domingo, 20 de octubre de 2013

Cavafis circulando por Atenas


Nueve versos de Cavafis caligrafiados en las letras mayúsculas correspondientes al alfabeto griego en el que fueron escritos por el poeta alejandrino y entresacados de ocho de sus poemas y por lo tanto descontextualizados recorren estos días Atenas en autobuses, trenes, tranvías,  y se exhiben en paneles de las estaciones del metro, utilizando todos los medios de transporte públicos de la capital griega, a la vista de atenienses y turistas que pululan estos días por la ciudad de Atenea.

Y es que este año 2013 se celebra el 150 aniversario del nacimiento de Cavafis, el poeta que vino al mundo en Alejandría (Egipto), la ciudad que fundara Alejandro Magno en el delta del Nilo, un 29 de abril de 1863 y murió en la misma ciudad que lo vio nacer un 29 de abril, el día en el que cumplía 70 años, casualidades de la vida, de 1933.

No me parece mala idea, si sirviera para algo, el derroche de dinero que supone en plena crisis económica esta iniciativa "cultural", y si no fuera por lo devaludado que está este término de cultura, ese invento del gobierno, según Rafael Sánchez Ferlosio, bajo el que se justifica casi cualquier tropelía. El responsable de esta campaña no es el Gobierno griego mediante su ministerio correspondiente, sino el capital privado de la Fundación Onasis, que lleva el nombre del fallecido armador multimillonario Aristóteles Onasis.  No me parece mal si sirve para algo, digo y me refiero,  por ejemplo, para despertar el interés o la curiosidad por leer algunos de los versos y poemas de este espléndido poeta que escribió en la lengua de Homero en la primera mitad del siglo XX poemas tan imprescindibles como Ítaca, La ciudad o Esperando a los bárbaros, por citar sólo los tres títulos que me vienen ahora a bote pronto a la cabeza.

Estos son los nueve versos (o mejor, ocho versos y medio, como se verá más adelante) que circulan estos días por Atenas y ahora también por la WWW -World Wide Web- o, mejor dicho, RIU (acrónimo de Red  Informática Universal, que algunos prefieren llamar RUD, de Red Universal Digital). La impecable presentación de los versos es creación del grupo de diseñadores gráficos Beetroot, afincando en Salónica. Esperemos, sin mucha esperanza ni desespero, que sirvan para algo de lo que decíamos.



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"Haber llegado allí no es poca cosa / Allí donde has llegado no es poco" (Del poema El primer peldaño, to proto scalí en griego, en el que un joven poeta se lamenta de haber escrito un solo poema en dos años ante el consagrado Teócrito, que le consuela diciéndole que lo que ha hecho no es pequeña gloria, que ha dado el primer y más importante paso. El adjetivo poco se dice en griego "ligos", que nosotros conservamos en los helenismos oligarquía, oligofrénico... En cuanto al título del poema, no hace falta hablar de la trascendencia etimológica del adjetivo "protos": prototipo, protocolo, protagonista, protozoo...)

"...es peligrosa cosa la prisa" (Del poema En una gran colonia griega, 200 a. C. Este es el hemistiquio o medio verso al que me refería cuando decía que circulaban ocho versos y medio y no nueve por Atenas, porque el verso completo del poema es: "No nos apresuremos: es peligrosa cosa la prisa". Notemos la palabra "pragma" que traducimos por "cosa": es el origen de pragmático,  de práctico y del término que dignificaron los marxistas cuando decían que la filosofía debía dejarse de contemplaciones teóricas y pasar a la praxis para transformar el mundo. El autobús está circulando delante del parlamento griego, que se ve al fondo, atravesando la plaza Síndagma o de la Constitución).

  "Extraño (y extranjero)yo, muy extraño" (Del poema Mires, Alejandría 340 d. C., en la que el poeta  ante la muerte de un tal Mires, un cristiano, se siente, extraño, muy extraño. Y extranjero, diríamos también, porque la palabra griega "xenos" que emplea dos veces y que nosotros utilizamos en xenofobia tiene ambos significados. Cavafis dice: xénos egó, xénos polí. Y las palabras "egó" y "polí" resuenan entre nosotros en egoísmo y egocentrismo y egolatría. Así como el adverbio polí que utilizamos como prefijo productivo en tantos compuestos como polideportivo, polifacético o polinomio, por citar sólo algunos ejemplos. La fotografía está tomada en la estación de metro del Cerámico).

 "Hoy no tengo la cabeza para el trabajo". (Del poema Simeón, sobre la figura de Simeón el estilita, el cristiano que se subió a lo alto de una columna para estar más cerca de Dios y que tanto fascinara a Buñuel, escrito en 1907 pero no recopilado por Cavafis en la publicación de su obra. Destacan en el verso el adverbio "símera", que significa "hoy" y que es un compuesto de "iméra", que significa día, y que conservamos nosotros en hemeroteca  o lugar donde se guarda la prensa del día y en el segundo término del adjetivo efímero, que propiamente signirfica que dura sólo un día. La palabra cabeza se dice en griego "quefali", de donde vienen nuetros encefalogramas, cefalgias y cefalitis. En cuanto a la palabra "duliá" trabajo, hay que decir que en griego antiguo significaba esclavitud, con lo que la lengua griega viene a sugerirnos algo que ya sabíamos todos: que el moderno trabajo asalariado es, además de la maldición bíblica de Jehová tras la expulsión del jardín del Edén,   la prueba de que la esclavitud no ha sido abolida ni borrada de la faz de la tierra todavía).

 "Mi cuerpo a los placeres entregaré"(Del poema Peligroso, donde el poeta pone en boca de un estudiante sirio estas palabras que son una declaración de hedonismo epicúreo. Placer, por cierto, se dice  "idoní", de donde nos viene el hedonismo precisamente. Y el cuerpo se dice en griego "soma", de donde nuestro somatismo. El poema concluye diciendo que el joven voluptuoso encontrará en los momentos críticos otra vez, ascético, su espíritu.)


 "Vuelve muchas veces y tómame, sensación amada"(Del poema Vuelve, que en griego se dice "epéstrefe" (de donde, con cambio de vocalismo en la raíz del verbo, estrofa, y con diversos prefijos griegos catástrofe y anástrofe)   en el que aparece la palabra "éscisis" sensación, de la que surge el adjetivo "esciticós" sensible, que se relaciona con nuestra estética o sensibilidad y nuestra falta de sensibilidad o anestesia. Son muchas las palabras castellanas de origen griego acabadas en -sis, sufijo que denota acción verbal, como  análisis, apocalipsis, psicosis  o la tan traída y llevada crisis, de las que resulta un adjetivo acabado en -tico: analítico, apocalíptico, psicótico y crítico. El cartel se encuentra en la estación del metro de Panepistimio o Universidad).

"Y al fin y al cabo, mirad, salimos adelante." (Es el último verso del poema En una gran colonia griega, 200 a. C., donde se habla de la situación política que atraviesa  una colonia griega, que hace precisa una reforma política, pero no hay que apresurarse porque la prisa no es buena consejera e incluso es peligrosa, como dice otro verso del poema y otro de los ocho versos y medio viajeros cavafianos de esta campaña... Y al final de todo (panton, en griego, con la raíz de panteísmo y pantocrátor y pantomima, entre otros ilustres helenismos...)  parece que salimos adelante).

"Como puedas trabaja todavía, cerebro"(Del poema Un joven, del arte de la palabra, en su 24º cumpleaños, que habla de un joven que está enamorado pero aún no ha consumado su amor, y que "además está en paro y esto le afecta mucho", y  no hace otra cosa más que beber y fumar y deambular por los cafés todo el día... El poema se abre y se cierra con el mismo verso de arriba. Es como si el poeta se dijera y repitiera a sí mismo que debe seguir funcionando a pesar de todo, a lo que se refiere con el verbo "dulevo" que significa "trabajar, funcionar". En el título del poema aparecen tres palabras griegas de mucho abolengo: "neos" joven, de donde neologismo, por ejemplo,  "tejni" arte, de donde tecnología o técnica,  y "logos", que en griego antiguo significaba tanto lenguaje como pensamiento, palabra como idea, sin diferenciar una de otra cosa, de donde salen nuestras numerosas -logías y una de las más nobles, si no es la más noble de todas ellas, porque es la más desinteresada, la filología: el amor a las palabras.


 "Teme la grandeza, alma mía" (Del poema Idus de marzo, una clara referencia a la fecha en que fue asesinado Julio César, el 15 de marzo del año 44 a. de C. ). Tanto la palabra "grandeza" (megalia) como el verbo "temer" (fobame) como la palabra "alma" (psijí, que conservamos en castellano bajo la forma psique-) del verso de Cavafis nos traen numerosas resonancias etimológicas del griego que hablamos sin ser conscientes de ello, cuando decimos, por ejemplo, megalómano, o, más moderno, megabyte o las numerosas fobias que distinguen los psicólogos que se ocupan de la psique humana, nuestros modernos curas de almas.  

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