, pero la luz del nombre propio de la isla ha pervivido y brilla en las lenguas de nuestro entorno grecorromano como nombre común de todos los faros (en castellano e italiano faro, en catalán far, en portugués farol, en francés phare, en rumano farul y en griego moderno faros). No sucedió lo mismo en las lenguas germánicas: en alemán el faro se llama Leuchtturm ("torre de luz") y en inglés lighthouse ("casa de luz"). En castellano, además, del nombre del faro deriva también el farol y toda su prolífica familia de farolas, farolillos y faroleros, que son los que hacen alarde de farolería marcándose un farol o faroleándose.

Fotograma de la película Ágora (2009) de A. Amenábar, donde se ve la espalda de Hipatia de Alejandría, interpretada por Rachel Weisz,  y de fondo una simulación del famoso faro.

Otra de las reminiscencias del nombre de Alejandro es la de esta viñeta de Astérix:
 En ella, el druida Panorámix saluda a un egipcio y lo presenta al poblado como un alejandrino, pero la expresión tiene un doble sentido porque la frase que pronuncia el egipcio "Estoy, querido amigo, muy contento de verte" es un verso alejandrino de catorce sílabas, perfectamente dividido en dos hemistiquios de siete sílabas cada uno, es decir, en dos heptasílabos: "Es-toy-que-ri-doa-mi-go" y "muy-con-ten-to-de-ver-te".

¿Cómo es posible que un verso de arte mayor como este de catorce sílabas lleve el nombre de Alejandro? Muy sencillo: Su nombre proviene de un poema épico francés del siglo XII titulado Roman d´Alexandre, que narraba la vida y las gestas de Alejandro Magno, y que utilizaba por primera vez en la historia de la literatura este tipo de verso, que surgió en la lírica latina medieval por emparejamiento de dos hexasílabos con ritmo yámbico, es decir con acentos en las sílabas pares: 2ª, 4ª y 6ª.

Se puede considerar también que el alejandrino es una variante del verso antiguo de la tragedia clásica griega de Sófocles, por ejemplo, que es el trímetro yámbico, partido por la mitad contra la tradición clásica, que lo prohibía, lo que lo subdivide en dos hemistiquios de seis sílabas cada uno con marcas rítmicas en las sílabas pares, repitiendo por así decirlo el tictac del reloj seis veces: tic-tác tic-tác tic-tác // tic-tác tic-tác tic-tác.

(En principio, dicho sea entre paréntesis, las sílabas que marcan el ritmo entre nosotros son las sílabas tónicas, y las átonas las que no lo marcan pero el ritmo puede recaer en una sílaba átona y, al contrario también,  una sílaba tónica puede no marcarlo y caer a contratiempo, lo que lejos de estropear el verso, sirve para enriquecerlo y evitar la monotonía,  elementos con los que juegan consciente o inconscientemente los poetas).  

Si procedemos a contar las sílabas,  nos encontramos con que este verso tiene doce, es decir, es un dodecasílabo, pero en el cómputo español el final agudo de un verso hace que se cuente una sílaba más, por lo que el hexasílabo agudo ("Que-rí-doa-mí-goes-tóy") cuenta como heptasílabo llano ("Es-tóy-que-rí-doa-mí-go"). De hecho, su realización más normal en nuestra lengua, por la abundancia de palabras llanas, sería la siguiente: tic-tác tic-tác tic-tác(tic) // tic-tác tic-tác tic-tác(tic). Si contamos ahora las sílabas nos encontramos ya con dos heptasílabos, es decir, con un verso en total de catorce sílabas, como por ejemplo, este de Berceo: "Tú mucho te deleitas // en las nuestras pasiones".


Este verso fue cultivado en nuestra literatura castellana por el mester de clerecía. A partir del siglo XVI se convertirá el alejandrino en el verso por excelencia de la tragedia neoclásica francesa de un Corneille o un Racine,  renaciendo entre nosotros en el romanticismo por influencia francesa, otra vez, y alcanzando su madurez a finales del siglo XIX y comienzos del XX, con el modernismo y Rubén Darío, por ejemplo en el comienzo de su célebre Sonatina ("La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?") o en Machado ("Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla"). A lo largo de su historia, por lo tanto, el alejandrino ha sido utilizado en la poesía épica, en la dramática y en la lírica.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Voces de Cavafis


 Voces ideales, voces amadas,
de aquellos que murieron, o de aquellos que están
para nosotros perdidos como muertos.

A veces en nuestros sueños hablan:
a veces en el pensamiento las escucha el cerebro.

Y con su sonido por un momento vuelven
sones de la primera poesía de nuestra vida -
como música, en la noche, lejana, que se extingue.

(Traducción de Ramón Irigoyen)

El cantante griego Yorgos Dalaras, una de las figuras más improtantes de la canción griega,  canta con su espléndida voz el poema Voces de Cavafis en Munich el 2 de febrero de este mismo año 2013. Stefan Vladar dirige la Orquesta de Cámara de Viena  y al coro de la Singakademie de la ciudad austriaca. La  música es del compositor griego  Alexandros Karozas, de su Proyecto Cavafis: un intento bastante notable de acercar los versos del poeta alejandrino a la música culta para hacer que suenen en nuestros oídos y así resuenen y se graben mejor en nuestra memoria.


oOo

He elegido cinco palabras griegas significativas del poema de Cavafis para seguir algunas pistas de su rastro etimológico en nuestra lengua:

VOCES  (fonés, en el título del poema y en el primer verso): Si nos quedamos sin voz, estamos afónicos y recurrimos al foniatra o médico de la voz. El fonógrafo es un aparato que reproduce las vibraciones sonoras y que a veces se denominó también gramófono. La fonología es la ciencia que estudia  los fonemas o rasgos pertinentes e ideales de los sonidos, de los que se ocupa la fonética. Con el fonómetro medimos la voz,  con el micrófono la ampliamos y con el teléfono escuchamos la voz que se oye de lejos. Distinguimos la polifonía de un coro de la sinfonía o composición musical para orquesta.

SUEÑOS: (ónira en el cuarto verso). Hablamos del mundo onírico o de los sueños, y algunos hablan incluso de la oniromancia, que sería el arte de adivinar el porvenir por medio de la interpretación de los sueños, y aun de la oniroscopia u observación para su estudio de los sueños de un paciente en relación con su estado patológico. La lengua griega distingue desde antiguo dos sueños que la nuestra confunde: el sueño de soñar (el óniron propiamente dichos) y el sueño como acto de dormir (el ipnos, hypnos en griego clásico, de donde nuestro hipnótico, hipnotizar, hipnotismo). Así, por ejemplo cuando Goya, que era un ilustrado, escribe en uno de sus grabados El sueño de la razón produce monstruos, no sabemos si se refiere al mundo onírico de la razón, o, lo más probable, a nuestro estado hipnótico: cuando dormimos y nos abandonamos al sueño es cuando la razón baja la guardia y entonces nos invaden todos los miedos infundados, las supersticiones y falsas creencias.


SONIDO: (ijo, en el sexto verso y en el séptimo, esta vez en plural iji y traducido por sones). Es el viejo nombre de Eco lo que resuena aquí, la ninfa hija del aire y de la tierra que se enamoró de Narciso, un amor imposible y no correspondido, y que no podía hablar sino sólo repetir las últimas sílabas de las palabras que oía, a la que Juno convirtió en una roca. Su nombre se transcribió como Echo al latín porque en griego antiguo debía pronunciarse ejo. Una de las grandes diferencias entre la pronunciación antigua  y la moderna es que precisamente la letra eta, que correspondía a la e larga, y que se pronunciaba "e" como astestigua el latín,  ahora se pronuncia "i", fenómeno que se llama itacismo. Al perderse, por otro lado, la aspiración griega en latín, la palabra evolucionó a "eco" en castellano.  De este eco viene nuestra ecografía o exploración, según la Real Academia Española de la Lengua, del interior de un cuerpo mediante ondas electromagnéticas o acústicas, que registra las reflexiones o ecos producidas en su propagación por las discontinuidades internas. 

POESÍA: (píisi, en el séptimo verso donde se habla de la proti píisi, la primera poesía, de nuestra vida). Es curiosa esta palabra -"poiesis" en griego clásico-  que significaba cosa que se hace, creación, y que ha venido a resultar "poesía" al fin y al cabo. Lo mismo sucedió con el nombre del hacedor o creador "poietés", nuestro poeta, y con lo creado u obra resultante de su proceso creativo, "poiema", nuestro poema.

MÚSICA: (musiquí, en el último verso). Detrás de esta palabra griega que está en casi todas las lenguas modernas, están las musas, las hijas de Mnemósine o Memoria y de Zeus, que presiden las artes temporales, las que nos entran por los oídos. Las artes que nos entran por los ojos son las bellas artes: pintura, escultura y arquitectura, cuyas obras se atesoran en los museos, que llevan también el nombre en recuerdo de estas divinidades, pero las Musas presiden justamente las artes que nos entran por los oídos y no por la vista, las palabras y notas musicales que se lleva el viento y que por eso es preciso repetir una y otra vez para retenerlas en la memoria: la literatura, que en tiempos antiguos se oía antes que leía, es decir, no nacía muerta como letra escrita, sino viva como palabra que se lleva el viento, con sus variedades de lírica, épica y dramática (tragedia y comedia), por no hablar de la historia, de Clío, que fue relato legendario y prosaico antes que ciencia como pretende ser ahora, o de la oratoria, y la música propiamente dicha, con su acompañamiento de la danza. Y la música es, por excelencia, el arte temporal de las musas,  y de Apolo que las presidía, y de Orfeo, que podía hacer resucitar a los muertos con las notas de su lira.

El poema de Cavafis nos devuelve esas voces (fonés), amadas e ideales de los que murieron o de los que hemos perdido y están para nosotros muertos, que nos hablan algunas veces en sueños (ónira), y cuyo sonido (ijo, echo en griego clásico) nos devuelve los ecos de la primera poesía (píisi, poiesis en griego clásico)  de nuestra vida como música (musiquí),  como una melodía que se pierde a lo lejos en la noche: "como música, en la noche, lejana, que se extingue", verso perfecto que culmina un bellísimo poema de los primeros que compuso el poeta alejandrino.

domingo, 20 de octubre de 2013

Cavafis circulando por Atenas


Nueve versos de Cavafis caligrafiados en las letras mayúsculas correspondientes al alfabeto griego en el que fueron escritos por el poeta alejandrino y entresacados de ocho de sus poemas y por lo tanto descontextualizados recorren estos días Atenas en autobuses, trenes, tranvías,  y se exhiben en paneles de las estaciones del metro, utilizando todos los medios de transporte públicos de la capital griega, a la vista de atenienses y turistas que pululan estos días por la ciudad de Atenea.

Y es que este año 2013 se celebra el 150 aniversario del nacimiento de Cavafis, el poeta que vino al mundo en Alejandría (Egipto), la ciudad que fundara Alejandro Magno en el delta del Nilo, un 29 de abril de 1863 y murió en la misma ciudad que lo vio nacer un 29 de abril, el día en el que cumplía 70 años, casualidades de la vida, de 1933.

No me parece mala idea, si sirviera para algo, el derroche de dinero que supone en plena crisis económica esta iniciativa "cultural", y si no fuera por lo devaludado que está este término de cultura, ese invento del gobierno, según Rafael Sánchez Ferlosio, bajo el que se justifica casi cualquier tropelía. El responsable de esta campaña no es el Gobierno griego mediante su ministerio correspondiente, sino el capital privado de la Fundación Onasis, que lleva el nombre del fallecido armador multimillonario Aristóteles Onasis.  No me parece mal si sirve para algo, digo y me refiero,  por ejemplo, para despertar el interés o la curiosidad por leer algunos de los versos y poemas de este espléndido poeta que escribió en la lengua de Homero en la primera mitad del siglo XX poemas tan imprescindibles como Ítaca, La ciudad o Esperando a los bárbaros, por citar sólo los tres títulos que me vienen ahora a bote pronto a la cabeza.

Estos son los nueve versos (o mejor, ocho versos y medio, como se verá más adelante) que circulan estos días por Atenas y ahora también por la WWW -World Wide Web- o, mejor dicho, RIU (acrónimo de Red  Informática Universal, que algunos prefieren llamar RUD, de Red Universal Digital). La impecable presentación de los versos es creación del grupo de diseñadores gráficos Beetroot, afincando en Salónica. Esperemos, sin mucha esperanza ni desespero, que sirvan para algo de lo que decíamos.



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"Haber llegado allí no es poca cosa / Allí donde has llegado no es poco" (Del poema El primer peldaño, to proto scalí en griego, en el que un joven poeta se lamenta de haber escrito un solo poema en dos años ante el consagrado Teócrito, que le consuela diciéndole que lo que ha hecho no es pequeña gloria, que ha dado el primer y más importante paso. El adjetivo poco se dice en griego "ligos", que nosotros conservamos en los helenismos oligarquía, oligofrénico... En cuanto al título del poema, no hace falta hablar de la trascendencia etimológica del adjetivo "protos": prototipo, protocolo, protagonista, protozoo...)

"...es peligrosa cosa la prisa" (Del poema En una gran colonia griega, 200 a. C. Este es el hemistiquio o medio verso al que me refería cuando decía que circulaban ocho versos y medio y no nueve por Atenas, porque el verso completo del poema es: "No nos apresuremos: es peligrosa cosa la prisa". Notemos la palabra "pragma" que traducimos por "cosa": es el origen de pragmático,  de práctico y del término que dignificaron los marxistas cuando decían que la filosofía debía dejarse de contemplaciones teóricas y pasar a la praxis para transformar el mundo. El autobús está circulando delante del parlamento griego, que se ve al fondo, atravesando la plaza Síndagma o de la Constitución).

  "Extraño (y extranjero)yo, muy extraño" (Del poema Mires, Alejandría 340 d. C., en la que el poeta  ante la muerte de un tal Mires, un cristiano, se siente, extraño, muy extraño. Y extranjero, diríamos también, porque la palabra griega "xenos" que emplea dos veces y que nosotros utilizamos en xenofobia tiene ambos significados. Cavafis dice: xénos egó, xénos polí. Y las palabras "egó" y "polí" resuenan entre nosotros en egoísmo y egocentrismo y egolatría. Así como el adverbio polí que utilizamos como prefijo productivo en tantos compuestos como polideportivo, polifacético o polinomio, por citar sólo algunos ejemplos. La fotografía está tomada en la estación de metro del Cerámico).

 "Hoy no tengo la cabeza para el trabajo". (Del poema Simeón, sobre la figura de Simeón el estilita, el cristiano que se subió a lo alto de una columna para estar más cerca de Dios y que tanto fascinara a Buñuel, escrito en 1907 pero no recopilado por Cavafis en la publicación de su obra. Destacan en el verso el adverbio "símera", que significa "hoy" y que es un compuesto de "iméra", que significa día, y que conservamos nosotros en hemeroteca  o lugar donde se guarda la prensa del día y en el segundo término del adjetivo efímero, que propiamente signirfica que dura sólo un día. La palabra cabeza se dice en griego "quefali", de donde vienen nuetros encefalogramas, cefalgias y cefalitis. En cuanto a la palabra "duliá" trabajo, hay que decir que en griego antiguo significaba esclavitud, con lo que la lengua griega viene a sugerirnos algo que ya sabíamos todos: que el moderno trabajo asalariado es, además de la maldición bíblica de Jehová tras la expulsión del jardín del Edén,   la prueba de que la esclavitud no ha sido abolida ni borrada de la faz de la tierra todavía).

 "Mi cuerpo a los placeres entregaré"(Del poema Peligroso, donde el poeta pone en boca de un estudiante sirio estas palabras que son una declaración de hedonismo epicúreo. Placer, por cierto, se dice  "idoní", de donde nos viene el hedonismo precisamente. Y el cuerpo se dice en griego "soma", de donde nuestro somatismo. El poema concluye diciendo que el joven voluptuoso encontrará en los momentos críticos otra vez, ascético, su espíritu.)


 "Vuelve muchas veces y tómame, sensación amada"(Del poema Vuelve, que en griego se dice "epéstrefe" (de donde, con cambio de vocalismo en la raíz del verbo, estrofa, y con diversos prefijos griegos catástrofe y anástrofe)   en el que aparece la palabra "éscisis" sensación, de la que surge el adjetivo "esciticós" sensible, que se relaciona con nuestra estética o sensibilidad y nuestra falta de sensibilidad o anestesia. Son muchas las palabras castellanas de origen griego acabadas en -sis, sufijo que denota acción verbal, como  análisis, apocalipsis, psicosis  o la tan traída y llevada crisis, de las que resulta un adjetivo acabado en -tico: analítico, apocalíptico, psicótico y crítico. El cartel se encuentra en la estación del metro de Panepistimio o Universidad).

"Y al fin y al cabo, mirad, salimos adelante." (Es el último verso del poema En una gran colonia griega, 200 a. C., donde se habla de la situación política que atraviesa  una colonia griega, que hace precisa una reforma política, pero no hay que apresurarse porque la prisa no es buena consejera e incluso es peligrosa, como dice otro verso del poema y otro de los ocho versos y medio viajeros cavafianos de esta campaña... Y al final de todo (panton, en griego, con la raíz de panteísmo y pantocrátor y pantomima, entre otros ilustres helenismos...)  parece que salimos adelante).

"Como puedas trabaja todavía, cerebro"(Del poema Un joven, del arte de la palabra, en su 24º cumpleaños, que habla de un joven que está enamorado pero aún no ha consumado su amor, y que "además está en paro y esto le afecta mucho", y  no hace otra cosa más que beber y fumar y deambular por los cafés todo el día... El poema se abre y se cierra con el mismo verso de arriba. Es como si el poeta se dijera y repitiera a sí mismo que debe seguir funcionando a pesar de todo, a lo que se refiere con el verbo "dulevo" que significa "trabajar, funcionar". En el título del poema aparecen tres palabras griegas de mucho abolengo: "neos" joven, de donde neologismo, por ejemplo,  "tejni" arte, de donde tecnología o técnica,  y "logos", que en griego antiguo significaba tanto lenguaje como pensamiento, palabra como idea, sin diferenciar una de otra cosa, de donde salen nuestras numerosas -logías y una de las más nobles, si no es la más noble de todas ellas, porque es la más desinteresada, la filología: el amor a las palabras.


 "Teme la grandeza, alma mía" (Del poema Idus de marzo, una clara referencia a la fecha en que fue asesinado Julio César, el 15 de marzo del año 44 a. de C. ). Tanto la palabra "grandeza" (megalia) como el verbo "temer" (fobame) como la palabra "alma" (psijí, que conservamos en castellano bajo la forma psique-) del verso de Cavafis nos traen numerosas resonancias etimológicas del griego que hablamos sin ser conscientes de ello, cuando decimos, por ejemplo, megalómano, o, más moderno, megabyte o las numerosas fobias que distinguen los psicólogos que se ocupan de la psique humana, nuestros modernos curas de almas.  

viernes, 12 de abril de 2013

Séneca dixit

En algún sitio dice Séneca: Non qui parum habet, sed qui plus cupit, pauper est. Es una de esas máximas que se citan a menudo como parte del acervo cultural que nos ha transmitido el sabio cordobés y que viene a decir algo así como: "Pobre no es el que tiene poco, sino el que mucho desea".

Cambiando la pobreza por la riqueza, el personaje de la izquierda de la viñeta  de Montt, el dibujante chileno, define así al hombre rico en términos cuantitativos de "más" y "menos": "No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita". El personaje de la derecha, por su parte, que es el capitalista adinerado, le responde sin embargo en términos totalitarios de "todo" y "nada" que él no necesita nada porque lo tiene todo.


non: no
qui: quien
plus: más (+)
habeo: tener, poseer (cf. haberes, el "haber" y el "debe")
sed: pero
minus: menos (-)
cupio: desear, necesitar
dives, divitis: rico.

EGO: yo (cf. egoísta, ególatra, egocéntrico, alter ego)
NIHIL: nada ( cf. nihilismo, aniquilar)
OMNIS OMNE: todo (cf. omnipotente, omnisciente, omnipresente, omnívoro)