lunes, 28 de octubre de 2013

28 de octubre: Día del No



La política de Yoannis Metaxás, primer ministro griego bajo la monarquía de Jorge II, que mantuvo a Grecia fuera del alcance de la Segunda Guerra Mundial, se vio truncada en 1940 por la exigencia del dictador italiano Benito Mussolini de ocupar plazas estratégicas griegas.

Tal día como hoy, un 28 de octubre de 1940, Italia le da un ultimátum a Grecia: si no acepta las condiciones de Mussolini, Grecia será atacada. Cuando el enviado italiano presentó esta demanda, Metaxás le respondió secamente en francés, la lengua de la diplomacia internacional entonces: "Alors, c'est la guerre" (Entonces, iremos a  la guerra).

Según la leyenda popular, Yoannis Metaxás le dijo al enviado italiano escueta y lacónicamente: "Oji", lo que en griego quiere decir: ¡No! Unas horas más tarde, Italia invadía Grecia desde Albania, entonces protectorado suyo, y comenzaba así la contienda greco-italiana, de la que se hacen algún eco películas modernas como la espléndida Mediterráneo de Giuseppe Tornatore o La Mandolina del capitán Corelli de John Madden.  El pueblo griego salió a las calles, independientemente de su ideología política, a gritar como un solo hombre,  que No a la pretensión del dictador fascista.

Los griegos fueron capaces de organizar una buena defensa y una buena contraofensiva, obligando a las tropas italianas a retirarse a  Albania y  a ocupar gran parte del Epiro en el norte. Metaxás se fue a la tumba sin llegar a ver la posterior, fulminante e inesperada invasión alemana de Grecia, que se produjo en abril de 1941. El rey Jorge II, que había apoyado el régimen dictatorial de Metaxás, huyó a Egipto durante la ocupación alemana, regresando al finalizar la guerra en 1946 y reinando hasta su muerte al año siguiente. Le sucedió su hermano Pablo I, que es el padre de Sofía Margarita Victoria Federica, más conocida por estos lares como doña Sofía, la reina consorte de España tras casarse con Juan Carlos I,  y hermana de Constantino II, que sucedió a su padre y fue el último rey de Grecia, dado que en 1974 se estableció tras un referéndum la República hasta la actualidad de nuestros días.

Desde 1942 se celebra el día del No en Grecia y en Chipre. Este día se conmemora la celebrada negativa del gobierno y el pueblo griego con un gran desfile en la Plaza Sýntagma, frente al parlamento y la tumba del soldado desconocido, con trajes típicos, bailes y banderas patrióticas griegas: el color blanquiazul de la bandera  predomina por todas partes.

Bandera griega ondeando al viento en lo alto de la Acrópolis de Atenas.

La de hoy es una de las dos fiestas nacionales griegas; la otra es el 25 de marzo,  día de la independencia del Imperio Otomano.

El “Oji” que se celebra hoy en toda Grecia con gran solemnidad es el mismo "Oji" que el pueblo griego sigue diciendo por lo bajo y por lo alto a las imposiciones y demandas ahora de su propio gobierno "democrático". (¿Nos daremos cuenta alguna vez del oxímoron o, dicho en latín, para que se entienda mejor, de la gran contradictio in terminis,  que supone decir "gobierno democrático"?)  El problema es que ahora  no hay ningún Metaxás que le diga escueta y lacónicamente, con valentía, desde el Gobierno,  no a la Troika, sino todo lo contrario.


Os invito, para celebrar este día a nuestra manera, a solidarizarnos con el pueblo griego y a sobrevolar la Hélade viendo este documental de casi una hora de duración  y disfrutar de estas imágenes de Grecia desde el aire con música de uno de sus compositores más universales Vangelis, o sea, Vanyelis Papazanasíu, que tantas bandas sonoras inolvidables de películas ha creado, como Carros de Fuego, Blade Runner o Alejandro.



viernes, 25 de octubre de 2013

Plan lector de 4º de ESO: 2.- Apolo y las Musas.



Lee el soneto XII de Garcilaso de la Vega, sobre el amor de Apolo por la ninfa Dafne y el rechazo de ésta, que sufre una transformación o  metamorfosis que la convierte en laurel cuando el dios la alcanza.


 A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos (1) ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro escurecían (2);

de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aun bullendo (3)estaban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño (4),
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!

NOTA:
(1) *luengos: largos (ue es el resultado de la evolución de la ó breve latina, procede de LONGOS)
(2) *escurecían: oscurecían
(3) *bullir: agitarse como el agua que hierve
(4) *tamaño: tan grande (procede de TAM MAGNUM)

Comentario: Ten en cuenta que el nombre de la ninfa Dafne significa "laurel" en griego. -Explica qué significa el cuarto verso: "los cabellos que el oro escurecían". ¿Cómo eran los cabellos de Dafne? ¿Por qué oscurecen el oro?
-Explica el significado de la tercera estrofa: ¿Quién es "aquel que fue la causa de tal daño"? ¿Por qué llora?
-Explica por qué suele representarse a Apolo con una corona de laurel. ¿Qué simboliza el laurel?

Así aparecen las Musas caracterizadas (y simplificadas de 9 a 5, de izquierda a derecha: Calíope, Melpómene, Clío, Terpsícore y Talía)  en  Hércules, la película de la factoría de Walt Disney.


En cuanto a las Musas, lee los siguientes versos del poeta nicaragüense y modernista Rubén Darío:

 Clío está en esa frente hecha de aurora,
Euterpe canta en esta lengua fina,
Talía ríe en la boca divina,
Melpómene es ese gesto que implora;
en estos pies Terpsícore se adora,
cuello inclinado es de Erato embeleso,
Polymnia intenta a Calíope proceso
por esos ojos en que amor se quema.
Urania rige todo ese sistema:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

Comentario: El poeta enumera a las nueve musas, para exclamar en el último verso: “¡La mejor musa es la de carne y hueso!”. ¿Qué crees que quiere decir el poeta con esa afirmación?

miércoles, 23 de octubre de 2013

Voces de Cavafis


 Voces ideales, voces amadas,
de aquellos que murieron, o de aquellos que están
para nosotros perdidos como muertos.

A veces en nuestros sueños hablan:
a veces en el pensamiento las escucha el cerebro.

Y con su sonido por un momento vuelven
sones de la primera poesía de nuestra vida -
como música, en la noche, lejana, que se extingue.

(Traducción de Ramón Irigoyen)

El cantante griego Yorgos Dalaras, una de las figuras más improtantes de la canción griega,  canta con su espléndida voz el poema Voces de Cavafis en Munich el 2 de febrero de este mismo año 2013. Stefan Vladar dirige la Orquesta de Cámara de Viena  y al coro de la Singakademie de la ciudad austriaca. La  música es del compositor griego  Alexandros Karozas, de su Proyecto Cavafis: un intento bastante notable de acercar los versos del poeta alejandrino a la música culta para hacer que suenen en nuestros oídos y así resuenen y se graben mejor en nuestra memoria.


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He elegido cinco palabras griegas significativas del poema de Cavafis para seguir algunas pistas de su rastro etimológico en nuestra lengua:

VOCES  (fonés, en el título del poema y en el primer verso): Si nos quedamos sin voz, estamos afónicos y recurrimos al foniatra o médico de la voz. El fonógrafo es un aparato que reproduce las vibraciones sonoras y que a veces se denominó también gramófono. La fonología es la ciencia que estudia  los fonemas o rasgos pertinentes e ideales de los sonidos, de los que se ocupa la fonética. Con el fonómetro medimos la voz,  con el micrófono la ampliamos y con el teléfono escuchamos la voz que se oye de lejos. Distinguimos la polifonía de un coro de la sinfonía o composición musical para orquesta.

SUEÑOS: (ónira en el cuarto verso). Hablamos del mundo onírico o de los sueños, y algunos hablan incluso de la oniromancia, que sería el arte de adivinar el porvenir por medio de la interpretación de los sueños, y aun de la oniroscopia u observación para su estudio de los sueños de un paciente en relación con su estado patológico. La lengua griega distingue desde antiguo dos sueños que la nuestra confunde: el sueño de soñar (el óniron propiamente dichos) y el sueño como acto de dormir (el ipnos, hypnos en griego clásico, de donde nuestro hipnótico, hipnotizar, hipnotismo). Así, por ejemplo cuando Goya, que era un ilustrado, escribe en uno de sus grabados El sueño de la razón produce monstruos, no sabemos si se refiere al mundo onírico de la razón, o, lo más probable, a nuestro estado hipnótico: cuando dormimos y nos abandonamos al sueño es cuando la razón baja la guardia y entonces nos invaden todos los miedos infundados, las supersticiones y falsas creencias.


SONIDO: (ijo, en el sexto verso y en el séptimo, esta vez en plural iji y traducido por sones). Es el viejo nombre de Eco lo que resuena aquí, la ninfa hija del aire y de la tierra que se enamoró de Narciso, un amor imposible y no correspondido, y que no podía hablar sino sólo repetir las últimas sílabas de las palabras que oía, a la que Juno convirtió en una roca. Su nombre se transcribió como Echo al latín porque en griego antiguo debía pronunciarse ejo. Una de las grandes diferencias entre la pronunciación antigua  y la moderna es que precisamente la letra eta, que correspondía a la e larga, y que se pronunciaba "e" como astestigua el latín,  ahora se pronuncia "i", fenómeno que se llama itacismo. Al perderse, por otro lado, la aspiración griega en latín, la palabra evolucionó a "eco" en castellano.  De este eco viene nuestra ecografía o exploración, según la Real Academia Española de la Lengua, del interior de un cuerpo mediante ondas electromagnéticas o acústicas, que registra las reflexiones o ecos producidas en su propagación por las discontinuidades internas. 

POESÍA: (píisi, en el séptimo verso donde se habla de la proti píisi, la primera poesía, de nuestra vida). Es curiosa esta palabra -"poiesis" en griego clásico-  que significaba cosa que se hace, creación, y que ha venido a resultar "poesía" al fin y al cabo. Lo mismo sucedió con el nombre del hacedor o creador "poietés", nuestro poeta, y con lo creado u obra resultante de su proceso creativo, "poiema", nuestro poema.

MÚSICA: (musiquí, en el último verso). Detrás de esta palabra griega que está en casi todas las lenguas modernas, están las musas, las hijas de Mnemósine o Memoria y de Zeus, que presiden las artes temporales, las que nos entran por los oídos. Las artes que nos entran por los ojos son las bellas artes: pintura, escultura y arquitectura, cuyas obras se atesoran en los museos, que llevan también el nombre en recuerdo de estas divinidades, pero las Musas presiden justamente las artes que nos entran por los oídos y no por la vista, las palabras y notas musicales que se lleva el viento y que por eso es preciso repetir una y otra vez para retenerlas en la memoria: la literatura, que en tiempos antiguos se oía antes que leía, es decir, no nacía muerta como letra escrita, sino viva como palabra que se lleva el viento, con sus variedades de lírica, épica y dramática (tragedia y comedia), por no hablar de la historia, de Clío, que fue relato legendario y prosaico antes que ciencia como pretende ser ahora, o de la oratoria, y la música propiamente dicha, con su acompañamiento de la danza. Y la música es, por excelencia, el arte temporal de las musas,  y de Apolo que las presidía, y de Orfeo, que podía hacer resucitar a los muertos con las notas de su lira.

El poema de Cavafis nos devuelve esas voces (fonés), amadas e ideales de los que murieron o de los que hemos perdido y están para nosotros muertos, que nos hablan algunas veces en sueños (ónira), y cuyo sonido (ijo, echo en griego clásico) nos devuelve los ecos de la primera poesía (píisi, poiesis en griego clásico)  de nuestra vida como música (musiquí),  como una melodía que se pierde a lo lejos en la noche: "como música, en la noche, lejana, que se extingue", verso perfecto que culmina un bellísimo poema de los primeros que compuso el poeta alejandrino.

domingo, 20 de octubre de 2013

Cavafis circulando por Atenas


Nueve versos de Cavafis caligrafiados en las letras mayúsculas correspondientes al alfabeto griego en el que fueron escritos por el poeta alejandrino y entresacados de ocho de sus poemas y por lo tanto descontextualizados recorren estos días Atenas en autobuses, trenes, tranvías,  y se exhiben en paneles de las estaciones del metro, utilizando todos los medios de transporte públicos de la capital griega, a la vista de atenienses y turistas que pululan estos días por la ciudad de Atenea.

Y es que este año 2013 se celebra el 150 aniversario del nacimiento de Cavafis, el poeta que vino al mundo en Alejandría (Egipto), la ciudad que fundara Alejandro Magno en el delta del Nilo, un 29 de abril de 1863 y murió en la misma ciudad que lo vio nacer un 29 de abril, el día en el que cumplía 70 años, casualidades de la vida, de 1933.

No me parece mala idea, si sirviera para algo, el derroche de dinero que supone en plena crisis económica esta iniciativa "cultural", y si no fuera por lo devaludado que está este término de cultura, ese invento del gobierno, según Rafael Sánchez Ferlosio, bajo el que se justifica casi cualquier tropelía. El responsable de esta campaña no es el Gobierno griego mediante su ministerio correspondiente, sino el capital privado de la Fundación Onasis, que lleva el nombre del fallecido armador multimillonario Aristóteles Onasis.  No me parece mal si sirve para algo, digo y me refiero,  por ejemplo, para despertar el interés o la curiosidad por leer algunos de los versos y poemas de este espléndido poeta que escribió en la lengua de Homero en la primera mitad del siglo XX poemas tan imprescindibles como Ítaca, La ciudad o Esperando a los bárbaros, por citar sólo los tres títulos que me vienen ahora a bote pronto a la cabeza.

Estos son los nueve versos (o mejor, ocho versos y medio, como se verá más adelante) que circulan estos días por Atenas y ahora también por la WWW -World Wide Web- o, mejor dicho, RIU (acrónimo de Red  Informática Universal, que algunos prefieren llamar RUD, de Red Universal Digital). La impecable presentación de los versos es creación del grupo de diseñadores gráficos Beetroot, afincando en Salónica. Esperemos, sin mucha esperanza ni desespero, que sirvan para algo de lo que decíamos.



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"Haber llegado allí no es poca cosa / Allí donde has llegado no es poco" (Del poema El primer peldaño, to proto scalí en griego, en el que un joven poeta se lamenta de haber escrito un solo poema en dos años ante el consagrado Teócrito, que le consuela diciéndole que lo que ha hecho no es pequeña gloria, que ha dado el primer y más importante paso. El adjetivo poco se dice en griego "ligos", que nosotros conservamos en los helenismos oligarquía, oligofrénico... En cuanto al título del poema, no hace falta hablar de la trascendencia etimológica del adjetivo "protos": prototipo, protocolo, protagonista, protozoo...)

"...es peligrosa cosa la prisa" (Del poema En una gran colonia griega, 200 a. C. Este es el hemistiquio o medio verso al que me refería cuando decía que circulaban ocho versos y medio y no nueve por Atenas, porque el verso completo del poema es: "No nos apresuremos: es peligrosa cosa la prisa". Notemos la palabra "pragma" que traducimos por "cosa": es el origen de pragmático,  de práctico y del término que dignificaron los marxistas cuando decían que la filosofía debía dejarse de contemplaciones teóricas y pasar a la praxis para transformar el mundo. El autobús está circulando delante del parlamento griego, que se ve al fondo, atravesando la plaza Síndagma o de la Constitución).

  "Extraño (y extranjero)yo, muy extraño" (Del poema Mires, Alejandría 340 d. C., en la que el poeta  ante la muerte de un tal Mires, un cristiano, se siente, extraño, muy extraño. Y extranjero, diríamos también, porque la palabra griega "xenos" que emplea dos veces y que nosotros utilizamos en xenofobia tiene ambos significados. Cavafis dice: xénos egó, xénos polí. Y las palabras "egó" y "polí" resuenan entre nosotros en egoísmo y egocentrismo y egolatría. Así como el adverbio polí que utilizamos como prefijo productivo en tantos compuestos como polideportivo, polifacético o polinomio, por citar sólo algunos ejemplos. La fotografía está tomada en la estación de metro del Cerámico).

 "Hoy no tengo la cabeza para el trabajo". (Del poema Simeón, sobre la figura de Simeón el estilita, el cristiano que se subió a lo alto de una columna para estar más cerca de Dios y que tanto fascinara a Buñuel, escrito en 1907 pero no recopilado por Cavafis en la publicación de su obra. Destacan en el verso el adverbio "símera", que significa "hoy" y que es un compuesto de "iméra", que significa día, y que conservamos nosotros en hemeroteca  o lugar donde se guarda la prensa del día y en el segundo término del adjetivo efímero, que propiamente signirfica que dura sólo un día. La palabra cabeza se dice en griego "quefali", de donde vienen nuetros encefalogramas, cefalgias y cefalitis. En cuanto a la palabra "duliá" trabajo, hay que decir que en griego antiguo significaba esclavitud, con lo que la lengua griega viene a sugerirnos algo que ya sabíamos todos: que el moderno trabajo asalariado es, además de la maldición bíblica de Jehová tras la expulsión del jardín del Edén,   la prueba de que la esclavitud no ha sido abolida ni borrada de la faz de la tierra todavía).

 "Mi cuerpo a los placeres entregaré"(Del poema Peligroso, donde el poeta pone en boca de un estudiante sirio estas palabras que son una declaración de hedonismo epicúreo. Placer, por cierto, se dice  "idoní", de donde nos viene el hedonismo precisamente. Y el cuerpo se dice en griego "soma", de donde nuestro somatismo. El poema concluye diciendo que el joven voluptuoso encontrará en los momentos críticos otra vez, ascético, su espíritu.)


 "Vuelve muchas veces y tómame, sensación amada"(Del poema Vuelve, que en griego se dice "epéstrefe" (de donde, con cambio de vocalismo en la raíz del verbo, estrofa, y con diversos prefijos griegos catástrofe y anástrofe)   en el que aparece la palabra "éscisis" sensación, de la que surge el adjetivo "esciticós" sensible, que se relaciona con nuestra estética o sensibilidad y nuestra falta de sensibilidad o anestesia. Son muchas las palabras castellanas de origen griego acabadas en -sis, sufijo que denota acción verbal, como  análisis, apocalipsis, psicosis  o la tan traída y llevada crisis, de las que resulta un adjetivo acabado en -tico: analítico, apocalíptico, psicótico y crítico. El cartel se encuentra en la estación del metro de Panepistimio o Universidad).

"Y al fin y al cabo, mirad, salimos adelante." (Es el último verso del poema En una gran colonia griega, 200 a. C., donde se habla de la situación política que atraviesa  una colonia griega, que hace precisa una reforma política, pero no hay que apresurarse porque la prisa no es buena consejera e incluso es peligrosa, como dice otro verso del poema y otro de los ocho versos y medio viajeros cavafianos de esta campaña... Y al final de todo (panton, en griego, con la raíz de panteísmo y pantocrátor y pantomima, entre otros ilustres helenismos...)  parece que salimos adelante).

"Como puedas trabaja todavía, cerebro"(Del poema Un joven, del arte de la palabra, en su 24º cumpleaños, que habla de un joven que está enamorado pero aún no ha consumado su amor, y que "además está en paro y esto le afecta mucho", y  no hace otra cosa más que beber y fumar y deambular por los cafés todo el día... El poema se abre y se cierra con el mismo verso de arriba. Es como si el poeta se dijera y repitiera a sí mismo que debe seguir funcionando a pesar de todo, a lo que se refiere con el verbo "dulevo" que significa "trabajar, funcionar". En el título del poema aparecen tres palabras griegas de mucho abolengo: "neos" joven, de donde neologismo, por ejemplo,  "tejni" arte, de donde tecnología o técnica,  y "logos", que en griego antiguo significaba tanto lenguaje como pensamiento, palabra como idea, sin diferenciar una de otra cosa, de donde salen nuestras numerosas -logías y una de las más nobles, si no es la más noble de todas ellas, porque es la más desinteresada, la filología: el amor a las palabras.


 "Teme la grandeza, alma mía" (Del poema Idus de marzo, una clara referencia a la fecha en que fue asesinado Julio César, el 15 de marzo del año 44 a. de C. ). Tanto la palabra "grandeza" (megalia) como el verbo "temer" (fobame) como la palabra "alma" (psijí, que conservamos en castellano bajo la forma psique-) del verso de Cavafis nos traen numerosas resonancias etimológicas del griego que hablamos sin ser conscientes de ello, cuando decimos, por ejemplo, megalómano, o, más moderno, megabyte o las numerosas fobias que distinguen los psicólogos que se ocupan de la psique humana, nuestros modernos curas de almas.  

sábado, 19 de octubre de 2013

Muerte y apoteosis de Hércules

El centauro –ese ser híbrido, caballo mitad hombre o, según se mire, hombre mitad caballo- llamado Neso intentó violar a Deyanira, la esposa de Hércules, por lo que el héroe le dio la muerte de un certero flechazo. Pero Neso, antes de morir, le regaló a Deyanira una túnica envenenada con su propia sangre que le serviría,  llegado el caso, según le mintió, “para recuperar el amor del héroe si alguna vez lo perdía”. 

Cuando Hércules se enamoró de otra mujer, la jovencita Yole,  Deyanira, que ya no era precisamente joven y que no se  resignaba a la costumbre de su marido de tomar amantes, decidió utilizar el supuesto talismán amoroso de Neso como remedio para conservar el perdido afecto de su esposo, y recurrió a la túnica que había guardado celosamente. Nada más vestirla, Hércules fue abatido por unos dolores tan terribles que le hicieron enloquecer y  desear su propia muerte para dejar de sufrir. La túnica de Neso se adhería a su piel de forma que no podía desprenderse de ella sin arrancarse su propia carne.


Según la versión más extendida, subió al monte Eta y en su cumbre preparó una gran pira u hoguera fúnebre sobre la que se encaramó. Terminados los preparativos, ordenó a sus criados que le prendiesen fuego. Sólo el piadoso Filoctetes obedeció y ayudó al héroe a morir, en premio de lo cual recibió el regalo de su arco y sus flechas. Cuando la hoguera ya ardía, resonó un trueno, señal inequívoca del cielo, y el héroe fue arrebatado, produciéndose su milagrosa ascensión a los cielos. 

El héroe había sido salvado de las llamas por Júpiter,  que le subió al Olimpo y le concedió la apoteosis, es decir,  estar junto a los dioses y  gozar por lo tanto con ellos de la inmortalidad. No en vano Hércules era su hijo bienamado, el hijo de un dios y no de un dios cualquiera, sino del rey de los dioses y padre de los hombres, del dios supremo, y había sido concebido de una mujer, Alcmena. Nos encontramos ante una religión politeísta como era la grecorromana en vías de convertirse en una religión monoteísta, dado que uno de sus muchos dioses es jerárquicamente superior a todos los demás, y está abocado a convertirse en Alá, Yahvé o Dios mismo.

Dicen que Deyanira, cuando vio lo que había hecho, se suicidó ahorcándose,  o clavándose una espada en el propio lecho conyugal según otra versión. En lugar de recuperar el amor de Hércules, lo había perdido definitivamente, dando sin querer muerte al héroe con la túnica envenenada de Neso, una muerte que lo haría, paradójicamente, inmortal.


Según otra versión, torturado por la túnica impregnada de la sangre del centauro, el héroe se habría inflamado al exponerse a los rayos del sol, arrojándose enseguida a las aguas de un arroyo para apagar el fuego que lo consumía, donde habría perecido ahogado. Las aguas del riachuelo conservarían su calor, dando origen a las corrientes termales de las Termópilas en Grecia, escenario de la célebre batalla entre los trescientos espartanos y los innumerables persas del ejército de Jerjes. 

En ambas versiones de la leyenda de la muerte de Hércules interviene el fuego como elemento fundamental. El héroe se despoja gracias al fuego del cuerpo mortal que había heredado de su madre Alcmena, tal como Tetis había intentado purificar a Aquiles quemando la parte mortal del héroe que le venía en su caso de su padre Peleo. 

El fuego está considerado como un elemento purificador, que destruye aquello que nos destruye, es decir, nuestro cuerpo enfermo, viejo y abocado a la muerte. De alguna manera, la leyenda de la muerte de Hércules puede relacionarse con la muerte y resurrección del ave Fénix, que renacía de sus cenizas, y viene a justificar en el imaginario colectivo la ceremonia de la cremación o incineración en lugar de la del enterramiento.

En los tiempos más antiguos de Roma, era la incineración la práctica funeraria más usual, recogiéndose las cenizas de los fallecidos en urnas funerarias en forma de campana. En el siglo V a. de C, no obstante, se impuso el enterramiento o inhumación como la forma más utilizada de ritual fúnebre. A finales de la república y comienzos del imperio, sin embargo, volvía a practicarse otra vez la incineración, como en los tiempos más antiguos, aunque conviviendo con la inhumación. De hecho parece que las clases más acomodadas preferían la incineración al enterramiento. A comienzos del siglo II de la era cristiana, sin embargo, volverá a imponerse el enterramiento como consecuencia del cristianismo, cada vez más extendido por todo el imperio romano, dado que esta religión mantenía la creencia de la resurrección del cuerpo para lo que era necesario mantener su integridad no reduciéndolo a cenizas.

Según la filosofía estoica, la deflagración o ecpirosis -la raíz pyr significa "fuego" en griego, como vemos en pirómano, pirotécnico o antipirético- se produce al final de cada año cósmico y es una catástrofe que señala el fin de un ciclo vital y el comiendo de otro, en una especie de eterno retorno nietzscheano. No es, sin embargo, una catástrofe definitiva, sino necesaria para el renacimiento: un fin que se convierte en un principio, como el de la legendaria ave Fénix que renace de sus cenizas.
 
 Así pintó el maestro Zurbarán la muerte y apoteosis de Hércules en 1634 abrasado por la blanca túnica de Neso.

sábado, 12 de octubre de 2013

Como Ulises: la mar, la vela, la estrella.



“Como Ulises” se titula esta canción de Javier Krahe del año 2002, que resume a la perfección en los cinco minutos largos que dura el argumento de la Odisea de Homero contado con mucha gracia y buen sentido del humor, que añade un pequeño detalle al final que hace que la canción difiera de la homérica epopeya. Y es que no siempre al final hay un happy end o final feliz, o puede suceder que el final, sea feliz o no, no siempre sea el esperado.

Javier Krahe es al decir de muchos el Georges Brassens de la canción española, tales son las similitudes entre uno y otro cantautor. Hay quien ha llegado a decir incluso, con notable exageración por su parte, la verdad sea dicha, que Brassens era el Javier Krahe de la chanson francesa.
 


No sé cual es más bella, si / la mar, la vela o la estrella, y / las tengo al navegar, / las tengo al navegar, / las tengo al navegar: / la estrella, la vela y la mar.

Yo, como Ulises, he sido / de Penélope el marido, / y me alejé de esa joya / por unirme a Agamenón, / que iba a la guerra de Troya; / me pedía el cuerpo acción.

Y tuve acción, tuve guerra, / ríos de sangre por tierra, / y, entre hecatombes y vino, / Aquiles, casi divino,  / Y el mejor de mis engaños: / un caballo de madera. / Y Aquiles que desespera / y muere. Fueron diez años.

Y me volví para casa, / puse de Ítaca el rumbo, / y ya sabéis lo que pasa, / dando un tumbo y otro tumbo. / Y, ¿qué queréis que uno haga / si al primer tumbo me tumbo / en el lecho de una maga?

Baste deciros que tanto / de Calipso fue el encanto / que me acosté en aquel lecho / un par de años, quizá tres, / y siempre estaba deshecho. / Pero el tiempo es como es.

Y rompe el encanto un día. / Y sigues tu travesía, / resistes a duras penas / cánticos de las sirenas, / y visitas el infierno / donde Aquiles y tu madre, / aunque Cerbero les ladre, / tienen frío,  y es eterno.

Y otra vez de vuelta a casa, / otra vez de Ítaca el rumbo, / y ya sabéis lo que pasa: / doy un tumbo y otro tumbo / y, otra vez mi suerte aciaga, / y, esta vez casi sucumbo / en el lecho de otra maga.

Circe de turbio recuerdo / me quería para cerdo. / Lo fueron mis camaradas, / a mí me salvó algún dios. / Y le afeé sus cerdadas: /"¡Que te zurzan, Circe, adiós!".

Y, al mar, me dicta mi instinto, / al mar, que es un laberinto. / Y sopla un viento contrario / y doy con un sanguinario / cíclope vil, Polifemo. / Aunque me tuvo a su antojo, / era un borracho y un memo. / Le clavé un palo en el ojo.

“Nadie”, gritaba, “me ciega; / Nadie”, gritaba acusica. / "Con Poseidón no se juega". / Y naufrago hacia Nausícaa, / linda princesa feacia, / a quién traté en plan colega / con extrema diplomacia.

Y me alojé en el palacio / de su padre, el rey feacio, / y me contaron mi historia / sin saber que yo era yo, / y en un momento de euforia / mi gloria me descubrió:

“Señores, sí, soy Ulises, / vuelvo de muchos países, / debo seguir navegando, / Ítaca me está esperando”. / Me ofrecieron un navío / y remeros, los mejores. / Y zarpé hacia mis amores, / mi Penélope y el crío.

Ítaca al fin. Veinte años... / Ítaca al fin. ... no son nada: / unos cuantos desengaños / y es el mar, agua pasada. / Me disfracé de mendigo: / vi a Penélope casada /con un antiguo enemigo.

Y ahora soy un exmarido / y un expadre, y he sabido / que guardó un tiempo mi ausencia / bordando que era un primor, / que se agotó su paciencia, / que rompió su bastidor

en uno de sus repentes / y a uno de los pretendientes / parece ser que le dijo: / “Padre serás de mi hijo / y tendremos otros varios. / Ulises, si es que regresa, / se llevará una sorpresa. / Me lo dictan mis ovarios”.

Y ahora, perdido mi rumbo, / ahora voy adonde sea, / un tumbo doy y otro tumbo / y prosigo mi odisea / en otras tristes canciones. / Sólo Hermes y Atenea / comparten mis libaciones.

No sé cual es más bella, si / la mar, la vela o la estrella, y / las tengo al navegar, / las tengo al navegar, / las tengo al navegar: / la estrella, la vela y la mar.


jueves, 3 de octubre de 2013

Plan lector de 4º de ESO: 1.- Hércules y la hidra.


(El plan lector va a girar durante este curso sobre la proyección de la mitología clásica en la poesía española, y, de paso, en la pintura universal, que utilizaremos como ilustración del mito, para irnos adentrando también en la lectura de las imágenes. Empezamos por un soneto del poeta don Félix Lope de Vega y Carpio, el llamado Fénix de los ingenios españoles, que da nombre a nuestro instituto. 

Lee detenidamente el soneto núm. 93 de Lope de Vega y responde a las siguientes preguntas. Ten en cuenta que un soneto es un poema que consta de 14 versos, generalmente endecasílabos o de once sílabas, organizados en cuatro estrofas: dos cuartetos o estrofas de cuatro versos -donde, en el primero, se presenta el tema,  y, en el segundo se desarrolla-, y dos tercetos o estrofas de tres versos: en el primero se reflexiona sobre el tema central del poema y en el segundo y último, que suele ser la parte más emotiva, se remata esa reflexión con una consecuencia de los versos anteriores. Se puede decir que el soneto es una forma perfecta que presenta una introducción, un desarrollo, y una conclusión referida a la circunstancia vital por la que atraviesa el poeta,  que da sentido a todo el conjunto. Los versos tienen rima consonante o total, en este caso: ABBA ABBA CDE CDE).


Rompe las conchas Hércules famoso
de la hidra feroz, y el campo esmalta
de veneno y de sangre, el tronco salta
por la violencia del bastón ñudoso;

pero súbitamente el escamoso
cuello brota, en lugar de aquella falta,
siete cabezas de cerviz más alta,
temblando el eco al silbo temeroso.

Así yo, triste (que vencer deseo
esta sierpe cruel de mi fortuna
en tantas diferencias de batallas),

 con mis desdichas sin cesar peleo; 
 mas donde quiero remediar alguna,
resultan tantas que es mejor dejallas.

conchas:  Metáfora de las escamas de la hidra de Lerna.
hidra: La hidra de Lerna es un monstruo, al que tuvo que enfrentarse Hércules en su segundo trabajo. Se representa como una serpiente de varias cabezas, cuyo número varía según los autores. El aliento que salía de sus fauces era sumamente mortal, hasta el punto de que quienquiera que se acercase, incluso mientras el monstruo dormía, moría infaliblemente. Devastaba también las cosechas y los ganados del país. Para combatirla, Hércules le cortó las cabezas que pudo, pero cada vez que cortaba una brotaban dos más en su lugar. Finalmente consiguió vencerla quemando las heridas cada vez que surgía una nueva cabeza, imposibilitando así que la carne se reprodujese.
ñudoso:  nudoso.  Los nudos de la madera de la que estaba hecha la maza, clava o porra de Hércules.
brota: hace brotar. 
cerviz:  (Del latín cervix cervicis) Parte dorsal del cuello que en el hombre y en la mayoría de los mamíferos consta de siete vértebras, llamadas cervicales, de varios músculos y de la piel. 
silbo: voz aguda y penetrante de algunos animales, como la de la serpiente. 
temeroso: temible. Aquí no significa que tiene miedo, sino que infunde miedo.
sierpe:  serpiente.
dejallas:  forma arcaica en vez de "dejarlas", para que rime con "batallas". 

Hércules y la Hidra. Antonio del Pollaiolo (en torno a 1475). Galleria degli Uffizi, Florencia. 

 Hércules (a la derecha) lucha contra la hidra de Lerna, ayudado por su sobrino Yolao (a la izquierda). Jarrón griego del siglo VI antes de Cristo.

Comentario: El primer y segundo cuarteto hacen alusión a la lucha de Hércules contra la hidra de Lerna. 
1.- ¿Con qué compara el poeta esta lucha en los tercetos?
2.-  ¿Qué representan las cabezas de la hidra para el poeta?
3.- ¿El poeta imita a Hércules enfrentándose a sus problemas y luchando contra ellos o prefiere, al ser tantos, desentenderse de ellos y olvidarlos? 
4.- Hércules es el héroe más famoso de la antigüedad; el comportamiento del poeta en su lucha con el destino,  ¿resulta heroico o, por el contrario, demasiado humano?