domingo, 25 de mayo de 2014

Nuevas viñetas de Montt

(comitatus -us: comité, grupo / sapientium: de sabios, de expertos
alium comitatum: a otro comité, grupo / interrogavit: preguntó /
 quid: qué / "comitatus sapientium": "un comité/grupo de sabios/expertos" /  esset: era)

Buena pregunta donde las haya,  la pregunta socrática por excelencia que todos nos hacemos alguna vez a lo largo y ancho de nuestra vida: ¿Qué es? He ahí el quid, nunca mejor dicho, de la cuestión.  En efecto, ¿qué es un comité de expertos? ¿qué es la balanza de pagos? ¿qué es la prima de riesgo? ¿qué es el producto interior bruto? ¿Qué es Europa? ¿Qué es España? ¿Qué es esa jerga política, en realidad económica, que no puede traducirse al lenguaje corriente y moliente de la gente porque no la entienden ni los propios políticos y/o economistas que la manejan, aunque en realidad ella los maneja a ellos? Por cierto, no hay en una lengua tan antigua y supuestamente muerta como el latín -pero no hay lenguas muertas, sino cerebros anestesiados- una expresión equivalente a “grupo de expertos” o “comité de sabios” ni nada por el estilo, lo que debería hacernos pensar un poco ¿no?

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(Quid?: ¿Qué?)

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 (caeca: ciega / non est: no es, está / sed: pero / facile est: es fácil / ut: que / non videat: no vea)



Se suele  personificar tradicionalmente a la justicia como una mujer, tal vez porque la palabra latina IUSTITIA pertenece a la primera declinación y conlleva (casi mecánicamente) género gramatical femenino, por lo que a la hora de aplicarle un adjetivo como, por ejemplo,  “caecus caeca caecum” que significa “que no ve, ciego”, debemos elegir el género femenino : IUSTITIA CAECA EST. 

Esta dama, sin embargo, no es ciega, propiamente hablando, aunque suele representársela desde antiguo con una venda en los ojos, aludiendo a que no hace distingos entre las personas, ya que para ella todos somos iguales, lo que nos recordaba el Rey de España en una de sus recientes alocuciones navideñas televisadas. Decía el Borbón literalmente: “La justicia es igual para todos”, una afirmación que provocó enseguida la irrisión general.

Esta mujer está además provista de una balanza con la que sopesa las acciones humanas y de una espada con la que castiga las que juzga delictivas. De esta forma, la dama de la justicia personifica la idea de “justicia”: juicio, castigo, igualdad ante la ley. Es también el arcano octavo del Tarot,  y está relacionada con el signo zodiacal de Libra, que en latín significa “balanza”,  que simboliza el equilibrio; y también está relacionada con Virgo, bajo la advocación de Astrea, que era su nombre cuando la justicia reinaba en la Tierra.

Astrea, hija de Zeus y de Temis, difundió entre los hombres los sentimientos de justicia y virtud. Esto ocurrió en la Edad de Oro, pero al degenerar la humanidad en su progreso, la maldad se apoderó del mundo (las enfermedades, el trabajo, la esclavitud, el dinero y un larguísimo y de sobra conocidísimo etcétera), y Astrea abandónó el planeta, subió al cielo y se convirtió en la constelación de Virgo. Desde entonces no hay Justicia en el mundo, o, por decirlo de otra manera, desapareció Astrea y se crearon en su lugar los tribunales, las leyes, los jueces, las prisiones para asegurarse así de que en esta Edad de Hierro en la que sobrevivimos no volvería a reinar la justicia de verdad nunca más en el mundo.

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(retia socialia: redes sociales /
tristissimus: muy triste / quod: porque /
pater meus: mi padre / mortuus est: acaba de fallecer /
mihi placet: me gusta)

La proliferación de las llamadas redes sociales como Facebook, MySpace o Tuenti responde a un fenómeno de frivolización de las relaciones humanas, cada vez más virtuales y cada vez menos reales, que hace un uso demasiado generoso de las palabras "amigo" y "contacto", que ha perdido ya toda su carnalidad y contingencia táctil. Estas páginas, rivalizando con las pornográficas de la Red, han roto ya desde hace años por primera vez la hegemonía de las primeras, con Facebook y Myspace a la cabeza (Tuenti en España).
 

Lejos de convertir el mundo en un lugar sin fronteras para el amor y la amistad, las susodichas redes están aireando los trapos sucios de nuestras intimidades: fotografías privadas, direcciones de correo electrónico, datos personales, cumpleaños y gustos propios, que navegan con imprudencia y son utilizados por empresas con afán de lucro, fines de mercadotecnia o selección de personal. Tras la ilusión inicial de reencontrase uno con su pasado y su propia historia y rodearse de personas de las que había perdido la pista -por algo será-, antiguos compañeros de colegio o familiares que viven a miles de kilómetros de distancia, las puertas de esta "amistad"  ideal se abren ahora bajo cualquier excusa y la información personal se airea sin tapujos. Cada vez más uno se siente no ya como un pez que nadaba libre en la mar salada, sino como un pescado capturado en las redes del ciberespacio
   

Hacen un uso muy generoso de la palabra amistad, que, según la Real Academia de la Lengua Española, es "afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato", que internet parece decidido a frivolizar y a devaluar.
   

Pero, ¿qué se puede esperar de estos supuestos amigos que tienen a otros cuatrocientos cincuenta y nueve contactos  -por decir un número cualquiera- en su lista? Por algo ha empezado a decirse ahora aquello de que alguien es más falso no ya que Judas, sino que un amigo de Facebook   o  de cualquier Red Social del entramado de la telaraña cibernética. ¿Me agregas? es el equivalente virtual del ¿Me quieres? de la novia formal de antaño o del ¿Me "ajuntas"? infantil.

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(poeticum est: es poético /
ut:  que / quisque homo: cada ser humano /
granulum suum arenae: su granito de arena / ponat: ponga /
quoad: hasta que / hic mundus: este mundo /
vastum desertum: un enorme desierto / fiat: se haga, se vuelva)

Juego idiomático de palabras, muy del gusto de Montt, con la expresión "poner un granito de arena". Si todos los hombres ponemos, en efecto,  "nuestro granito de arena", es decir, nuestra "insignificante" contribución, lograremos muy pronto...  que este mundo se convierta en un enorme desierto, lo que va camino de ser.
   
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(et: y / si: si / tu: / amicus: amigo /
meus: mío / imaginarius: imaginario / es: eres)

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(ego: yo / amice: amigo mío / deos graecos malo: prefiero a los dioses griegos /
quod: porque / si puellam futuere volebant: si querían tirarse a una chica /
illi ipsi: ellos mismos en persona / descendebant: descendían /
neque: y no / columbam: una paloma / mittebant: enviaban).

Comentario: En realidad no hay tanta diferencia, como sugiere Montt, entre los dioses griegos y el Dios cristiano. Según la teología cristiana, Dios en su epifanía de Espíritu Santo descendió transformado en paloma, sobre le virgen María, de la que concibió a su unigénito Jesucristo. Zeus, por su parte, adoptaba muchas metamorfosis o transformaciones para seducir a sus numerosas amantes: descendió transformado en cisne para seducir a Leda, en lluvia de oro a Dánae, en toro a Europa, en la figura de su esposo,  Anfitrión, a Alcmena, de la que concibió al gran Heracles, con el aspecto de Ártemis cazadora sedujo a la ninfa Calisto, e incluso en forma de águila al efebo Ganimedes. La diferencia, pues, más importante, entre uno y otro dios es la promiscuidad sexual del dios griego.
  

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