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domingo, 15 de diciembre de 2013

Gaudete! (¡Alegraos!)





Gaudete es el imperativo del verbo "gaudeo" (el del  himno universitario Gaudeamus igitur), que quiere decir "alegraos, regocijaos, llenaos de gozo". Este verbo se conjuga mal con el Modo Imperativo, porque la alegría tiene que nacer de dentro y ser sincera, porque sobre los sentimientos no manda nadie ni hay voluntad que valga, y por lo tanto nadie puede imponérnosla por decreto, sin que nosotros la sintamos de verdad.

Es lo malo de las fechas navideñas que se avecinan: parece que hay que estar contentos y felices porque sí, porque es lo que está mandado, nadie puede deprimirse en estos días tan señalados del calendario... Y sin embargo, esa obligación misma de la alegría es la que acaba resultando al fin y a la postre bastante triste y deprimente.

Sin embargo, la música puede obrar milagros, como sabemos, y puede entristecernos y alegrarnos despertando en nosotros nuestros más profundos sentimientos, aun los más contradictorios,  hiriéndonos de nostalgia y añoranzas. Y la música que toca ahora son los villancicos, palabra que procede de "uilla" que significaba "casa de campo", y que está relacionada con villorrio y villano. Este último término en principio designaba al habitante de una granja y, por lo tanto, al labriego y campesino, pero, finalmente, por exclusión acabó cargándose de connotación negativa y designando despectivamente al que no era un hidalgo, es decir al hombre del pueblo bajo, capaz de cometer malas acciones o villanías. La palabra villancico, sin embargo, se refería en principio al granjero mismo, aunque finalmente, al abreviarse la expresión "copla de villancico", acabó designando a la copla popular o pueblerina; uso con el que la empleamos todavía.

Gaudete es el título de este villancio, publicado en el siglo XVI, pero cuyo origen puede ser medieval y, desde luego, sacro o culto, como muestran sus alusiones a la puerta del profeta Ezequiel, que debía estar siempre cerrada porque por ella había pasado el Dios de Israel,  por ejemplo, cuyo estribillo reza en español: ¡Alegráos, alegráos! Cristo ha nacido de la Virgen María. ¡Alegráos! Os presento dos versiones de este villancico: la clásica, digamos la de toda la vida, y  otra más moderna, de rabiosa actualidad, como suele decirse, porque acaba de salir al mercado,  cantadas ambas en latín, como Dios manda.


La letra dice así:
Gaudete, gaudete! / Christus est natus / ex Maria virgine. / Gaudete!

Tempus adest gratiæ, / hoc quod optabamus; / carmina laetitiae /devote reddamus
Gaudete…
Deus homo factus est / natura mirante ; / mundus renovatus est / a Christo regnante
Gaudete…
Ezechielis porta / clausa pertransitur ; / unde lux est orta / salus invenitur
Gaudete…
Ergo nostra contio / psallat iam in lustro; / benedicat Domino, / salus Regi nostro
Gaudete…

Escuchemos, en primer lugar, la versión clásica de Libera, un coro infantil londinense, dirigido por Robert Prizeman hace cinco años:


Su traducción es la siguiente:

¡Alegraos, alegraos!  / Cristo ha nacido / de la Virgen María. / ¡Alegraos!

Llega un tiempo de gracia, / el que deseábamos; / cánticos jubilosos / entonemos con devoción.
¡Alegraos!
Dios se ha hecho hombre, / maravillándose la naturaleza; / se ha renovado el mundo / gracias a Cristo que ya reina.
¡Alegraos!
La puerta de Ezequiel / cerrada se atraviesa; / de donde ha venido la luz / se halla la salvación.
¡Alegraos!
Por lo tanto nuestra congregación / cante ya en este tiempo de purificación; / bendiga al Señor, / salud a nuestro Rey.
¡Alegraos!

Y escuchemos ahora la versión que acaba de salir al mercado del dúo Erasure, que hacen un cover del clásico de 1972 de Steeley Span, y disfrutemos del vídeo oficial realizado por Martin Meunier y Tonya Hurley, que tanto nos recuerda el universo de Tim Burton, que han recreado a menudo, y que nos presenta una imagen distinta de la Navidad: unos monjes que portan cirios encendidos nos invitan a alegrarnos en medio de un paisaje tétrico, gótico y romántico de un cementerio nevado. 



 

lunes, 17 de diciembre de 2012

In dulci jubilo (versión instrumental)

Un villancico para felicitarnos -sí, yo también me incluyo- la Navidad. Se trata de In dulci iubilo (o In dulci jubilo, con jota, como lo veréis casi siempre escrito, que quiere decir "En sosegada alegría") en versión instrumental a cargo de Mike Oldfield que toca todos los instrumentos en su legendario y mítico álbum de 1973 titulado  Tubular Bells o Campanas Tubulares, lanzado al mercado cuando Mike sólo tenía 17 años.


In dulci jubilo (versión de Moya Brennan)

In dulci jubilo es un villancico no muy conocido en España, pero sí muy apreciado en el mundo anglosajón, sobre todo en Inglaterra e Irlanda. Su origen, sin embargo, es germánico. Parece que originalmente se escribió en alemán y latín.  Aquí podeís escucharlo en la versión cantada de Moya Brennan, una cantante irlandesa, que lo interpreta  cantando como un ángel en su versión original del siglo XIV,  una mezcla de inglés antiguo y latín. La letra dice así (en la columna de la derecha os traduzco lo que está en latín en la izquierda):

In dulci jubilo En sosegada alegría
Let us our homage show
Our heart's joy reclineth

In praesepio En un pesebre
And like a bright star shineth
Matris in gremio En el seno de su madre
Alpha es et O Eres Alfa y Omega
Alpha es et O Eres Alfa y Omega


O Jesu parvule Oh  Jesús chiquitín
I yearn for Thee alway
Hear me, I beseech Thee

O puer optime Oh niño buenísimo
My prayer, let it reach Thee
O Princeps gloriae Oh Pncipe de la gloria
Trahe me post te Llévame tras ti
Trahe me post te Llévame tras ti


O Patris caritas Oh amor del Padre
O Nati lenitas Oh ternura del Hijo que ha nacido
Deeply were we stained
Per nostra crimina Por nuestros pecados
But Thou for us hast gained
Caelorum gaudia Los gozos de los cielos
Oh that we were there
Oh that we were there



Ubi sunt gaudia ¿Dónde están los gozos? 
If that they be not there?
There are angels singing

Nova cantica Nuevas canciones
There the bells are ringing
In Regis curia En la corte del Rey
Oh that we were there
Oh that we were there





jueves, 22 de diciembre de 2011

Hodie Christus natus est

Os dejo este precioso villancico en la no menos preciosa voz de la cantante irlandesa Eimear Quinn. El texto pertenece a la liturgia cristiana, tomado como está de una antífona del Magnificat de Vísperas del día de la Natividad de Nuestro Señor. 


No puede entenderse muy bien el desarrollo de la música occidental y euroepa del primer milenio de nuestra era sin la poderosa influencia de la liturgia de la iglesia católica, para la que el latín seguía siguendo la lengua oficial. Seguramente, hubo música popular, secular o profana, durante ese largo período de tiempo al margen de monasterios y catedrales, pero no nos ha quedado mucho de ella. Sin embargo  hemos heredado un riquísimo legado de cantos eclesiásticos como el que nos ocupa.

El texto en latín muy sencillo, en el que aparecen ya palabrass griegas como "Christus" -el ungido- "angeli" -los mensajeros- y "archangeli" -los superiores jerárquicos de los mensajeros- y hebreas como "aleluya", que quiere decir "alabad a Yahvé",  dice así: 

Hodie Christus natus est,
hodie Salvator apparuit,
hodie in terra canunt Angeli,
laetantur Archangeli,
hodie exsultant iusti
dicentes:
Gloria in excelsis Deo,
allelulia, alleluia.

Hoy  ha nacido Cristo,
hoy ha aparecido el Salvador,
hoy cantan en la tierra los Ángeles,
se regocijan los Arcángeles,
hoy saltan de alegría los que son justos
 proclamando:
Gloria a Dios en las alturas,
aleluya, aleluya.


El Mosaico de Pietro Cavallini (1250-1330) en el ábside de la iglesia romana de Santa María en Trastévere, perteneciente a la serie de escenas de la vida de la Virgen, alabada por su realismo y por su intento de reflejar la perspectiva,  se titula la Natividad, es decir, el nacimiento. 

De la evolución fonética, precisamente, de la palabra "nativitatem" procede nuestra entrañable "navidad", que celebramos ahora. Quisiera aprovechar la ocasión para recordaros, en primer lugar, que el nacimiento que se celebra no es sólo el del niño Jesús, que ni siquiera se sabe con certeza en qué época del año nació, pese al título del villancico, pues la Biblia no lo menciona en ninguna parte, sino el del Sol Invictus, divinidad solar que nacía con el solsticio del invierno y  coincidía con el nacimiento en un portal del dios Mitra, de origen asiático, cuyo culto se había extendido por todo el imperio romano; la fiesta cristiana de la Navidad se fijó el 25 de diciembre hacia el año 330, en tiempos de Constantino para significar que Cristo era el verdadero Sol Invictus o Sol Invencible que iluminaba el mundo y eclipsaba así, de paso, las fiestas paganas del solsticio del invierno, del mitraísmo y de las saturnales romanas.

Por estas mismas fechas, en efecto,  desde el 17 hasta el 24 de diciembre,  los romanos celebraban ya, antes del advenimiento del cristianismo, las fiestas paganas de las Saturnales. Eran las más importantes de todo el año. Para el poeta Catulo esta festividad  era el "optimus dierum", el mejor de los días.

Se celebraban en honor de Saturno, de ahí su nombre, y trataban de restaurar la Edad de Oro que se asocia a su reinado. Griegos y romanos no creían mucho o casi nada en el progreso, a diferencia de los modernos que albergamos siempre la esperanza en un mundo mejor, en una tierra prometida, en otra vida. Según ellos la humanidad vivía en la Edad de Hierro porque había degenerado, después de su exilio de la paradisíaca Edad de Oro que se catacterizaba, precisamente, porque no existía el oro en el sentido del "vil metal", es decir, no había dinero ni hacía falta para vivir. Durante estas fechas en que se pretendía restaurar la anárquica monarquía de Saturno "todo" estaba permitido.



Por eso los esclavos podía vestir un día al año el gorro frigio, que formaba parte del atuendo de los  libertos  en Grecia y Roma, y simbolizaba la libertad. Se convertiría al correr de los siglos en uno de los símbolos de la revolución francesa y de la república. Los esclavos podían, durante las saturnales, ser "libres".  En eso consistía la libertad de Diciembre, de la que habla Horacio: Durante un día al año los esclavos eran libres y  señores,  y sus señores se volvían esclavos y sus sirvientes.

Durante las saturnales, además, los romanos se hacían regalos, costumbre que hemos heredado nosotros y que hemos multiplicado y hecho prácticamente obligatoria por estas fechas, de lo que se aprovechan los comerciantes para vendernos toda clase de productos que no necesitamos. En fin, ¿para qué vamos a decir más? No hemos inventado nada nuevo. Así que sólo me queda aprovechar la ocasión para desearos, si sois creyentes,  una feliz  navidad,  o,  si no lo sois,  unas felices fiestas ¡saturnales!



jueves, 31 de diciembre de 2009

Santa nox

Uno de los villancicos más conocidos en todo el mundo es "Noche de Paz", que ha sido traducido a cientos de idiomas. El original fue compuesto entre 1816 y 1818 por un sacerdote austriaco, J. Mohr y un organista, F.X. Gruber, y su título original era "Stille Nacht", es decir, Noche silenciosa. Existen diversas leyendas sobre el origen del villancico; según la más extendida, la víspera de la Navidad de 1818 el órgano de la iglesia de San Nicolás de Oberndorf, donde Mohr ejercía de párroco, se había estropeado. El sacerdote acudió al organista con una letra que había escrito hacía unos años y le pidió que compusiera una melodía que pudiera ser interpretada con una guitarra en la misa de esa misma noche, para evitar que la noche fuera demasiado "silenciosa".
"Stille Nacht" también ha sido traducido al latín (¡cómo no!) y he encontrado varias versiones. De todas ellas, he elegido la que me parece más cantable, ya que la letra latina se ajusta mejor a la música a la que estamos habituados:


Santa nox, placida nox!
Nusquam est nulla vox.
Par Sanctissimum vigilat,
crispo crine quieti se dat,
Puer dulcissimus, Puer dulcissimus.
Santa nox, placida nox!
Certior fit pastor mox.
Angelorum alleluia
sonat voce clarissima
Iesus Salvator adest, Iesus Salvator adest.

Santa nox, placida nox!
Nate Dei, suavis vox
manat ex ore santissimo,
cum is nobis auxilio,
Christe natalibus, Christe natalibus.

Intentaré traducirlo respetando la división en versos (aunque así puede sonarnos algo raro en algunos momentos):

Noche santa, noche tranquila
en ningún sitio hay voz alguna
La Santísima Pareja vela
con cabello rizado, al sueño se entrega
un Niño dulcísimo, un Niño dulcísimo

Noche santa, noche tranquila,
pronto llega un pastor verdadero.
El aleluya de los ángeles
suena con voz clarísima
Jesús el Salvador está aquí, Jesús el Salvador está aquí.

Noche santa, noche tranquila,
Hijo de Dios, una voz suave
mana de Tu boca santísima
cuando vienes en nuestro auxilio,
Cristo, en Tu nacimiento, Cristo en Tu nacimiento.

Por desgracia no he encontrado un video con la canción, así que si queréis comprobar cómo suena, tendréis que probar vosotros mismos.
Felices Fiestas.